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Sergio Rodríguez prolonga la magia

El base canario fuerza la prórroga ante el Efes Pilsen con tres tiros libres y lidera la tercera victoria consecutiva del Madrid en el 'Top 16' de la Euroliga

El Madrid de Messina comienza a doctorarse en el territorio del carácter. En esos segundos finales donde tiembla el pulso, flaquean las voluntades y se ofusca la mente, los blancos se están barnizando de la confianza que aportan las victorias agónicas.

En plena cuenta atrás a falta de dos segundos y seis décimas para el final del partido, Sergio Rodríguez anotó tres tiros libres consecutivos con la frialdad de quién corta el cable que desactiva un explosivo. El duelo se marchó a la prórroga y ahí, el Madrid que venía de los infiernos agarró una victoria ante el rocoso Efes Pilsen que le permite liderar con contundencia el grupo G de la Euroliga con tres victorias en otros tantos partidos y sobre todo le aporta una enjundia competitiva de la que adolecían los pupilos de Messina tiempo atrás.

REAL MADRID 89 -EFES 86

Real Madrid (18+22+25+14+10): Prigioni (17), Llull (2), Carlos Suárez (6), Reyes (3) y Tomic (2) -quinteto inicial- Mirotic (12), Tucker (19), Fischer (15), Begic (0) y Sergio Rodríguez (13).

Efes Pilsen (19+27+19+14+7): Rakocevic (16), Gonlum (13), Thorton (18), Wisniewski (0) y Vujcic (9) -quinteto inicial- Wisniewski (0), Nachbar (5), Tunçeri (5), Güler (0), Murray (10), Roberts (10) y Raduljica (0).

Árbitros: Pukl (SLO), Ziemblick (POL) y Jovcic (SRB).

Incidencias: Partido del Grupo G de la tercera jornada del "Top 16" de la Euroliga, disputado en la Caja Mágica, de Madrid, ante 6.032 espectadores, más de media entrada.

El duelo arrancó torcido para los madridistas. Rakocevic pronto cogió su fusil y tomó medidas al perímetro con su muñeca infalible y su porte reivindicativo. Se sumó Thornton y entre ambos sellaron un parcial de 2-14 que obligó a Messina a remangarse el traje a las primeras de cambio. La primera medida, dar entrada a Tucker para paliar desde el 6,75 la ofuscada jornada de Tomic. La segunda, rendirse a la evidencia de que Mirotic es un superclase en estado de gracia que ha decidido que ha llegado su momento. Siete puntos de la perla montenegrina metieron a los blancos en el partido y ajustaron las diferencias hasta el 18-19 con el que concluyó el primer cuarto.

Superado el primer arreón del Efes, el conjunto madridista convirtió el encuentro en un intercambio de golpes. Suárez y Tucker afinaban el pulso desde el perímetro para los blancos mientras Vujcic martilleaba en la pintura aprovechando el aturdimiento de Tomic. Messina experimentó con un quinteto que agrupaba en pista a Prigioni, Llull y Sergio Rodríguez secundados por Tomic y Mirotic. La prueba salió bien y el Madrid encontró la primera ventaja del choque con un 31-30 mediado el segundo cuarto. Pero los de Estambul son un grupo pétreo y experimentado. Duro de pelar. Para entonces, el dominio en el rebote y la dupla Vujcic-Rakocevic habían alterado sobremanera el libreto de Messina. Los blancos llegaban al choque con la mejor defensa de la competición, con una media de 66,6 puntos por partido, y con la mejor marca reboteadora (40,8 por encuentro) en territorio europeo. Además, el conjunto madridista firmaba una trayectoria irreprochable en la controvertida Caja Mágica. Dieciséis triunfos consecutivos (diez en la Liga ACB y seis en Euroliga). Pero los de Perasovic pusieron en cuestión ese currículum desde el comienzo y decidieron medir hasta el extremo el caché de un grupo en gestación.

Al descanso se llegó con el duelo tensionado (40-46). "Es un partido delicado por su importancia. Será una prueba para nuestros jóvenes. Una prueba de paciencia y de agresividad", apuntó Messina en la previa. La prueba fue de carácter. Con las defensas desabrochadas y las muñecas engrasadas el pulso ganó quilates. Sin Velickovic castigado, con Felipe sometido a la peculiar rotación de Messina, y Llull más mustio que de costumbre; Prigioni, Fisher y Tucker se echaron el equipo a la espalda. Pero los blancos no encontraban antídoto para Thronton y Rakocevic que crecieron bajo el mando de Tunceri.

Una antideportiva de Nachbar sobre Felipe con 67-71 a falta de seis minutos evitó el despegue del Efes. Pero la inercia distanciaba poco a poco a los de Perasovic (70-76) mediado el último cuarto. Tocaba apretar los dientes y dar un paso al frente. La cuestión era más de personalidad que de pizarras y entonces surgió el brío competitivo de Prigioni. Con el partido en el alambre el base argentino anotó un triple que situaba a su equipo a un solo punto y completó la heroicidad con un robo que selló el empate (76-76) a falta de 16 segundos. En el siguiente ataque Gonlum se postuló a héroe inesperado y anotó un triple que pareció definitivo. Pero a falta de dos segundos el balón cayó en manos de Sergio Rodíguez. Obligado por la circunstancia buscó el triple. Sufrió una falta que le llevó hasta la línea de tiros libres. Tres tiros para contener la respiración, para suspender las pulsaciones y para abrir la puerta a una prórroga que sabía a gloria a los blancos. Ya no se les escapó el partido. Habían aprobado el examen del carácter.

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