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MUNDIAL DE NATACIÓN

Los Mundiales comienzan con un temporal y un fallo eléctrico

Las chicas de natación sincronizada tuvieron que repetir el ejercicio y el equipo de aguas abiertas ni se bajó del autobús por el mal tiempo

No hay sorpresas. La comida en el viejo Foro Itálico es tan excelente como el diseño de las viejas instalaciones, que se inauguraron en 1938 bajo la supervisión de Benito Mussolini. Eso se sabía. También se esperaban problemas inesperados que desafían la capacidad improvisadora de la organización. Los Mundiales de Natación de Roma han empezado marcados por los accidentes. Mientras las chicas del equipo español de natación sincronizada se clasificaban para la final de la prueba de rutina técnica superando un extraordinario fallo en la instalación de sonido subacuático de la piscina, a 40 kilómetros del Foro, hacia el oeste, en la playa de Ostia, la nadadora de aguas abiertas Yurema Requema no se podía bajar del autobús. Si en Roma el incidente había sido de índole eléctrica, en la costa el problema tuvo origen meteorológico.

Yurema Requema se dirigió a la playa para entrenarse sobre el terreno, en el Mediterráneo. Lo que se encontró fue un oleaje digno del Atlántico. Lo vio por la ventana del vehículo que llevaba a los competidores. También vio las boyas barridas por la acción del aire, y los muelles aplastados, y las gradas caídas sobre la arena. Un operario le dijo que mejor ni se bajaran. Tal era la magnitud del destrozo que había causado el temporal de viento que azotaba la sede.

Yurema Requema, que competirá en las pruebas de 5 y 10 kilómetros, debió entrenarse en una piscina de 25 metros. La española, junto con el resto de las nadadoras de gran fondo, fueron derivadas a una instalación municipal cercana. Allí se entrenarán a la espera de que la organización decida cuándo y dónde se celebrarán las pruebas de aguas abiertas. Las finales debían empezar el domingo pero no se podrán disputar hasta el martes como mínimo, según fuentes del comité organizador. La FINA (Federación Internacional de Natación) no descarta que las pruebas de aguas abiertas se tengan que celebrar en algunos de los lagos de los Castelli Romani, pozos de origen volcánico de gran atractivo turístico, situados entre las colinas del Lazio.

Además de Yurema Requema, el equipo español de aguas abiertas está compuesto por Margarita Domínguez, Esther Núñez, y Francisco José Hervás. Margarita Domínguez es la actual campeona de Europa en la prueba de 25 kilómetros, mientras que Esther Núñez, que ganó el Mundial de Maratón Acuático en 2007, también se especializa en la distancia más larga.

En el Foro Itálico, los problemas eléctricos no cancelaron las pruebas. Tampoco amilanaron a las españolas. Como dijo Andrea Fuentes, que ejerce de líder espiritual del grupo: "Menos mal que nos lo tomamos todo a cachondeo". Las nadadoras de sincronizada son de lo más experimentado del equipo que presenta España en los Mundiales. La calidad y el adiestramiento las ha hecho inmunes a las dificultades. Así fue cuando se les apagó la música en medio del ejercicio. Se lanzaron a la piscina sobre el mediodía, las undécimas de la lista, y no habían nadado ni dos minutos de la rutina cuando la seleccionadora, Ana Tarrés, se abalanzó sobre los árbitros haciendo aspavientos. "¡Paren, paren!", decía. Los errores de coordinación que estaban cometiendo sus chicas no eran normales. Entonces apareció un empleado con un altavoz en el extremo de un bastón como de cinco metros, lo sumergió en el agua y emitió un pitido: la señal oficial de freno. Al escucharlo, las españolas interrumpieron su danza, emergieron, se salieron del agua, y explicaron lo sucedido. "No se oían la música por los altavoces subacuáticos y no podíamos seguir la rutina", dijo la veterana Raquel Corral. "Pero debíamos seguir bailando porque si te paras antes de que piten los jueces te descalifican".

Las españolas volvieron al agua media hora después, bajo un sol abrasador. Esta vez, los acordes de los chispeantes 'Boogey Wonderland' y 'Happy Feet', los temas elegidos por el equipo, con sonidos especialmente arreglados por el músico Salvador Niebla para su interpretación subacuática, sonaron sin interrupción. El incidente eléctrico, que habría desconcertado a otros deportistas, no inmutó a las españolas, que ejecutaron las figuras con el rigor de costumbre. España obtuvo la segunda máxima puntuación: 97.500. Sólo fue superada por Rusia, que consiguió 98.000 puntos gracias a la mayor sincronización de sus nadadoras. Es normal. La federación rusa cuenta con unas bases 20 veces más numerosas que la española. Se percibe en la homogeneidad del equipo ruso: son todas físicamente parecidas. Mismos biotipos, fisonomías recurrentes, técnicas idénticas. Como dijo una de las juezas: "Para que España gane el oro en la final las rusas deberían cometer algún error". España se puede jactar de ser el único país capaz de inquietar a la potencia dominante. Mañana domingo, a partir de las 11.00, se dirimirán el primero de los siete oros en juego.

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