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"Caerá quien tenga que caer"

La Operación Galgo centra la asamblea de la federación de atletismo, que pide sanciones de cuatro años y una selección para los campeonatos basada en "criterios fisiológicos"

La Operación Galgo contra el dopaje ha golpeado los cimientos del atletismo español, su credibilidad y la imagen de algunas de sus más grandes estrellas. Pero no los que sostienen, desde hace más de dos décadas, a su presidente, José María Odriozola, que superó la asamblea anual de la federación casi sin despeinarse. Con dos pequeñas concesiones: incluyó por primera vez en el informe a los compromisarios una referencia a la lucha contra el dopaje para glosar los esfuerzos de su organismo en ese terreno y asumió como propias, aunque descafeinándolas, algunas de las propuestas que los atletas le han trasladado para vetar a los tramposos, como pedir que las sanciones por dopaje se alarguen de dos a cuatro años y poner en marcha ya el pasaporte biológico.

En el mismo escenario en el que el sábado se celebró la gala del atletismo más deslucida de los últimos años, marcada por la ausencia de Nuria Fernández, la mejor atleta del año, por el veto de algunos de sus compañeros y en la que Odriozola no hizo ni una sola referencia a la Operación Galgo, había un centenar de asamblearios dispuestos a aprobar las cuentas y la gestión. Lo hicieron a mano alzada y casi siempre por unanimidad.

La propuesta de los atletas limpios que empezó como una ola de indignación pocos días después de la detención de Marta Domínguez, el entrenador Manuel Pascua, el médico Eufemiano Fuentes y el resto de imputados y se tradujo en un borrador durísimo ni siquiera llegó a la asamblea, pues decidió asumirla antes la Junta de Gobierno. Con sus matices. El veto a los implicados para representar a España y la suspensión de sus becas durante cuatro años se desestimó por "problemas legales", ya que ninguno de los atletas ha sido condenado ni ha caído en ningún control. Y la petición de desterrar de por vida a los dopados que no se arrepientan se sustituyó por un "proponer a las autoridades competentes" elevar las sanciones hasta cuatro años. Se trata más de un gesto que de una medida contundente, pues para ello habría que modificar el Código Mundial.

En cuanto al pasaporte biológico, ya lo ha puesto en marcha la federación internacional. Y, como reconoció Odriozola, hace años que la española hace un seguimiento hematológico de los mejores corredores: Marta Domínguez ha pasado más de 50 controles en los últimos años.

Quizá la medida más práctica de las anunciadas por el jefe del atletismo español es que el dopaje sea un criterio de selección. Aunque su redacción es difusa -"que los atletas cumplan los criterios técnicos y fisiológicos"-, las palabras de Odriozola fueron más contundentes: "Lo vamos a tener muy en cuenta. Al equipo español solo pueden ir los que estén limpios". Esta determinación, dado que en el atletismo español el último criterio de selección es la decisión personal del director técnico ?trabajo que también desempeña Odriozola?, no encontrará traba legal.

Con este compromiso, Odriozola sale al paso de un caso que le ha puesto a la defensiva -"los medios de comunicación han denigrado de manera gratuita este deporte"-, pero que en ningún momento le ha hecho pensar en la dimisión. "La federación lo que quiere es que esto se aclare", aseguró después de la asamblea, "y caerá quien tenga que caer". De momento, ha suspendido hasta que se resuelva el caso a Marta Domínguez, que era vicepresidenta de la federación, y ha apartado a los técnicos Pascua, Meri Martínez y César Pascual y al fondista Alemayehu Bezabeh, quien confesó que iba a proceder a una transfusión de sangre en el momento en que la Guardia Civil detuvo a Pascua.

Mientras tanto, Nuria Fernández, también entrenada por Pascua, está encontrando problemas para capitalizar en los crosses de este invierno el oro en los 1.500 metros de Barcelona. Hoy no corrió el más importante de España, el de Itálica, en Sevilla, al no aceptar los organizadores su petición económica -cifrada, según algunas fuentes, en 5.000 euros, una cantidad desorbitada para los tiempos actuales, ya que la mayoría de estas pruebas han reducido su presupuesto- y tampoco ha sido aceptada por el de Puertollano, el próximo domingo. "En nuestra decisión no ha influido para nada la Operación Galgo", dice Jesús Oliván, encargado de la contratación en Itálica; "ha sido puramente económica. Ella no es especialista en cross y, aunque valoramos que su nombre da importancia a la carrera y merece un plus, aceptar su petición nos haría ser injustos ante otras especialistas".

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