_
_
_
_
OPINIÓN | AREA DE META
Columna
Artículos estrictamente de opinión que responden al estilo propio del autor. Estos textos de opinión han de basarse en datos verificados y ser respetuosos con las personas aunque se critiquen sus actos. Todas las columnas de opinión de personas ajenas a la Redacción de EL PAÍS llevarán, tras la última línea, un pie de autor —por conocido que éste sea— donde se indique el cargo, título, militancia política (en su caso) u ocupación principal, o la que esté o estuvo relacionada con el tema abordado

Nobleza obliga

HACE UNOS AÑOS veíamos estos torneos como benditos problemas que les llegaban a aquellas selecciones que habían alcanzado el Olimpo de los campeones. Nos acordamos de cuando estas citas suponían que los jugadores brasileños dejaban la Liga para lucirse en estos grandes escaparates y hablábamos de que el calendario estaba mal diseñado y estas situaciones había que tenerlas en cuenta para fichar a según qué jugadores que te dejaban a media Liga para acudir a su selección. Bueno, ese momento ha llegado, y ahora son los nuestros los protagonistas de la historia, son los favoritos, son el equipo con el que todo el mundo quiere disfrutar.

El caso es que la selección viaja para medirse en una de esas citas de prestigio; de las que parecen que están puestas para fastidiar, pero que resumen un año maravilloso del fútbol español. No olvidemos que el billete a la Copa Confederaciones se obtuvo en aquella final de Viena y que el premio gordo venía acompañado por otros premios menores, pero de prestigio. Pasa lo mismo con la Champions, que te lleva directa al problema, bendito problema, de la Copa Intercontinental en su nueva sede de Abu Dabi y que, ya verán, acabará llegando en el peor-mejor momento para el Barça.

El problema de estas nuevas citas es que todavía no han cuajado en nuestra cultura futbolística (más, mucho más, la Intercontinental, con décadas de tradición) y que el poder de atracción de la competición de cada semana y el complemento extraordinario de la competición europea hace que todo lo demás parezca que sobre. Es un caso similar al de la fases de clasificación de la selección, que solemos comentar que aparecen en medio de clásicos caseros y partidos decisivos europeos, y nos gustaría estar en la cita final sin pasar por la clasificación.

El problema de estas nuevas citas es que todavía no han cuajado en nuestra cultura futbolística (más, mucho más, la Intercontinental, con décadas de tradición) y que el poder de atracción de la competición de cada semana y el complemento extraordinario de la competición europea hace que todo lo demás parezca que sobre. Es un caso similar al de la fases de clasificación de la selección, que solemos comentar que aparecen en medio de clásicos caseros y partidos decisivos europeos, y nos gustaría estar en la cita final sin pasar por la clasificación. Tal vez es por esto por lo que nos cuesta meternos en el papel de una nueva competición que nos lleva a medirnos con equipos que serían considerados fáciles si nos tocasen en el sorteo del Mundial, pero que querrán medir su valor ante la selección de moda y que, si quieren añadirle algo más, pueden pensar que un buen partido contra España puede abrir las fronteras del fútbol español para alguno de ellos. Son de esos partidos que solemos considerar que tienen trampa, ya que, si ganas, no ganas nada, y si no consigues el resultado, las dudas crecen de forma excelente en estos terrenos. ¿Alguna sospecha de que esto pueda ocurrir?. La verdad es que ninguna, ya que esta selección transmite una sensación de solidez y confianza de tal nivel que la vemos superando todos los obstáculos para citarse en las semifinales con alguno de los grandes del fútbol mundial.

La condición de selección estrella y los logros deportivos nos llevan a estos nuevos escenarios que no son más que aquellos que veíamos con envidia sana cuando los disfrutaban otros. Si es un problema, bendito problema.

Tu suscripción se está usando en otro dispositivo

¿Quieres añadir otro usuario a tu suscripción?

Si continúas leyendo en este dispositivo, no se podrá leer en el otro.

¿Por qué estás viendo esto?

Flecha

Tu suscripción se está usando en otro dispositivo y solo puedes acceder a EL PAÍS desde un dispositivo a la vez.

Si quieres compartir tu cuenta, cambia tu suscripción a la modalidad Premium, así podrás añadir otro usuario. Cada uno accederá con su propia cuenta de email, lo que os permitirá personalizar vuestra experiencia en EL PAÍS.

En el caso de no saber quién está usando tu cuenta, te recomendamos cambiar tu contraseña aquí.

Si decides continuar compartiendo tu cuenta, este mensaje se mostrará en tu dispositivo y en el de la otra persona que está usando tu cuenta de forma indefinida, afectando a tu experiencia de lectura. Puedes consultar aquí los términos y condiciones de la suscripción digital.

Archivado En

Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
_
_