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AUTOMOVILISMO | FÓRMULA UNO

McLaren, de nuevo ante los tribunales

El Tribunal de Apelación de la FIA escuchará mañana las alegaciones de McLaren por la sanción impuesta en el GP de Bélgica

Un año después del escándalo de espionaje a Ferrari, la escudería angloalemana McLaren comparecerá de nuevo en París para defender la legalidad de la maniobra de Lewis Hamilton en el pasado Gran Premio de Bélgica. Mientras la Federación Internacional de Automovilismo se aferra al reglamento para señalar con el dedo a la firma de Woking, ésta alega que Hamilton se dejó adelantar para impedir la sanción antes de subirse al primer cajón. Tras la carrera, nadie dudaba de que Hamilton era el legítimo vencedor, pero el rigor de los comisarios despojó al corredor de seis puntos que le habrían dejado casi en solitario en la lucha por el Mundial a falta de cinco citas. El espectáculo debía seguir hasta el cierre de la temporada en Brasil.

El Tribunal de Apelación de la Federación se reunirá mañana con la directiva de McLaren para considerar las alegaciones del equipo y emitir un veredicto antes del comienzo del Gran Premio de Singapur. McLaren considera excesiva la sanción de 25 segundos (la pena corresponde a un drive-through pero al estar la carrera concluida, el castigo equivale a 25 segundos) que relegó a Hamilton a la tercera posición, y basan su defensa en que quienes controlan la carrera le confirmaron dos veces que el piloto estaba libre de sospecha. "Todo lo que podemos hacer es presentar los hechos", declaró el jefe ejecutivo de McLaren, Martin Whitmarsh. "Mucha gente que vio la carrera diría que Hamilton era el merecido vencedor, y no Felipe Massa".

No obstante, son pocas las esperanzas que se respiran en McLaren. Aunque los motivos presentados por el equipo pueden ser suficientes, Whitmarsh ha adelantado ya que no cuentan con los puntos perdidos, y que seguirán peleando de cara al final de temporada. "Mantenemos el liderato en el Mundial de Pilotos por una ventaja de un punto que podemos ampliar en las próximas carreras".

Lewis Hamilton declaró tras ser desposeído de su victoria que hizo exactamente lo que el reglamento exige, es decir, dejarse adelantar. "Sabía que lo tenía que dejar pasar y el equipo también me lo dijo por radio. Aceleré para no perder mucho terreno, porque pensaba que sería injusto. Afortunadamente me puse en su estela y él se movió al interior, luego al exterior y de nuevo al interior, yo pude zizaguear y meterme por el interior", declaró Hamilton tras la carrera en Spa. Sin embargo, la FIA dejó claras las reglas en Monza: los pilotos debían ceder su posición y dar una ventaja, al menos, hasta la siguiente curva antes de iniciar un nuevo adelantamiento si conseguían ventaja tras saltarse una chicane.

Al contrario que Felipe Massa, compañero de Raikkonen (que terminó la carrera estrellado contra el muro), que mantiene inflexible su opinión de que la maniobra fue totalmente ilegal, muchos otros pilotos de la parrilla se han mostrado poco entusiastas en sus declaraciones sobre el incidente. "Las reglas están disponibles para todo el que quiera leerlas y creo que son muy claras. Si sacas provecho, sacas provecho, no importa cuánta sea la ventaja", declaró Bourdais, otro de los partidarios de la sanción.

Estos argumentos suponen un arma de doble filo. La discrepancia a favor de Hamilton podría volverse contra los intereses del brasileño si el Tribunal devuelve finalmente los seis puntos al piloto de McLaren, pero también ser un agravamiento de la pena al equipo afectado. El antecedente más claro sucedió en 1994. La sanción que recayó sobre el también británico Eddie Irvine en 1994 se amplió de una carrera a tres después de que su equipo Jordan apelara la pena impuesta por provocar un accidente en cadena en el GP de Brasil.

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