Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

Sainz se pierde

Al-Attiyah aumenta su ventaja sobre el madrileño, que vivió una jornada desastrosa

Incluso él, a quien no le gusta hacer referencia a la mala suerte, que dice, cuando alguien osa preguntarle, que desea toda su mala fortuna para sus tres hijos, se permitió ayer pronunciar esas palabras: "mala suerte". Seguramente, Carlos Sainz ayer la tuvo. Porque se sucedieron los desastres en una etapa en la que el madrileño debía recortar distancias respecto del líder de la general, su compañero en Volskwagen, Nasser Al-Attiyah. Y ahora, el campeón del Dakar 2010 esperará un milagro, o que una retahíla de sucesos desafortunados persiga a su único rival en esta lucha con el desierto.

A los pocos kilómetros de empezar la especial cronometrada de ayer, después de haber cruzado, de nuevo, la cordillera de los Andes, esta vez por el Paso San Francisco, el Touareg de Sainz y Lucas Cruz abordó las blancas dunas de Fiambalá. Tan blancas y traicioneras que una duna de escasos metros, pequeña, pequeñísima en comparación con las que ya llevan a sus espaldas, se convirtió en una pesadilla para ambos. "El día ha salido francamente mal, nos ha pasado de todo. Nos ha costado mucho sacar el coche", se lamentaba el piloto.

Claro que entonces, estaba todo por llegar. Tras salir de aquel montón de arena finísima, Sainz y Cruz se perdieron "dos o tres veces": "nos ha costado mucho retomar la ruta correcta". Más adelante pincharon una rueda. Y, para rematar, a escasos 20 kilómetros de la llegada, rompieron la caja de cambios. "Ahí hemos acabado de perder toda la diferencia", añadía.

Con todo y con eso, el Volkswagen azul con el número 300 solo perdió 10 minutos respecto de Al-Attiyah, que cometió un error de navegación en el último tramo y perdió unos cinco minutos extra. Claro que, aún así, el catarí que tiene entre ceja y ceja no sólo ganar este Dakar, sino ganarle a Sainz, tiene una ventaja de más de 12 minutos. Y quedan tres etapas, las dos próximas, entre Chilecito, San Juan y Córdoba, decisivas.

Al-Attiyah, por su parte, se encuentra cómodo en este cuerpo a cuerpo: "Estoy muy contento por esta lucha entre los dos. El tercer coche está muy lejos", decía un día antes. En toda la competición no hubo un tercer hombre con posibilidades de arrebatarles protagonismo a estos dos pilotos, compañeros y rivales. Para el piloto de Doha la jornada fue "redonda". Tras perderse, pasó unos 8 minutos buscando el camino correcto. Cuando lo hizo, se relajó: "a partir de entonces hemos mantenido un ritmo tranquilo, teniendo en cuenta nuestro objetivo, la jornada ha sido perfecta".

En la otra pelea, la de las motos, Marc Coma se sabe en las mejores condiciones para ganar. "Sabemos que estamos en la línea, pero todavía falta mucho", dijo Coma, vencedor de la décima etapa, y que ayer sacó otros 10 minutos a su único rival por la corona: Cyril Despres.

"Ha sido un día complicado. Ya sabíamos que esta etapa por Fiambalá es una de esas etapas míticas de este Dakar por Suramérica. Y ha resultado ser una jornada de mucha exigencia, muy complicada en cuanto a navegación", explicaba. De hecho, se perdió, pero encontró el camino bueno antes que nadie. Despres cometió un error de apreciación y en el kilómetro 120 leyó 17. Y, claro, se perdió. Luego cayó por un barranco de unos tres metros: le costó salir unos 10 minutos. "Pero aquí estoy. Y contento. Con el salto que he dado podría haber terminado en el hospital". Mala suerte para Sainz. Buena suerte para Coma.

Puedes seguir Deportes de EL PAÍS en Facebook, Twitter o suscribirte aquí a la Newsletter.