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Thiago también sabe cabecear

El interior resuelve un partido que un gol del colista Almería puso muy difícil para el líder

Thiago Alcántara no solo es un exquisito futbolista, un jugador que recuerda la mejor versión de Lo Pelat, sino que también es un muy buen cabeceador. Ayer, el hijo de Mazinho, remató en el área un córner botado por Leo Messi desde la izquierda como si fuera la reencarnación de César Rodríguez por lo bien que marcó los tiempos: la potencia en el salto para ganar la acción a Acasiete, el giro de cuello y el frontal para cruzar la pelota fuera del alcance de Diego Alves. Fue un tanto largamente celebrado por el equipo y por la hinchada azulgrana porque significaba el remonte de un partido muy difícil, a tono con los últimos de Liga, la mayoría resueltos por la mínima o marcadores cortos, porque la alineación no acaba de cuadrar, se hacen necesarios los cambios y el rival se crece tanto que aspira a puntuar hasta en la última jugada. Así sucedió también ayer en el Camp Nou hasta que compareció Messi antes de que pitara el árbitro y pusiera el 3-1. Efectivo en la Champions, el Barcelona no está fino en la Liga, igual da que el rival sea el colista, como anoche el Almería. Aunque los resultados digan lo contrario, el entrenador está en lo cierto cuando anuncia que no es fácil gestionar el último tramo de temporada, y menos desde que la afición planea las vacaciones de Semana Santa y se cuentan los distintos clásicos que quedan en litigio, empezando por el de Liga del próximo sábado, cuando los muchachos de Guardiola comparecerán en el Bernabéu como líderes y con ocho puntos de ventaja.

BARCELONA, 3 - ALMERÍA, 1

Barcelona: Pinto; Alves, Piqué, Milito (Pedro, m. 53), Maxwell; Xavi, Mascherano, Thiago (Keita, m. 67); Iniesta, Messi y Bojan (Villa, m. 30). No utilizados: Oier; Fontàs, Adriano y Afellay.

Almería: Diego Alves; Michel, Acasiete, Marcelo Silva, Luna; Juanito, Bernardello; Crusat (Goitom, m. 70), Corona (Kale Uche, m. 56), Juanma Ortíz (Feghouli, m. 80); y Piatti. No utilizados: Esteban; Jakobsen, Vargas, M'Bami.

Goles: 0-1. 49. M. Piatti. 1-1. M. 52. Messi, de penalti. 2-1. M. 64. Thiago. 3-1. M. 91. Messi.

Árbitro: Ayza Gámez. Amonestó a Bojan, Mascherano (no jugará en el Bernabéu), Bernardello, Diego Alves, Ortíz y Villa.

Camp Nou: 80.452 espectadores.

Nadie reparó propiamente en el partido de ayer en su inicio, sino que la mirada se paró en el cuarteto que dispuso Guardiola en la divisoria: Xavi-Thiago-Iniesta-Messi. Artísticamente, la apuesta era irreprochable, porque los volantes tocan, y muy bien los tres, y La Pulga engancha con los buenos peloteros. El equipo, sin embargo, mezcló mal y la mecánica de juego quedó afectada. Había mucho pase en la medular y poco delantero para la recepción porque únicamente el chisposo Bojan, escorado a la izquierda, enfilaba el área. Un taconazo a destiempo de Thiago habilitó al Almería, que llegó a botar hasta cuatro córners en poco más de un cuarto de hora y a forzar la tarjeta a Mascherano que le impedirá jugar en Chamartín, señal de la inestabilidad del equipo barcelonista, desequilibrado, poco armonioso, excesivamente empalagoso.

A los chicos del debutante Roberto Olabe les faltó entonces fútbol para decantar el partido a su favor porque a la media hora despertó el Barça. Messi agarró el balón y el equipo se organizó a su alrededor, la mejor solución para salir del atasco. Los azulgrana mejoraron en la coordinación y la verticalidad y empezaron a apuntar a Diego Alves, ahora ya con Villa de ariete después de la lesión de Bojan, que ya no podrá volver a jugar durante la temporada. Villa garantiza la profundidad, el desmarque necesario para tantos centrocampistas que juegan al pie como tiene el Barcelona, el incordio para el contrario.

Ocurre que Villa no mete un gol desde hace ocho partidos y que al Barcelona le cuesta generar ocasiones en las últimas jornadas del campeonato. Aunque había sensación de peligro en el área del Almería, llegado el descanso ningún delantero barcelonista había exigido a Diego Alves.

El partido se puso cada vez más peligroso para el Barça, sobre todo después que Corona batiera a Pinto en una contra bien manejada por Piatti. La respuesta azulgrana, sin embargo, fue inmediata: un cambio de orientación de Milito hacia Villa fue interceptado por el portero, que derribó en el área al Guaje, tan oportuno a la hora de atacar el espacio como desafortunado ante meta: o remata mal o el balón da en el palo, como pasó ayer en la jugada previa al gol del Almería. Messi no falló ante uno de los mejores especialistas desde el punto de penalti: 10 parados sobre 16 lanzados. No era momento para dudar, y menos si se atiende a que al Barça solo les han pitado tres penaltis a favor en todo el campeonato.

El gol del empate no cambió los planes de Guardiola, que retiró a Milito para poner a Pedro, mientras Mascherano se situaba como central, el octavo en lo que va de curso. El juego del Barça se revolucionó suficientemente para darle la vuelta al marcador a la salida de un córner. Mal ayer con los pies, Thiago estuvo lúcido y oportuno con la cabeza, igual que ya pasó en la Copa contra el mismo Almería, la mejor manera de celebrar el lunes su 20 aniversario. El tanto de Thiago, sustituido inmediatamente, no tuvo efecto sobre los azulgrana. El partido viró hacia el bando del Almería, que atacó lo mejor que supo hasta que Marcelo Silva se dejó el balón a pies de Messi. Y ya se sabe que no perdona La Pulga. Ayer tampoco, después de cuatro partidos de sequía. Messi igualó los 47 goles de Ronaldo. La mayoría de la gent blaugrana, sin embargo, solo tenía ojos para Thiago, ni que sea porque ya sabe cómo las gasta Messi cuando huele que vienen los mejores partidos.

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