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BALONCESTO | EUROLIGA

Batista gobierna al Caja Laboral

El pívot uruguayo doblega al Unicaja (71-76)

Los brazos son muy importantes en el baloncesto. Por eso es muy importante Batista en Caja Laboral, porque sus brazos parecen "ganchetos" de dibujos animados. Sobre una carcasa poderosa, típica del pívot blanco, el uruguayo Batista eleva unos brazos interminables que le permiten alcanzar rebotes imposibles, estirar el dedo si hace falta para cazar un balón. Y cuando el brazo no es necesario mete su corpachón imbatible para hacerse un hueco entre una nube de jugadores y sacarse una canasta de donde haga falta. Con Batista, el Caja Laboral es una cosa y sin él, es otra cosa bastante distinta. No tanto por su trabajo individual, sino por lo que propone a tipos tan personales como Teletovic, corazón de hielo, o San Emeterio, corazón de fuego.

Unicaja 71-76 Caja Laboral

Unicaja (19+16+18+18): Blakney (13), Rodríguez (8), Jiménez (13) Rubio (5), Freeland (16)- cinco inicial- Freire (0), Blanco (11), Printezis (5), Tripkovic (0), Archibald (0), Lima (0), McIntyre (0).

Caja Laboral (21+20+17+18): Huertas (19), Logan (11), San Emeterio (14), Teletovic (13), Barac (0)- cinco inicial- Ribas (3), Batista (10), Oleson (3), Sow (1), Bjelica (2).

Árbitros: Ziemblicki (POL), Gkontas (GRE) y Chambon (FRA). Eliminaron por cinco faltas personales a Batista, minuto 40.

Incidencias: Partido correspondiente a la primera jornada del grupo E del Top-16 de la Euroliga disputado en el Palacio de los Deportes, José María Martín Carpena ante 9.700 espectadores. El pívot escocés del Unicaja Robert Archibald, se tuvo que retirar lesionado en el minuto 10.

Ahí se construyó el Caja Laboral para doblegar al Unicaja, que estrenaba a su nuevo entrenador, Chus Mateo, y que plantó cara hasta el final, bien es verdad que jugando a empujones, con la sensación permanente de perseguir al rival, más que de dominar la carrera, en el estreno del Top 16 de la Euroliga.

Nunca concedió el equipo malagueño ventajas alarmantes, pero lo cierto es que el Caja Laboral sabe manejarse en las distancias cortas. Arrancó con potencia el partido y luego de desinfló, incapaz Barac de gobernar su canasta a pesar de sus múltiples centímetros. Ivanovic se hartó y metió a Batista, más corto, pero más fuerte, más listo, más poderoso y cuando junto al trío San Emeterio-Teletovic-Batista el partido cambió. El Unicaja, dolido por su situación en la Liga (fuera de la Copa), destituido Aíto García Reneses, en plena crisis, peló como gato panza arriba, sobre todo con el cierto en el tiro exterior, que le permitía vivir el partido hasta el final con algún asomo de esperanza.

Así fue aguantando con parciales creíbles, más basados en el tiro exterior que en la lucha por los tableros, donde Batista gobernaba con sus brazos poderosos, con su corpachón, con su actitud indomable. Y así se fue el partido, con distancias cortas, solo alarmadas ara el Caja Laboral con una antideportiva final. Guindilla para acabar. Un punto de emoción. No fue nada.

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