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El Márquez más listo

El piloto de Cervera gana el mundial de 125cc a los 17 años con una cuarta posición.- Cierra un histórico triplete español, tras los éxitos de Toni Elías en Moto2 y de Jorge Lorenzo en MotoGP

Márquez, de 17 años, celebra el título mundial ante las gradas del circuito Ricardo Tormo, en Cheste (Valencia).
Márquez, de 17 años, celebra el título mundial ante las gradas del circuito Ricardo Tormo, en Cheste (Valencia). AFP

Todos temían su irreverencia. Aquella que siendo un mocoso le llevaba a desoír todo consejo cuando se subía a la moto: si se trataba de no darle demasiado al gas o tocar el freno Marc Márquez hacía oídos sordos a las peticiones de sus padres, sus mecánicos, sus representantes... Ayer, por primera vez en su vida hizo caso a las súplicas de su mentor Emilio Alzamora y su padre, Julià, el que le montó unas ruedecitas a su primera moto, aquella que le trajeron los reyes magos a los cuatro años de edad, cuando ni siquiera sabía montar en bici. Hizo la carrera más inteligente de su vida. Sin arriesgar un ápice. Pues sabía, y así se lo habían repetido hasta la saciedad, que ganar el título mundial era mucho más importante que ganar una carrera.

Márquez, que salía desde la pole, no quiso meterse en ningún fregado desde el minuto uno. De modo que dejó abrirse paso a Bradley Smith, con un ritmo frenético ayer, y una salida arrolladora. Tras 26 grandes premios en que los pilotos españoles impusieron su dictadura carrera tras carrera, un británico se alzó con la victoria. Pero nadie atendió a su brillante carrera. Todos estaban pendientes del 93. Y el 93 no falló. Dejó que Smith y Nico Terol, su único rival por el título, tiraran durante toda la carrera. Y aunque se supo con mejor ritmo, aguardó a unas décimas siempre de la moto del alcoyano. Es más, cuando Pol Espargaró, tras una buena remontada, se situó pegado a su colín, se apartó de la pelea por el podio. Ya le habían pedido calma desde el muro. Y calma significaba que no cometiera ninguna osadía. No tenía más que terminar en octava posición. Y rodaba tercero. Así que, se giró, vio a Espargaró, y le pidió que le adelantara con un gesto con la mano. Unas vueltas más tarde, tuvo que frenar incluso, pues sin darse cuenta a punto estuvo de adelantarle y recuperar la tercera plaza.

Pero Márquez no necesitaba el podio. El quinto clasificado, su compañero Cortese, estaba a años luz de él (terminó a 16 segundos). Así que sólo debía mantener la concentración. Nadie amenazaba su título. Y sólo él será dueño de su futuro. Más que prometedor. Es el campeón español más joven de la historia. El segundo más joven en lograr el título de 125cc, tras Loris Capirossi, que como el de Cervera, lo ganó con 17 años.

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