El Lagun Aro le exige una prórroga al Madrid

El equipo madrileño sin lustre, con oficio, sin brillo, gobernó el partido en las distancias cortas

Nadó y nadó el Lagun Aro sin perder de vista la orilla hasta que las circunstancias le nublaron la mirada. Consiguió una prórroga agónica que le dejó sin resuello cuando parecía que quien viene de atrás tiene más pulmones y más adrenalina para ganar el partido. Pero el Madrid, sin lustre, con oficio, sin brillo, gobernó el partido en las distancias cortas, sin aparentes muestras de nerviosismo, incluso cuando el Lagun Aro se le subió a las barbas en los momentos finales como si le amenazara con la navaja del barbero.

Se lamentaba el equipo guipuzcoano de la penúltima jugada cuando a Panko le echaron el balón fuera y el árbitro interpretó que en la última décima de segundo, el balón golpeado por un jugador del Madrid, rozó la esquina puntiaguda de su uña. Pudo ser, pero fue un asunto más oftalmológico que arbitral. Probablemente, hubiera cambiado el partido a poco que Panko mantuviera su muñeca antes de que todo quedara en una prórroga que se convirtió en un paseo para el Madrid. El equipo de Molin anotó en esos cinco minutos, 12 puntos por tan solo dos del Lagun Aro, exhausto psicológica y físicamente. En la jugada de Panko murió el Lagun Aro de tanto nadar y nadar a contracorriente, pero siempre viendo las aletas de un Madrid que tampoco ponía agua de por medio.

LAGUN ARO 78 - REAL MADRID 88

Lagun Aro GBC (21+14+17+24+2): Salgado (7), Lorbek (5), Kone (2), Doblas (8) y Panko (31) -cinco inicial-, Miralles (7), Uriz (2), Alfonso Sánchez, Baron (16), Skita.

Real Madrid (25+14+18+19+12): Llull (21), Prigioni (10), Tomic (4), Suárez (14), Reyes (6) -cinco inicial-, Sergio Rodríguez (3), Mirotic (15), Velickovic (6), Begic, Vidal, Fischer (6) y Tucker (3).

Árbitros: Arteaga, Guirao y Zafra. Descalificaron a Doblas por personales.

Incidencias: 6.500 aficionados en el San Sebastián Arena 2016.

Era un esfuerzo descomunal del Lagun Aro ante un Madrid que no encontraba el lustre a su juego y se iba relevando en la tarea de frenar las acometidas de los de Pablo Laso, especialmente intensas al final con los triples de Miralles y Panko, los que solo respondió sin temblor de muñeca Llull para evitar un ánimo desmesurado de sus oponentes.

Ahí creía el Lagun Aro que tenía el partido soñado, bien gestionado por Miralles, en los momentos exigentes, y por Andy Panko cuando se precisaba muñeca. El Madrid se sitió ganador en casi todos los minutos, pero gestionó mal los definitivos. La cabeza fría de Prigioni le hizo creer en si mismo. Pero necesitó la prórroga. Es decir, el fondo de armario.

Uriz intenta encestar delante de Llull
Uriz intenta encestar delante de LlullJAVIER ETXEZARRETA (EFE)

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