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GOLF | ABIERTO DE ESTADOS UNIDOS

Glover resiste a Mickelson en el US Open

Tiger Woods acaba sexto y Sergio García, décimo

La edición 109 del Open de Estados Unidos no será recordada por un gran duelo entre los mejores golfistas del mundo. Ni tampoco por un nuevo broche en la pechera de Tiger Woods (sigue en los 14 grandes, ninguno este año). Más bien, pasará al recuerdo porque la lluvia castigó el monstruoso campo de Bethpage de tal forma que el torneo echó el cierre un lunes al mediodía (decididamente, las cadenas televisivas no se frotaron esta vez las manos), y por la brillante resistencia de Phil Mickelson, un número dos a quien la gente adora como al mejor del mundo. Del trono se cayó en la jornada final el sorprendente Ricky Barnes, uno de los más anónimos de los 89 jugadores estadounidenses en liza, un tipo que en la clasificación final se descuelga hasta el puesto 519 del mundo. Barnes, para quien la temporada había transcurrido hasta Nueva York sin pena ni gloria, fue el hombre de moda en las dos primeras jornadas (67 golpes y 65), compartió protagonismo en la tercera con su compatriota Lucas Glover y ayer (76 golpes) cedió el paso al frente de la tabla. Glover, pese al tembleque de ayer, su peor día en el torneo, aguantó el empuje de Mickelson, tan regular como un reloj (69-70-69-70), y de un resucitado David Duval, de regreso entre los mejores desde que fue número uno en 1999 y ganara el Open Británico en 2001.

CLASIFICACIÓN FINAL

1. Lucas Glover (EEUU), 276 golpes.

2. Phil Mickelson (EEUU)

3. David Duval (EEUU)

4. Ricky Barnes (EEUU), 278.

6. Tiger Woods (EEUU), 280.

10. Sergio García, (España), 282.

Mickelson era un hombre con una misión, llevar la Copa a la habitación de su mujer Amy, enferma de cáncer de mama. Hace unas semanas, Mickelson anunció su retirada momentánea del golf para cuidar a su esposa. Pero el retiro duró bien poco y, antes de que Amy comience el tratamiento, ha vuelto como si nada. En un deporte tan psicológico como el golf, hay jugadores a quienes los vaivenes personales alteran hasta el mínimo golpe. Adiós concentración. Para otros, para los campeones como Mickelson, el peso de la motivación es mayor y se agarran al campo con todavía más fuerza. Mickelson ha sido en Nueva York el más querido del mundo, y el lazo rosa en honor a Amy que lucía en la gorra ha sido imitado por cientos de aficionados. Por sólo dos golpes no lo acompañó con el trofeo del ganador. Se lo llevó contra toda lógica Glover, de 29 años: es su tercera victoria como profesional y nunca había pasado el corte en sus tres participaciones anteriores en el US Open.

El remozado Woods fue finalmente sexto. Sus 74 golpes del primer día, con un final de recorrido de espanto, fueron una losa demasiado pesada. Y Sergio García, en el par del campo en tres de las cuatro jornadas, aguantó el tipo con la décima posición.