Matt Goss, el 'sprinter' del futuro

El ganador de la San Remo simboliza el auge del ciclismo australiano

Por primera vez desde 2007 -cuando Stuart O'Grady, el pionero aún en activo, ganó la París-Roubaix- un ciclista australiano se ha impuesto en uno de los cinco monumentos del ciclismo de un día -junto al infierno del norte, Milán-San Remo, Tour de Flandes, Lieja-Bastogne-Lieja y Giro de Lombardía-, un dato que, aparte de confirmar, una vez más, que el eje del ciclismo mundial se está alejando de la vieja Europa y que el inglés está desplazando al flamenco, el francés, el italiano y el español como el idioma del pelotón, coincide con otro aún más doloroso para el ciclismo español, que ha atravesado su peor mes de marzo desde 2002. Desde entonces, desde hace nueve años, en las tres principales competiciones del primer mes serio de la temporada ciclista, París-Niza, Tirreno-Adriático y Milán-San remo, las victorias españolas eran habituales. Ocho años plenos y un parón brusco para un ciclismo que envejece.

No solo España ha sufrido la dura ley del ciclismo del futuro, también han sucumbido, aunque en menor medida, otras viejas grandes potencias, como Italia, Francia y Bélgica. La parís-Niza la ganó un joven alemán, Tony Martin; en la Tirreno-Adriático se impuso a un aguerrido batallón italiano, un viejo australiano, el conocido Cadel Evans, campeón mundial en 2009 y subcampeón del Tour en dos ocasiones. En la Milán-San Remo ha ganado otro australiano, más joven (24 años) más desconocido: Matt Goss.

Goss (nacido en Tasmania, la isla australiana, 1,78 metros, 75 kilos, buen sprinter que pasa perfectamente la media montaña, es un producto puro, un ejemplo perfecto, de la escuela australiana de ciclismo, que nace en la pista, en la escuela del piñón fijo, y crece en carreras amateurs europeas, preferentemente italianas. Una escuela darwiniana, de supervivencia del más apto -hace falta capacidad de iniciativa y arrojo para, a los 20 años, dejar las antípodas y volar a Europa persiguiendo un sueño sobre dos ruedas, atraído por la leyenda, el mito épico, de las viejas carreras de las que está preñada la historia del ciclismo-, en la que Goss destacó desde muy joven. Desde lejos se le veía venir al ganador de San Remo.

En el velódromo, el espacio ovalado, el piñón fijo que da golpe de pedal, enseña cadencia, desarrolla la habilidad, fija la mejor posición, la altura del sillín, la longitud de las bielas, Goss fue el boss desde el primer día. A los 17 años se proclamó campeón del mundo sub-19 de Madison y de persecución por equipos; a los 19, campeón mundial absoluto de persecución por equipos, la prueba de cuatro kilómetros que fija, mejor que ninguna la capacidad fisiológica de cualquier ciclista. A los 19 también, en 2006, se fue a vivir a Italia, a la residencia que el Instituto Australiano de Deportes posee cerca de Varese, y donde oficia Shayne Bannan, el pope del ciclismo australiano. En las carreras amateur italianas y españolas (ganó etapas en la Vuelta a Navarra), afiló Goss sus colmillos antes de pasar como profesional, en 2007, al CSC (actual Saxo Bank), el equipo de Sastre y de los hermanos Schleck, y también el de los mejores clasicómanos del momento, el suizo Fabian Cancellara y su compatriota y protector Stuart O'Grady. Tres años después dio el salto al HTC, en el que desempeñó en un principio tareas secundarias, al lado de su compatriota Mark Renshaw, para lanzar a toda velocidad el tren de Mark Cavendish.

Pese a ello, Goss mostró su capacidad haciéndose un hueco victorioso en varias carreras. Antes de ilustrarse en la San Remo, Goss, que vive en Mónaco (como Thor Hushovd), no muy lejos de la carretera del Poggio, por donde se entrena a menudo, ya ganó alguna semiclásica, como la París-Bruselas de 2009 o el GP de Plouay de 2010. También ha ganado una etapa del Giro y este año lo había comenzado a lo grande, con triunfos en etapas del Tour Down Under, la carrera nacional australiana, y la París-Niza (es, curiosamente, el único ganador de los últimos años que no ha disputado como preparación la Tirreno-Adriático, sino la carrera francesa. "Es un corredor completo", dice de él su director italiano, Valerio Piva, quien resalta que el australiano era el único del equipo que iba en el grupo victorioso. "Es un corredor muy rápido que pasa bien subidas cortas. Tiene el perfil ideal para las clásicas de primavera, para el pavés también. Y ya me ha dicho que su sueño es ganar el Tour de Flandes..."

Goss, a la izquierda, celebra el triunfo en la San Remo junto a Gilbert
Goss, a la izquierda, celebra el triunfo en la San Remo junto a GilbertMarco Trovati

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