Juegos Olímpicos de Invierno

Un podio en nueve centésimas

El suizo Defago sorprende en el descenso y la leyenda estadounidense Bode Miller sólo alcanza el bronce

El suizo Didier Defago, un segundón aplicado y experto en la élite del esquí, tocó el cielo en el esperado descenso masculino, aplazado el sábado por las malas condiciones meteorológicas. El veterano de 32 años ganó una de las pruebas más emocionantes de la historia olímpica, decidida más por detalles que por agresividad. El trazado así lo requería. Los mejores de la prueba reina del esquí alpino, la más rápida, rozaron los 120 kilómetros por hora en la bajada y los tiempos se mejoraron sucesivamente por instantes. El podio estuvo en sólo nueve centésimas y se quedaron fuera los máximos favoritos, los también suizos Carlo Janka y Didier Cuche, o el austriaco Michael Walchhofer. Este, hizo el mejor resumen de la carrera: "He esquiado de forma demasiado agresiva y había que ser más delicado". Defago impuso su experiencia.

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Bode Miller, el estadounidense que había recuperado su mejor forma para los Juegos brilló esta vez a diferencia de su fracaso sonado en Turín 2006, pero se tuvo que conformar con el bronce. Siempre aparece un noruego desde hace años en el esquí alpino y el polivalente Aksel Lund Svindal, ganador de dos Copas del Mundo absolutas, en 2007 y 2009, se llevó la plata. Recordó a su laureado compatriota Kjetil AndreAamodt.

Cuando Defago llegó a Vancouver la semana pasada ni siquiera tenía la plaza asegurada en el equipo suizo. Se la ganó en los entrenamientos que fueron posibles celebrar entre la lluvia y la niebla. Otra cosa habría sido si los Juegos se hubieran disputado el año pasado, cuando alcanzó su única gran gloria con los triunfos en los dos descensos más prestigiosos del circuito. El 17 de enero de 2009 venció en el de Wengen, en su país, y el 24 en Kitzbuhel (Austria), el gran Hahnenkamm. Antes, sólo un supergigante en Val Gardena (Italia) ¡siete años antes! en 2002.

Pero la gloria olímpica está en una sola apuesta cada cuatro años y Defago la ganó para hacer recordar a estrellas suizas del pasado como Pirmin Zürbriggen oro en Calgary 88 (Canadá se les da bien a los suizos) o Bernhard Russi, que venció en Sapporo 72. Su sucesor ayer no cometió errores, deslizó bien, giró mejor y aunque bajó en el puesto 18º tuvo la suerte de que la nieve, endurecida por el frío que la noche anterior llegó al fin a las laderas de Whistler, no se estropeó como hubiese sucedido días antes. El esquí es también una lucha contra los detalles de la naturaleza

Miller, en cambio, sigue sin subir a lo más alto del podio tras sus platas en el gigante y la combinada de Salt Lake City 2002. Su tortuosa carrera le llevó a apartarse de la disciplina del equipo estadounidense, a la que sólo ha vuelto para poder participar en los Juegos. Pero el cuádruple campeón mundial en 2003 y 2005, y doble ganador del circuito de la Copa del Mundo en 2005 y 2008 tiene aún su gran asignatura olímpica pendiente de aprobar.

Marcó el mejor tiempo tras bajar en octavo lugar y dejó a casi medio segundo al francés David Poisson. Empezó como un obús y luego reconoció que atacó demasiado porque luego le costó controlar la velocidad para hacer los giros mejor. Pero presentaba ya su candidatura al título. Pero la revolución faltaba por llegar. Le amenazó el austriaco Mario Scheiber, que se le acercó a 12 centésimas y sería cuarto, y el canadiense Erik Guay, siempre un ""Crazy Canuck" (Canadiense Loco) en los momentos olímpicos. Fue quinto a 24. Pero llegó lo inesperado. Los peores enemigos no acertaron y sí dos más inesperados. Svindal, tras ser el mejor en la zona intermedia del trazado, le dio el primer disgusto al superarle por un soplo, 2 centésimas, y luego, Defago, por nueve. Su bronce incluso peligraba. Pero Janka, Walchhofer y Cuche, el mejor, aunque sólo sexto tras un lento tramo final, en donde suele ser muy bueno, se lo respetaron.

