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Los surafricanos examinaron a Semenya antes de ir a Berlín

El presidente de la Asociación de Atletismo ignoró la recomendación médica de retirar a la atleta

El presidente de la Asociación de Atletismo de Suráfrica (ASA), Leonard Chuene, no tuvo más remedio de salir a la palestra ayer y reconocer que la atleta Caster Semenya, oro en los ochocientos metros en los pasados Campeonatos del Mundo de Berlín, fue examinada por ginecólogos surafricanos antes de acudir a la cita alemana, algo que había negado desde el inicio de la polémica por el sexo de la atleta, de la que se ha filtrado que podría ser intersexual y presentar órganos genitales femeninos y masculinos. Chuene admitió asimismo que hizo oídos sordos a la recomendación médica de retirar a la atleta de la competición. Pidió perdón a la nación por haber mentido, pero se mantuvo firme al asegurar que la decisión de permitir correr a la chica había sido la acertada. La polémica sobre Caster Semenya ha despertado furor entre los surafricanos y, si la reacción inicial fue cerrar filas y condenar a la Federación Internacional de Atletismo (IAAF) por examinar el sexo de la joven ahora demandan responsabilidades y dimisiones de aquellos que permitieron la humillación pública de la atleta, de 18 años de edad.

Chuene no pudo con las evidencias de la prensa local, en poder de correos electrónicos entre el médico del equipo y los responsables de ASA que, con fecha del cinco de agosto, diez días antes del torneo, recomiendan que, "ante este asunto confidencial", la joven se someta a examen ginecológico. El médico, Harold Adams, recomendó a Chuene directamente que retirara a la atleta, algo que, según éste aseguró ayer en rueda de prensa, se negó a hacer, "sólo con la recomendación verbal" del médico. El máximo responsable de ASA aseguró que mintió al asegurar que Semenya no había sido examinada en Suráfrica, "por el bien de la atleta". Las sospechas sobre Semenya surgieron tanto por su apariencia física (muy musculada y con voz varonil) como por la holgada victoria que cosechó en Berlín sobre sus rivales.

Filtraciones, supuestamente de la IAAF a la prensa australiana, apuntan a que la joven tiene vagina pero no útero y en vez de ovarios presenta testículos internos y, por lo tanto, una mayor producción de testosterona que significaría una ventaja injusta sobre sus rivales. Los responsables de ASA se encuentran en el centro de una polémica que tiene visos de continuar, mientras los surafricanos se preguntan cuán ansiosas estaban las autoridades surafricanas por una medalla después de una actuación mediocre en los Juegos de Pekín.

Chuene y ASA fueron también responsables de exponer más todavía a la joven a la humillación pública (si es que conocían los resultados de las pruebas en Suráfrica, que todo parece indicar que sí), al permitir que hiciera una única exclusiva, vestida con trajes largos, taconazos, maquillaje y extensiones para una revista de lectura adolescente.