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MUNDIAL DE SUDÁFRICA

Kaká y Luis Fabiano avalan a Dunga

Los pases del medio y los goles del punta reafirman la discutida táctica del entrenador

A Dunga le silban los oídos en Sudáfrica como a Parreira en Estados Unidos durante la Copa del Mundo 1994. La crítica le sugiere mil y una alineaciones diferentes de la suya y el seleccionador repite equipo a cada jornada. Insiste con Kaká de 10 y Robinho de 11 mientras Luis Fabiano se sitúa como 9 . Y a efectos numéricos a Dunga le salen perfectamente las cuentas como a Parreira. Los tres jugadores ligaron ayer la jugada de 1-0, la única prácticamente de mérito antes de llegar al descanso, aunque mediara un rebote afortunado que benefició a Kaká. Robinho se perfiló por la derecha y abrió para Luis Fabiano, el ariete devolvió la pelota de espaldas, a un toque, como si quisiera tirar una pared, y por el callejón del 8 apareció Kaká. El madridista acabó por controlar el balón y alargó el pase para el delantero del Sevilla. Luis Fabiano se sacó entonces un violento remate a la cruceta, imposible para el meta, vencido por la potencia del tiro y la cercanía del ariete.

Los atacantes brasileños se habían redimido en una sola jugada. Luis Fabiano se reivindicaba como goleador después de seis partidos de sequía, Robinho podía seguir jugando de punta mientras se mantenía como opositor al puesto de 10 y Kaká por fin daba un pase de gol tras deambular un buen trecho por la cancha. Kaká se había ido al suelo en cuatro intervenciones consecutivas, más liviano que nunca en un partido físico, como si se lo llevara el viento. Estaba nuevamente fuera del partido y su cara melancólica se había tornado en un rostro dramático. Hubo un momento en que más que por el futbolista, se temía por la persona. No funcionaba como enganche y tampoco conseguía tirar un buen pase cuando se retrasó a la línea de medios. El juego de Kaká era un cúmulo de despropósitos como el de Brasil. Hasta que llegó la jugada del gol y puso a salvo el cartel de Kaká.

Dunga se puso más contento que unas pascuas porque Brasil es un equipo que defiende con ocho; siempre tiene a seis futbolistas por detrás de la pelota y sólo requiere a los atacantes para que resuelvan los partidos de manera selectiva. Así que a Robinho, Kaká y Luis Fabiano les pide sobre todo que aparezcan para marcar goles porque del partido ya se ocupan Gilberto Silva, Melo, Elano y los cuatro defensas. Brasil duerme el partido con su fútbol de apoyos cortos, al pie, muy agrupados todos, hasta que hipnotiza al contrario y entonces acelera el juego de forma imparable. Las suyas son jugadas episódicas, fogonazos puntuales, acciones terminales que también puede acabar Maicon. Anoche no hizo falta porque estaba Luis Fabiano.

La responsabilidad del ariete es mayúscula porque Brasil siempre tuvo delantero centros fabulosos. El de Parreira en Estados Unidos, por ejemplo, era Romario, muy diferente de Luis Fabiano. El sevillista, sin embargo, se puso ayer las botas ante la complacencia de los jugadores marfileños y del árbitro, que le dejó hacer lo que le dio la gana en la jugada del 2-0. Luis Fabiano se sacó dos sombreros y dos controles apoyados en los brazos para rematar con la zurda al portero. El gol tuvo un efecto terapéutico sobre Kaká porque obligó a Los Elefantes a ir a por el partido. Y Brasil es un equipo letal si tiene el campo abierto. Acelerado el duelo, Kaká le dio el punto de vértigo para recuperar una mejor estampa. A un tiro sobre el cuerpo del portero después de un pase de Robinho, siguió una excelente jugada por la banda izquierda, la del 10, culminada por Elano.

Kaká había participado también de forma decisiva en el tercer gol y cambio su cara pálida por una tez risueña, como si hubiera despertado de un mal sueño, convencido de que definitivamente su suerte ha cambiado. Se sintió cada vez más a gusto, tan participativo que incluso tomó una tarjeta merecida y una segunda que para nada venia a cuento tras la tangana montada por los rivales, muy marrulleros. Al madridista se le acusó de una agresión más que discutible sobre Keita. La cuestión es que se frustró el mano a mano anunciado entre Kaká y Cristiano Ronaldo. Expulsado, no jugará contra Portugal. Un mal final para una buena actuación. A partir de hoy, en cualquier caso, difícilmente se discutirá la alineación de Dunga. Kaká y Luis Fabiano se ganaron la plaza.

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