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TENIS | ABIERTO DE AUSTRALIA

El golpe de calor que acabó con Djokovic

El vigente campeón se ha visto obligado a abandonar el torneo por los problemas físicos derivados de la deshidratación

Nadie se libra del calor. Los tenistas de élite, incluido el vigente campeón del Abierto de Australia, Novak Djokovic, tampoco. El servicio de Andy Roddick ha minado el tenis del serbio, pero ha sido el sofocante calor que azota Melbourne el que ha terminado por tumbar al número tres del mundo (6-7 (3), 6-4, 6-2 y 2-1 y retirada). La temperatura ambiente en la ciudad oceánica rondaba los 34 grados, pero la sensación térmica dentro de la pista Rod Laver donde se celebra el torneo era mucho mayor, y Djokovic, que además disputaba un duro partido ante Roddick, ha vivido hoy los efectos de la deshidratación. La humedad del ambiente rozaba el 50%, por lo que no es factible pensar que el balcánico vivía una mala transpiración. Probablemente, según fuentes médicas consultadas por ELPAIS.com, la causa del aumento de su temperatura corporal (próxima a los 39-40 grados) se debiera a una falta de líquido. Djokovic ha rozado el golpe de calor.

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Una de las fotos más repetidas del Grand Slam australiano es la de un tenista abrazado por una gruesa toalla llena de hielo durante los descansos. Fernando Verdasco, por ejemplo, no se despegó de ella en su partido contra Murray. Hoy, Djokovic tampoco, pero ni así pudo evitar la deshidratación. Ni con la sudoración. Además de un uso terapéutico, el hielo, alrededor de la nuca y los hombros, "ayuda a que baje la temperatura corporal". De esta forma, el tenista puede seguir rindiendo al cien por cien sobre la pista en los breaks siguientes. No basta sólo con beber agua durante las pausas.

¿Qué hacer para evitar estos momentos de sofoco intenso? La Academia Sánchez Casal, fundada por los ex tenistas Emilio Sánchez Vicario y Sergio Casal, propone el llamado "Punto de Recuperación de Energía", un remedio a base de agua, fruta y sumplementos energéticos distribuidos durante el entrenamiento o el partido para anticiparse de forma eficaz a la deshidratación. Como recuerdan desde el centro, "la sed no es un estado de necesidad, sino un estado de alarma". Aunque los deportistas profesionales, en este caso los tenistas, siguen un estricto plan de alimentación e hidratación, las condiciones meteorológicas pueden alterar el rendimiento hasta el punto de provocar, además de un aumento en la temperatura corporal y viscosidad en la sangre, fatigas, lesiones y aumento de la frecuencia cardiaca. El aumento de un grado supone un incremento de 10 pulsaciones por minuto como acto fisiológico reflejo para hacer llegar glucosa y oxígeno a cada parte del cuerpo. Cuando el músculo no recibe suficiente cantidad de estos dos nutrientes, comienza a contraerse y el deportista sufre los famosos calambres.

Cuanta más agua pierde el deportista, peores son las consecuencias. En una persona de 70 kilogramos, según la Academia, perder un 2% de agua provoca dificultades coordinativas, de concentración y de rendimiento. Si la pérdida es del 3 al 5 por ciento, los síntomas pueden manifestarse con aparición de contracturas, lesiones musculares e importantes 'bajones' de intensidad. Carecer de un 8% de agua imposibilita la realización del ejercicio debido a las tetanias musculares (contracciones dolorosas y espasmos en la musculatura estriada) y la pérdida de la capacidad de regular la temperatura corporal.

¿Cuándo hidratarse?

La sensación de sed aparece cuando el cuerpo pierde un 1% de peso corporal. Por ese motivo, los especialistas recomiendan beber agua aunque no se tenga sed. Para un deportista, la recomendación media ronda los 500 ml de líquido 2-3 horas antes de la realización del ejercicio. Durante la actividad, una toma de entre 150 y 350 ml cada 20 minutos y, tras ésta, beber el 150% de la pérdida de peso corporal. Por cada kilogramo de peso perdido, una toma de un litro y medio.

Con todo, cuando las condiciones superan la normalidad, como es el caso de Australia, todas estas sugerencias deben repetirse con más asiduidad. Los 34º de Melbourne han dejado fuera de juego a Djokovic. Mañana juega Nadal, y la temperatura estimada es de 43. Pasado, de 44.

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