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LIGA | ATLÉTICO 1 - VALENCIA 2

El Valencia noquea al Atlético

Dos goles de Joaquín remontan el de Reyes, pero el Calderón defiende a Quique

Demasiado corazón, el Atlético la pifió a lo grande, como solo él sabe, frente a un Valencia a medio gas y repleto de cambios, más pendiente de su partido de Champions contra el Schalke en el horizonte que de un rival que le recibió a 14 puntos en el retrovisor. Una distancia sideral que se amplió a 17, los que separan al campeón de la Liga Europa de la Liga de Campeones. El resultado dejó a Quique Flores en la guillotina, aunque el Calderón reivindicó su trabajo reclamando su continuidad mientras cargaba por segundo partido consecutivo en casa contra la directiva, Miguel Ángel Gil Marín a la cabeza.

La quinta derrota consecutiva del Atlético, marca de otros tiempos -no se daba desde 1942-, llegó en los estertores de un partido difícil de analizar. Con Juanfran una vez más fuera del once, un hábito que no se comprende cuando su fichaje sirvió para aplacar el enfado del cuerpo técnico por la marcha de Simão -Elías, el cromo de recambio por Jurado, ni siquiera fue convocado-, el conjunto rojiblanco salió al tapete pasado de revoluciones. Enchufado como pocas veces, desplegándose por todo el campo con una intensidad desconocida en las últimas jornadas, la mejora del plantel en la actitud no se vio acompañada por un gen más competitivo. Una vez más, el Atlético fue su peor enemigo. Una vez más, una broma de la defensa, una línea que parece maldita, estropeó un encuentro que la escuadra del Manzanares tenía amarrado.

Atlético 1 - 2 Valencia

Atlético: De Gea; Valera, Perea, Godín, Antonio López; Fran Mérida (Juanfran, m. 63), Raúl García (Mario Suárez, m. 81), Tiago, Reyes; Agüero y Forlán. No utilizados: Joel; Domínguez, Assunção, Koke y Diego Costa.

Valencia: Guaita; Bruno (Miguel, m. 76), Stankevicius, Maduro (David Navarro, m. 80), Ricardo Costa, Jordi Alba; Joaquín, Topal, Tino Costa, Pablo Hernández; y Soldado (aduriz, m. 64). No utilizados: Saúl; Dealbert, Vicente y Chori Domínguez.

Goles: 1-0. M. 3. Reyes, de tiro cruzado. 1-1. M. 41. Centro de Jordi Alba, Perea no acierta en el despeje y Joaquín emboca a la red. 1-2. M. 86. Joaquín, de tiro cruzado desde fuera del área.

Árbitro: Fernández Borbalán. Expulsó de roja directa a Godín (m. 90). También amonestó a Tino Costa. Forlán, Jordi Alba y Topal.

Unos 45.000 espectadores en el Calderón.

El cuadro de Emery pagó con un gol rapidísimo su aplatanamiento inicial. Corría el minuto tres cuando Forlán, muy activo en la elaboración del juego, mandó en largo el balón a Reyes. El extremo, el mejor de la tarde hasta que Joaquín entró en escena, se llevó la pelota con suspense, beneficiado por los rebotes ante Jordi Alba y Ricardo Costa y resolvió ante Guaita con un zurdazo cruzado a la red. El extremo lo celebró mostrando una camiseta con un mensaje de apoyo para Asenjo, operado el día anterior tras lesionarse para seis meses. La ventaja le supo a gloria al Atlético, que se encontró por primera vez en varias lunas con un panorama favorable por delante.

Con el viento a favor el Atlético intentó sacar tajada al contragolpe de la dejadez del Valencia. Guaita salvó el segundo tras un remate de cabeza de Raúl García al segundo palo en una falta que sacó Reyes, quién si no. Los dominios de Bruno por la banda se convirtieron en la puerta de entrada al área de Guaita, al que a duras penas aliviaba la defensa de cinco que ideó Emery, que además de notar las bajas por lesión de Banega y Mata dejó en el banquillo a Aduriz, su único as en la manga. Con pocos mimbres para maniobrar, el único que daba guerra era Jordi Alba. El carrilero fue primordial en la remontada del Valencia. El canterano no se amilanó cuando le anularon un gol legal por fuera de juego y provocó la igualada del Valencia: ni corto ni perezoso siguió en sus trece y lanzó un envío raso al área que dejó a la defensa del Atlético con el tanga al aire. Valera no vio el balón, a Perea se le coló entre las piernas cuando fue a despejarlo y Joaquín aprovechó el obsequio. Un disparate más que echó por tierra el juego del primer tiempo.

La segunda parte amaneció con el Atlético otra vez al galope, encabritado, buscando el perdón de la grada con la primera victoria en un mes de frustraciones. Tiago pudo adelantar a los rojiblancos en un córner mal despejado, pero su remate se encontró con el trasero de alguien. El cuadro de Emery replicaba a balón parado, una de las asignaturas que más se le cruzan a la última línea colchonera. El Atlético remaba y remaba contra el destino cuando el drama alcanzó cotas inimaginables. Maduro arrolló como un búfalo a Reyes en el área, el árbitro decretó penalti y Forlán, el doble Bota de Oro, el mejor jugador del Mundial de Sudáfrica, estrelló el balón en el poste.

El Atlético entró en barrena tras el fallo del uruguayo y con el Kun ausente salvo un par de destellos que Guaita resolvió con una frialdad asombrosa para su edad, como si tuviera 15 años más. Pero todavía faltaba la puntilla, que llegó tras un desbarajuste más, después de una excelente finalización de Joaquín, que finalizó un contragolpe ajustando el cuero en el fondo de la portería. Antes pudo hacerlo Jordi Alba, tras un eslalon delicioso de Pablo Hernández. Fue la crónica de lo que parecía una sentencia anunciada hasta que el Calderón salvó a Quique.

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