La tarde que siempre soñó Gonzalez

Frío, calculador y en forma remontó ante el favorito Irujo en una emocionante final

Tarde histórica. Tarde de volteretas. La tarde de Sébastien Gonzalez, el nuevo campeón de una modalidad sugerente, el Cuatro y medio. El delantero francés, frío, calculador y en un excelente momento de forma, vio cumplido su gran sueño, la conquista de su primera txapela en sus doce años de profesional. Se deshizo 22-18 de Juan Martinez de Irujo, el gran favorito de salida para la cátedra. Las apuestas tuvieron su propia final y bordearon con el infarto.

Fue un final trepidante, muy disputada, entretenida y emocionante para el espectador, con grandes vaivenes y revolcones en el marcador, pero también con claros errores de los dos finalistas. Un triunfo a la constancia, al pundonor, al sufrimiento del delantero labortano ante un desdibujado Irujo, demasiado presionado casi siempre.

IRUJO, 18; GONZALEZ, 22

Tiempo de juego: Tiempo total 54´26 segundos. Tiempo real 10 minutos y 46 segundos.

Pelotazos a buena: 245 pelotazos

Tanteo: 6-0, 6-1, 9-2, 10-7, 12-7,12-11, 14-12, 16-13, 16-16, 17-17, 18-18, 18-19 y 18- 22.

'Momios' de salida: Favorables a Irujo 40 a 100.

1.800 personas en el frontón Atano III, con gran ambiente. Mayoría de seguidores en las gradas a favor de Irujo.

El francés superó un 10-2 en contra para alcanzar su primer título de profesional
Irujo jugó demasiado presionado y con el 'dos paredes' del rival, acabó desahuciado

Gonzalez supo sufrir tras un mal comienzo, remontando un difícil marcador 10-2. Nunca le perdió la cara al partido, consiguiendo una épica reacción, estirando el marcador hasta su primera ventaja 18-19 tras una pasa de su oponente. Ahí, Gonzalez se vio con fuerza, apretó los puños, miró al rebote buscando a sus fieles seguidores y se fue hacia el título.

El morbo del partido de liguilla en Zarautz con la sorprendente pero indiciaria victoria de Gonzalez atrajo a numerosos espectadores, a pesar de la confianza en la garra que se asocia al juego de Irujo. Estuvieron en la grada los presidentes futboleros Fernando Garcia Macua (Athletic), Jokin Aperribay (Real Sociedad) y un ex como Gonzalo Antón (Alavés). También los restauradores Juan Mari Arzak y Karlos Argiñano. Y junto a ellos centenares de aficionados. Nadie salió defraudado del frontón.

La final comenzó con un ritmo veloz, con el disparo inicial, al son de Irujo que no llegó a ver su oponente. A bote pronto, seis tantos en su cartón rojo ante un salida a la cancha, en frío y nervioso, del pelotari labortano. El de Ibero atacaba a la mano derecha de su oponente, que miraba la espalda de su rival. De una tacada se fue hasta el 6-0, con un vivo ritmo de juego, eléctrico, a mil por hora, contralando el partido y el marcador. El reloj corría, sin pausa, hasta un 10-2 favorable al pelotari navarro. Gonzalez no gozaba para nada de la pelota, hasta su primera gran acción, una excelente volea ejecutada con maestría que suponía el 10-3. Parecía un calco de la final vivida el sábado en Tolosa donde Urrutikoetxea decidió el partido de salida con su saque demoledor ante Argote.

Pero las emociones aguardaban. Con un parcial favorable 0-5, que le acercaba a Irujo, Gonzales se convirtió en el gran dominador en esa parte, jugando a gran velocidad, con desparpajo y siempre buscando el punto débil de su adversario, apertura al ancho del frontis, buscando su derecha. El partido se enloquecía, con errores por parte de ambos pelotaris, resbalones incluidos, alternando el acierto en los saques con acciones dudosas, una txapa, una pasa al límite y un gancho sobre la línea de la cancha.

El duelo se acotaba a un 14-12, con volteretas en los momios, los corredores lanzaban apuestas ya no tan favorables al pelotari navarro (6.000 a 1.000) en busca de la bancarrota.

Gonzalez empezó a ejecutar, con maestría y elegancia, su mejor jugada y arma: el dos paredes. Llegaron los abrazos en el marcador a 16, a 17, a 18 tantos. Irujo no podía parar ese vendaval, deambulaba de un lado a lado de la cancha, al hilo de una marioneta, incómodo, descentrado, aturdido, sin chispa.

Dos pasas consecutivas de saque del delantero navarro propiciaron el primer y definitivo despegue de Gonzalez hacia el triunfo final. Sus dos últimos tantos reflejan la incómoda postura de recadista a la que sometió a su rival. El último tanto fue espectacular, el más peloteado, con ese último gran golpe de derecha de Gonzalez que le sirvió para conquistar la preciada txapela, la primera para la pelota de Iparralde.

El festival comenzó con prisas. Berasaluze VIII y Beloki se impusieron 22-7 a Titin III y Goñi III en apenas 37 minutos. Parecía una premonición de que todos anhelaban las emociones.

Sébastien Gonzalez luce sonriente el pendón de Ascain, a donde llevó su primer título como manista profesional.
Sébastien Gonzalez luce sonriente el pendón de Ascain, a donde llevó su primer título como manista profesional.JAVIER HERNÁNDEZ

Regístrate gratis para seguir leyendo

Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS