Patinaje de velocidad femenino

Alemania gana por los suelos

Una caída no impide el oro germano en los relevos del patinaje, pero Holcomb le quita a Lange el de bobsleigh que no conseguía Estados Unidos desde 1948

Era la última vuelta de las semifinales de la persecución femenina por equipos en el patinaje de velocidad. Se enfrentaban Estados Unidos y Alemania. La última patinadora germana, Anna Friesinger-Postma, una estrella venida a menos en las pistas, pero famosa en su país por sus apariciones como diseñadora y modelo, empezó a tener problemas con un patín. Se le fue el apoyo de la pierna derecha, y a duras penas consiguió seguir detrás de sus dos compañeras ya en la recta final. Pero en uno de los siguientes impulsos ya no pudo seguir deslizándose sobre las cuchillas y cayó al hielo.

Friesinger, literalmente nadó hasta la meta con gestos entre la desesperación y el ansia de llegar. Quedó desolada porque la final se esfumaba. Pero inmediatamente vio en la repetición del marcador electrónico que lo asombroso se había producido. Pese a entrar tumbada y reptando boca abajo, había ganado. La tercera relevista estadounidense pasó a 23 centésimas.

Alemania ganó por los suelos y se metió así en la final, en la que volvió a ganar por otro suspiro. Era su día. Se impuso por sólo dos centésimas a Japón y ya sin Friesinger, que también se llevó el oro. En la modalidad compiten tres patinadoras en la pista, pero los equipos pueden elegirse entre cuatro.

Fue la cara de Alemania, que no ganará el medallero como en Turín. Ni en el total de medallas ni en el de oros. Ayer le faltó un título con el que podía contar, pero se tuvo que conformar con la plata. Estados Unidos no ganaba el bobsleigh de cuatro tripulantes desde 1948, en los Juegos de Saint Moritz. Ayer, el grueso piloto Steven Holcomb, ya amenazante en los últimos años, le quitó el último oro al alemán Andre Lange, que no pudo así repetir el de dos ni retirarse con otro doble oro como en Turín 2006. Hubiera sido su quinto título olímpico desde el primero que logró en Salt Lake City 2002.

Pero Holcomb fue el mejor en las tres primeras mangas y resistió en la última. Lange, que incluso fue tercero hasta ella, por detrás del primer bob de Canadá, pilotado por Lyndon Rush, arañó la plata por una centésima. Los saltos de alegría junto a sus tres compañeros fueron elocuentes. Habían hecho una bajada espléndida, pero les separaba demasiado tiempo del estadounidense, un perfeccionista de la conducción, pues su físico deja mucho que desear.

Gracias a su sutileza, había sacado a Lange 25 centésimas en la primera bajada, 19 en la segunda y 10 en la tercera. Un total de 54. Sólo cedió 16 en la última. Guardó 38. También influyeron sus potentes compañeros, al empujar el bob en las salidas. El decatloniano Steve Mesler, con 1,88 metros y 98 kilos, Curtis Tomaseviz, ex jugador de fútbol americano, de 1,85 y 102, y Justin Olsen, de 1,88 y 103. Holcomb mide sólo 1,78 para sus 100 kilos.

Bajas

La pista de la montaña Blackcomb, la Cresta Negra, no se cobró más víctimas graves, pero sí hubo bajas, como la del bob letón, segundo en la general de la Copa del Mundo. Janis Minnins, su piloto, tuvo que ser operado de apendicitis poco antes de los Juegos, pero volvió a los entrenamientos y en uno de los muchos accidentes se lesionaron dos tripulantes. Ya no había fuerzas ni personal para seguir arriesgándose.

Ya en las mangas oficiales de la prueba también hubo vuelcos de consideración. Los más sonados, los de los segundos bob estadounidense y ruso. El piloto de éste último, Alexander Zubkov había sido duramente censurado por su falta de deportividad al alegrarse del percance del bob canadiense, lo que le favorecía para mantener el bronce que consiguió en el bob a dos. Por ello nadie se lamentó cuando volcó esta vez y tuvo que retirarse en el de cuatro. Sí se indignaron sus compañeros.

El tercer bob estadounidense terminó, pero hundido en el 13º puesto. Su último hombre Bill Schuffenhauer, el personaje de pasado y presente tormentoso, había sido detenido por la policía durante unas horas días ante al ser acusado por su novia de presuntos malos tratos. No quiso hacer comentarios.

El equipo alemán, durante la prueba
El equipo alemán, durante la pruebaREUTERS

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