Miller, como casi todos sus rivales de ayer, tiene aún el supergigante para asaltar el oro que se le resiste. Incluso la combinada. En forma, al menos, está.

Discreción y desastre español

España osciló entre la discrección y el desastre. Lo habitual. Ferrán Terra acabó 44º , a 4.54s y Paul de la Cuesta 51º, a 5.53s. De 65 participantes. Al menos pueden decir que terminaron en su debut olímpico. No estuvieron entre los cinco que se salieron.

En los 10 kilómetros femeninos de esquí de fondo, Laura Orgue fue 38ª, pero de 78º participantes, un puesto también discreto, pero un auténtico logro para la casi nula historia nórdica española. Cedió 2m 11s a la sueca Charlotte Kalla, una de las favoritas, que ganó el oro ante la ya laureada estonia Kristina Smigun-Vaehl, doble oro en Turín, y la primera aspirante al título, la noruega Marit Bjoergen.

El desastre español se repetía a la vez en el snowboard cross de Cypress Mountain, pues Jordi Font, milagroso cuarto en Turín 2006, no terminó la primera manga y ni siquiera pudo salir por sus problemas de clavícula en la segunda. Al disputarse primero individualmente puede valer un tiempo de los dos para clasificarse. Pero Font confirmó así no ya una temporada, sino una olimpiada completa, cuatro años de accidentes y lesiones, dentro y fuera de las pistas. Empezaron ya en Turín y allí quizá le impidieron subir a un podio milagroso que ahora ya es imposible .

Sólo otros dos participantes, un checo y un andorrano, no finalizaron la primera bajada. Sí lo hizo Regino Hernández, el otro español, pero ya con el antepenúltimo tiempo. Mejoró en la segunda para entrar penúltimo, 31º de 32. Pero naturalmente fue eliminado en la siguiente ronda de octavos de final, ya disputada en grupos de cuarto y en la que se clasificaban dos por tanda. Fue último en la suya.

Ganó el oro el estadounidense Sett Wescott, en lugar de los más esperados Nate Holland, sobre todo, que fue cuarto, y Grate Watanabe. El canadiense Mike Robertson y el francés Tony Ramoin, que dejaron fuera al gran favorito, el también francés Pierre Vaultier, en la serie de cuartos de final, fueron plata y bronce.

Fue el día de Suiza

Fue el día de Suiza, pues Dario Cologna, de 23 años, ganó también la primera prueba de fondo masculina, los 15 kilómetros estilo libre (de patinador, a diferencia de la clásica, con los esquís en paralelo). Vencedor de la Copa del Mundo 2008-2009, había comenzado mal la actual, lesionado desde el otoño, pero ya en enero regresó a los primeros puestos. Superó ayer al veterano italiano Piero Piller-Cottrer y al otro favorito, el checo Lukas Bauer.

Se clasificaron 95 de los 96 participantes. Sólo el neozelandés Benjamin Koons se retiró. Los españoles acabaron, pero muy lejos. Los veteranos Vicent Vilarrubla y Diego Ruiz, 56º (a 2m 46.4s) y 65º (3m 55.5s). El debutante Javier Gutiérrez, 69º (a 4m 19.4s). Su hermano Juan Jesús, el que más elevó el nivel del fondo español, fue 17º en los 30 kilómetros Salt Lake City 2002 y llegó a ser sexto en los 50 de los Mundiales de 1995, entre otros éxitos de bastante más nivel.

Didier Defago durante la prueba
Didier Defago durante la pruebaREUTERS
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