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Una victoria de locos

El Caja Laboral supera las bajas de Splitter y Barac, y vence al Cibona en un instante

Hay partidos memorables. El de ayer entre el Cibona y el Caja Laboral no lo fue. Hay partidos horribles. El de Zagreb, ayer, no llegó a tanto. Hay partidos interesantes. El de ayer fue más desinteresado en el esfuerzo que interesante en su desarrollo. Pero hay finales de partido que te sientan en la butaca, te atrapan y conceden el triunfo o la derrota por argumentos difícilmente explicables. El de ayer, fue uno de esos finales que valen por el resto del partido. Un balón perdido del Caja Laboral con todo a favor a falta de pocos segundos, una canasta fallada por el Cibona, con todo a favor, un rebote que acaricia un dedo, otro, otro, una mano, otra mano y se lo lleva el equipo vasco que se lanza a por la canasta con tanta pasión como rabia. Y una canasta que se falla, un reblote que en vez de volar anda por los suelos. Otro dedo, otra mano y una canasta definitiva. Todo en el escaso margen de 20 segundos, con todo por decidir en una victoria imprescindible para los dos contendientes que acabó llevándose un Caja Laboral mermado por las bajas de Splitter y Barac, es decir, de los grandes, frente a un Cibona animoso, con buenos tiradores y un Gordon genial.

CIBONA ZAGREB, 75; CAJA LABORAL, 78

Cibona Zagreb: Gordon (14), Radosevic (5), Vukusic (3), Udrih (8), Tomas (22) -cinco inicial-, Bogdanovic (3), Andric (13), Zubcic (2) y Troha.

Caja Laboral: Ribas (3), English (17), San Emeterio (4), Teletovic (16), Eliyahu (22) -cinco inicial-, Huertas (6), Herrmann(10), Dean, Singletary y Oleson.

Árbitros: Bachar (ISR), Rosa (POR), Lottermoser (GER). Sin eliminados.

Segundo partido del Top 16 del Grupo H de Euroliga en el Drazen Petrovic Basketball Center de Zagreb ante 4.500 espectadores.

Eliyahu se fajó ante un equipo que exploraba las carencias del rival, la baja de Splitter

Por mucho que un equipo sea superior a otro, caso del Baskonia frente al Cibona de su viejo amigo Perasovic, si le quitas dos pívots de golpe y porrazo, la cosa se iguala. Hay que improvisar y jugar sin un cinco nato al baloncesto es como jugar sin base. Algo parecido a que un equipo de fútbol juegue sin portero. Se desnuda.

Y el Baskonia se desnudó en defensa, obligado a jugar con dos cuatros en la zona dura de la cancha. Eliyahu y Teletovic saben de qué va ese juego, pero siempre cuentan con la ayuda del grandullón, que si además es Splitter, el mejor pívot de Europa, la orfandad resulta más evidente. Y, sin embargo, Eliyahu se fajó ante un equipo que exploraba las carencias del rival gracias a la inteligencia de Gordon, un base anotador y reboteador, y la muñeca de Tomas. El israelí peleaba con tesón, pero crecía sobre todo en la canasta contraria. Teletovic resultaba más intermitente, como el resto del equipo, muy acelerado y agobiado por un malísimo primer cuarto que le otorgó 10 puntos de ventaja al conjunto de Perasovic.

La losa había crecido demasiado, aunque la reacción fue inmediata. Jugaba el Baskonia a tirones, a veces de English, de Teletovic, siempre de Eliyahu, que le permitían acercarse al marcador tanto en el segundo como en el tercer cuarto, estar siempre en el partido aunque manifestase una inseguridad en el rebote defensivo. El tercer cuarto fue el más brillante del Baskonia, cuando Carl English tiró de muñeca y cogió la medida de su juego tras la línea de triples. Ahí resucitó el Caja Laboral que, por momentos, había dado síntomas de inferioridad.

Y llegó la locura, el intercambio de sensaciones que parecían favorecer al Baskonia hasta que Ribas se fue al suelo, con todo a favor, y perdió el ataque.

Todo perdido. Y el Cibona, tan emocionado, que perdió la canasta. Todo ganado. Y otro ataque baskonista que se va al tablero. Todo perdido. Y Eliyahu que coge el rebote y con una bombita sanciona el partido. Todo ganado. Una victoria tan apurada como obligada para el Caja Laboral tras la derrota inicial ante el Olympiacos.

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