La 'Calcutta Cup' siempre es diferente

Inglaterra recibe como clara favorita a Escocia en el trofeo de rugby más antiguo del mundo

Marc Lievremont, seleccionador francés, dijo hace dos semanas antes del partido contra Inglaterra: "Lo único que nos une a las otras selecciones del torneo es el odio a los ingleses". El entrenador galo exageró, pero es cierto que entre los conjuntos británicos tienen una rivalidad especial cuando se enfrentan al XV de la Rosa. En el caso de Escocia, esa enemistad se ve reflejada en una copa, la Calcutta Cup, el torneo más antiguo del mundo del rugby y que desde 1883 se otorga al vencedor del partido que enfrenta a ingleses y escoceses dentro del Seis Naciones (antes de 1999 del V Naciones y antes de 1910 Home Nations Championship).

El origen del trofeo se remonta al día de Navidad de 1872. El 25 de diciembre de ese año, un grupo de 20 ingleses disputó un partido de rugby en Calcuta contra un combinado de 20 jugadores irlandeses, galeses y escoceses. Fue el primer duelo de rugby en India. El partido y su revancha, jugada una semana más tarde, fueron un éxito, y los participantes decidieron formar el Calcutta Football Club. La aventura duró poco. Se cree que debido a que se acabó la política de barra libre para los socios, y en 1878, los miembros del club fundieron las 60 libras en rupias de plata que les quedaban para fabricar un trofeo que legaron a la Rugby Football Union (federación de rugby inglesa) con la condición de que se entregara todos los años. El organismo decidió no crear un torneo específico para entregar la copa; pensaban que iría en contra del amateurismo que imperó en el rugby hasta mediados del siglo XX, con lo que decidieron entregarla al vencedor del partido anual que enfrentara a Escocia e Inglaterra.

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El primer partido se jugó en 1879 en Edimburgo y acabo en empate. Desde entonces, se han disputado 117 ediciones (63 victorias de Inglaterra, 39 de Escocia y 15 empates), que han dejado para la historia numerosos capítulos épicos; la primera derrota de Inglaterra en Twickenham en 1929, el primer partido internacional de rugby retransmitido por televisión en 1938, Escocia arruinando el grand slam a unos ingleses muy crecidos en 1990 y 2000, y el golpe de castigo salvador de un joven pateador de 18 años en 1999, que se llamaba Jonny Wilkinson.

Pero tal vez, la historia más famosa de las últimas décadas será la de la Calcutta Cup de 1988. Esa edición no se recordará por el partido, sino por lo que ocurrió después. Inglaterra había ganado en Edimburgo 6-9 y tras el partido ambas selecciones se fueron a celebrar el tradicional tercer tiempo, regado como es costumbre con importantes dosis de whisky, cerveza y champán. Por aquel entonces, se permitía a los jugadores celebrar la victoria con la copa. Sería la última vez, sobre todo después de que el 8 inglés, Dean Richards - a la sazón oficial de policía-, y el flanquer escocés John Jeffery decidieran patear la copa por las calles de la capital escocesa. A Jeffery le cayó una suspensión de seis meses y a Richards, de un solo partido.

Este año, los ingleses llegan con tres victorias en tres partidos y han hecho disfrutar a los aficionados con su juego. Guiados por Toby Flood, que se ha recuperado a tiempo de la lesión que se hizo ante Francia, se encomendarán a Chris Ashton para finalizar las jugadas y que ejecute sus ya famosos saltos. Además, Martin Johnson, seleccionador inglés, le dará unos minutos a Wilko para que pueda recuperar su trono de máximo anotador del torneo, que hace dos semanas le arrebató el irlandés O'Gara. Escocia, por su parte, llega con muchas dudas tras tres derrotas consecutivas -jugó bien en París, horrible en Edimburgo contra Galés y mejoró su imagen contra Irlanda- pero mañana no se juega un partido más, se juega el partido más importante del año: la Calcutta Cup.

Jonny Wilkinson marca un ensayo durante un Seis Naciones.
Jonny Wilkinson marca un ensayo durante un Seis Naciones.REUTERS

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