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TENIS | MASTERS SERIES DE MIAMI

Murray, el hombre de moda

El escocés derrota con autoridad en la final de Miami al serbio Djokovic

Andy Murray, número cuatro mundial, ganó el torneo de Miami con la precisión de un buen cirujano. Derrotó por 6-2 y 7-5 en la final al serbio Novak Djokovic tras arrasarle en el primer set de la final y domar su recuperación en el segundo. Sumó así su tercer título de la temporada tras los de Qatar (Doha) y Rotterdam, y confirmó no sólo que es el jugador del momento, sino el primer gran enemigo para Rafa Nadal en la cumbre del tenis mundial.

Ya desde el principio todo favorecía a Murray, vencedor en los dos últimos enfrentamientos con Djokovic, hasta recortarle su ventaja particular a 4-2. También el calor. De nuevo sobre los 30 grados, aunque esta vez menos viento para refrescar. Todo un peligro para las "pájaras" del serbio. El escocés, en cambio, encantado de no sufrir de nuevo un calvario como el de Indian Wells, donde no sólo le ganó Nadal, sino el vendaval. Realmente fue su única derrota del año en las pistas, pues en Dubai, donde precisamente ganó su único torneo Djokovic, se retiró y no llegó a jugar contra el francés Richard Gasquet en cuartos de final.

Ayer, se aplicó pronto. Machacó el revés del serbio y dispuso ya de tres bolas de "break" en el primer juego. Aprovechó la segunda. Murray todo lo hace fácil. Falla menos que nadie, no se acelera salvo para devolver bolas imposibles para la mayoría, y con una precisión también de buen relojero decide con un saque sólido lo que no puede resolver con paciencia abriendo ángulos en los peloteos. Simplemente espera el error del rival.

Así quitó también el segundo saque a Djokovic, que con siete errores frente a uno y un sólo golpe ganador por cuatro del escocés vivía una demolición. ¿Qué hacer? Forzar los golpes, pero en ese momnento sólo con un mejor saque salvó su tercer servicio. El 4-1 era elocuente y el 5-1, un modelo: Djokovic cogió una dejada y Murray le obligó inmediatamente a dar una "caña" con el saque; le movió de lado a lado hasta "smashar" en la red; le pasó con un revés cruzado extraordinario y le dejó clavado con otro obús en el servicio. En poco más de media hora daba la entera sensación de que sólo un milagro cambiaría el rumbo del partido.

Murray, además, jugaba en casa. Su segunda casa. Al final del año pasado se compró un apartamento en el corredor de Brickell Avenue, desde el que ve, apenas a dos kilómetros, el estadio de Crandon Park. Incluso ha preferido alojarse allí. Antes del principio de la temporada por Australia se entrenó tres semanas de diciembre en las instalaciones de la Universidad de Miami. El clima siempre atrae y además es amigo del venezolano Daniel Vallverdú, al que conoció de júnior en España. Pero mientras éste se perdía en las profundidades del ránking mundial (727 en 2005 y ya fuera de juego del circuito), él fue ascendiendo de forma imparable hasta rozar ya la cima.

El segundo set empezó igual. Murray martirizó a Djokovic devolviendo casi todo y tras dos reveses cruzados espléndidos le quitó el saque a la cuarta ventaja. Por si fuera poco, sonaron ya las primeras alarmas de golpe de calor del serbio. Todo parecía decidido.

Pero en medio del desierto, con el triple de errores, Djokovic encontró un oasis y recuperó el servicio. Como si se hubiera quitado un peso de encima, con desparpajo, sacó entonces sus mejores golpes a las esquinas. Al fin. Y le sirvió. Se puso 2-1, pese a su cuarta doble falta y la presión llevó a Murray a fallar. Tuvo que cambiar de raqueta con tres bolas de break en el cuarto juego, pero no evitó el peligro y Djokovic le volvió a quitar el servicio.

El serbio pareció recuperar su orgullo y fue entonces a él a quien le empezó a salir todo. Desde una bola que mordió por milímetros la línea para ser buena hasta salvar una derecha cruzada enorme de Murray. Evitó el "break" y se puso 4-1. Increiblemente, aunque con mucho más esfuerzo, le estaba dando la vuelta al partido. Sus golpes más sólidos rompieron ya el temple en los peloteos del escocés, al que le costó un mundo mantener su saque. No le entraban los primeros y sudaba el triple que en el primer set ganar con los segundos.

Pero Murray era el hombre del torneo. Resistió en las cuerdas y resurgió detalle a detalle, punto a punto. En el momento clave. Le quitó el servicio a Djokovic en el noveno juego, cuando el serbio sacaba con 5-3 para ganar el set. Después igualó, 5-5, sirviendo ya magníficamente, hasta con un "ace" con el segundo saque.

Djokovic empezó a tambalearse otra vez. Desperdició un "smash" clarísimo y perdió nuevamente su saque en el peor momento. Murray, un auténtico depredador cuando la pieza está a tiro, no desaprovechó la oportunidad con el suyo y tras provocar de nuevo los errores de Djokovic, no dio más margen. Ganó en la primera de sus dos bolas de partido en una hora y 42 minutos. Su triunfo 26 de la temporada frente a dos derrotas. Le espera la tierra y cualquier cima.

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