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Punto y seguido en el Reyno de Navarra

El poste vuelve a salvar al Deportivo y a condenar a Osasuna en un duelo anodino

Muy al final, como ocurrió en la jornada anterior, el poste volvió a salvar al Deportivo y a condenar a Osasuna. A los gallegos ya se les había aparecido el poste dos veces para contener al Madrid en Riazor, y a los navarros para estrellarse ante el Levante. Ayer un remate postrero de Kike Sola se fue al palo y ahí murió la única opción de dar la vuelta a un partido anodino.

El Deportivo necesita un buen partido fuera de casa. Y lo precisa ya por cuestiones que tienen que ver con la fe y el rearme moral de cara a un final de Liga que se presupone agónico para el conjunto de Lotina. Osasuna no tiene menos problemas. La llegada de Mendilibar al banquillo ha calmado al sector de la afición que no tragaba a Camacho, pero ayer las bajas de Aranda y Pandiani le dejaron no ya sin pegada, sino sin carácter arriba.

OSASUNA 0 - DEPORTIVO 0

Osasuna: Ricardo; Nelson, Lolo, Sergio, Monreal; Nekounam, Puñal; Massoud (Coro, m. 38), Camuñas, Cejudo (Soriano, m. 60); y Lekic (Kike Sola, m. 78). No utilizados: Riesgo, Damià, Josetxo, Calleja.

Deportivo: Aranzubia; Laure, Lopo, Colotto, Morel; Juan Rodríguez, Antonio Tomás; Guardado (Pablo Álvarez, m. 55), Míchel, Adrián (Lassad, m. 85); y Sand (Riki, m. 63). No utilizados: Manu, Aythami, Rochela y Juca.

Árbitro Delgado Ferreiro. Amonestó a Lolo, Lopo y Juan Rodríguez.

Unos 10.000 espectadores en el Reyno de Navarra.

En cualquier caso, ser delantero en Osasuna y Deportivo es un oficio duro. Supone perseguir, chocar, trabajar en la presión y en contadas ocasiones contactar con la pelota. No sobra el fútbol tras ellos, sin creatividad en los centrocampistas, carentes de pase los mediapuntas, ausencia de pausa en todos, siempre con prisa por llegar y acabar, sin el talento para hacerlo posible. Al Deportivo le quemó la pelota en los pies y se abocó a trazar ataques breves. En definitiva, a perder la posesión y pasar el partido tras ella. Osasuna mostró mejores intenciones. Buscó a Álvaro Cejudo, exjugador del Las Palmas y ayer debutante, que quiso salirse del molde. Aprovechó, en definitiva, alguna desatención deportivista para sorprender a la contra o explorar la línea de fondo.

Hubo maniobras contra la atonía. Lotina cambió de banda a Adrián y a Guardado y retiró a Sand, que peleó un imposible, para encontrar en Riki velocidad para los minutos finales. Mendilibar buscó profundidad por los flancos y balón por alto. Soriano salió para apoyar a Lekic en esa labor, una decisión realista visto que allí nadie iba a entrar a base de paredes. Hay vías más directas. Las exploró Nelson, que con un chut desde 30 metros exigió lo mejor de Aranzubia, que no es poco. Asentado sobre su portero y sus expertos centrales, el Deportivo decidió a media hora del final que el empate era un premio. Fue entonces cuando Osasuna ya no se guardó nada. Tuvo el partido en dos acciones finales de Kike Sola. Uno se fue al palo y un testarazo salió cerca del larguero. Para entonces el Deportivo ya había dimitido.

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