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Cesc asusta al Arsenal

El español acaba tocado el partido ante el Birmingham y Wenger duda si estará ante el Barça. -El Chelsea gana 7-1 al Aston Villa, con cuatro goles de Lampard. -El United no baja la guardia

Arsène Wenger atendió de reojo al próximo duelo europeo del Arsenal con el Barcelona y reservó a Arshavin y Nasri de inicio ante el Birmingham. Pensó que le bastaba con Cesc, que le dio el susto de la tarde tras una entrada de Gardner y es duda ante el Barça por un golpe en una rodilla pese a que pudo acabar el partido. Pagó caro el Arsenal la decisión de su técnico. No mezcló como habitúa, siempre veloz y preciso. No corrió la pelota por el césped de Sant Andrews y Cesc se quedó sin opciones de pase, sin el protagonismo que necesita para resolver los partidos. El partido de Birmingham acabó en tablas (1-1).

Una entrada de Gardner, noble pero bravía, que por la inercia arrastró a Cesc, puso un nudo en la garganta a Wenger, quien recordó en su mente la entrada en ese estadio de Taylor a Eduardo y de Shawcross (Stoke) a Ramsey, ambas saldadas con la pierna rota. El medio centro catalán se retiró al descanso con una cojera visible y con la mano echada a la rodilla. Pero regresó al campo, incómodo, y resistió hasta el final, lo que no impide que el club tema por su participación en la Champions ante el Barça. A este respecto, y en declaraciones a la página del club, Arsène Wenger, el técnico, explicó hoy que el jugador será sometido a pruebas médicas este domingo como consecuencia de una "entrada sufrida en la rodilla". "Intentamos retirarlo del campo al principio, pero lo dejamos cuando nos dijo que estaba bien. No sé si se perderá el partido frente al Barcelona", añadió Wenger.

El problema de la circulación del balón del Arsenal, en cualquier caso, vino desde la raíz; no estaba Vermaelen, suspendido, y la salida de la pelota resultó lenta y no superó las líneas de presión.

Cuando salió Nasri al terreno de juego viró el duelo. Cazó un balón, despistó a Joe Hart y pareció resolver la contienda. No fue así; Kevin Philips, que también salió desde el banquillo, igualó el partido en el último suspiro. Traspié del Arsenal, que se aleja del United y del Chelsea. El Arsenal es tercero en la Premier, a cuatro puntos del Manchester United.

Imparable Lampard

No le queda otra al Chelsea que apretar de lo lindo en la Premier, descabalgado como está de la Champions por el Inter, descolocado en el panorama internacional por enésima vez, por más que el talonario de Abramovich sea amplio y generoso. Siete goles en Stamford Bridge sirvieron para rebajar la crispación, para hacer olvidar los males europeos y humillar al Aston Villa (7-1). Cuatro dianas corrieron por parte de Frank Lampard, todo un machete.

Las veloces piernas de Ashley Young, futbolista que eclosionó el curso anterior pero que no ha mantenido la progresión en éste, retrataron a la zaga de Chelsea, tan musculosa como lenta. Young conectó con Carew, que descompuso a Zhirkov, lento en la corrección, y batió a Cech. Fue el único error del Chelsea, el único disparo que recibió en todo el partido y el empate al primer tanto de Lampard, siempre pendiente de la definición desde la segunda línea. Vilipendiado en su orgullo, el Chelsea arremetió con fiereza al marco rival defendido por Friedel. Tuvo la fortuna de cara justo antes de cerrar el telón del primer acto, cuando el propio Zhirkov pisó área y besó la lona al ver las piernas contrarias entrelazadas con las suyas. Lampard soltó un latigazo, un misil que dobló las manoplas de Friedel. Hachazo a la moral de los villanos.

Toque, movimiento, pase, circulación, cobrarse parcelas y remate. El Chelsea funcionó por momentos como un reloj y siempre laceró al contrario por el ala izquierda, donde Zhirkov y Malouda percutían sin remisión. En una de ésas, el lateral se la puso al francés, que remató de primeras y con el interior a gol. No se detuvo el recital: Lampard convirtió otro penalti, ajustado al palo derecho del meta; Malouda sentenció con el tobillo derecho pero por la escuadra una asistencia de SúperFranky; Kalou puso el punto y final a una jugada de Anelka; y Lampard selló el duelo con otro remate desde el borde del área para marcar su gol 151 como blue, para ponerse tercero por detrás de Bobby Tambling (202) y Ferry Dixon (193). El otro récord de la tarde fue de Terry, que sumó 325 partidos con el brazalete de capitán, uno más que el mítico zaguero Ron Harris. Tarde redonda del Chelsea, que lucha con uñas y dientes por lo que le queda, la Premier. En la recámara aguarda la FA Cup, donde se medirá también contra el Aston Villa en las semifinales. Es el líder a la espera de lo que haga el Manchester United en su visita al Bolton, toda vez que el Arsenal sólo arrancó un empate (1-1) en campo del Birmingham. Lampard no se conforma.

Berbatov hace de Rooney

Rooney, cañonero espectacular en la Premier con 26 dianas, no saltó al Reebok Stadium. Gazza, como se le conoce cariñosamente en el vestuario por sus similitudes con Paul Gascoigne, se reservó porque tenía unas ligeras molestias en la rodilla y porque Ferguson atiende con recelo al próximo duelo europeo ante el Bayern. No les salió mal la apuesta a los Red Devils, que arrasaron al Bolton con suficiencia y con Berbatov como estilete (0-4).

Al Manchester no le preocupa tener la pelota. Fletcher la recupera, se la cede a Scholes y éste da amplitud al juego con las aperturas hacia las bandas, donde despuntan Giggs y Valencia. Su juego no tiene demasiadas fisuras, más allá de las flaquezas que tiene en la retaguardia. Una rémora que no se acentúa en la Premier, donde los rivales prefieren abrigarse a enfocar el marco rival. El Bolton fue el claro ejemplo, abrochado en su área y remitido al contragolpe. Su rácana apuesta se tradujo en un gol en propia puerta de Samuel. Viento a favor para el United, que desdibujó al rival con un tanto de Berbatov, en la segunda línea cuando no está Rooney pero punta de ataque sin el ariete inglés. Berbatov volvió a marcar y Gibson, fichaje de este curso que tiene una pinta estupenda, cerró el encuentro. Los goles de Berbatov certifican su calidad y mantienen al United en lo más alto de la tabla, con un punto de diferencia sobre el Chelsea y cuatro sobre el Arsenal.

Robben, lesionado

El Bayern se dio de bruces contra el Stuttgart (1-2), equipo en combustión sólo detenido por el Barça en la Champions. Los de Cristian Gross sometieron al equipo bávaro, sin ideas en la construcción y mermado por una lesión de Robben, que es duda para el compromiso contra el Manchester. Träsch y Marica voltearon el tanto inicial de Olic. Varapalo para Van Gaal, que se complica la Bundesliga, atosigado por el Schalke y el Leverkusen.

El Roma acosa al Inter

El Inter se complica la vida en la Serie A. En diciembre se daba por descontado que la competición era neroazzurra, una vez que la ventaja sobre el segundo clasificado alcanzaba los dos dígitos. Pero Mourinho no ha sabido dar con la tecla de la motivación y el equipo se ha desbravado, hasta el punto de que el Roma, que ayer le derrotó 2-1, está a un punto y a cuatro el Milan, que recibe la visita del Lazio.

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