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FÚTBOL | SEVILLA 2 - BARCELONA 1

El Sevilla enciende la Liga

Los de Juande se encaraman al liderato tras derrotar a un Barça que comenzó bien, pero que terminó desdibujado

En medio de la espesura, el tedio y el conformismo predominante en esta Liga, surgió un pequeño hálito de esperanza. Barcelona y Sevilla, los dos mejores equipos de este campeonato, se rebelaron contra el sistema aportando una nota discordante. Andaluces y catalanes ofrecieron un partido de altos quilates, dotado de los ingredientes propios de las grandes citas: tensión, ritmo, alternativas en el marcador y goles. Un excelente tributo al fútbol, un choque a corazón abierto que permite a los sevillanos encaramarse al liderato y dar un serio aviso al Barça.

Ambos equipos encaraban el encuentro como una pequeña final. Un mal paso, un ligero despiste, podría consolidar el liderato azulgrana o dar alas al Sevilla. No obstante, los dos técnicos afrontaban el partido de un modo muy distinto. Mientras Juande superaba el triste episodio del botellazo en el Ruiz de Lopera, Rijkaard ganaba un peldaño en la escala de entrenadores tras el sorprendente planteamiento copero en Zaragoza. El holandés volvió a experimentar con dos falsos centrales, pero conforme avanzó el choque fue regresando a la fórmula habitual de 4-3-3.

Muy pronto se vieron las verdaderas intenciones del equipo azulgrana. Sin especular, Ronaldinho, Messi y compañía se adueñaron del esférico y apostaron por la profundidad. Fruto de ello nació una buena internada del laborioso Zambrotta, que sirvió un medido centro desde la derecha para que Ronaldinho cabecease el esférico con destino a la red. El 1-0 incrementó el nivel de revoluciones. El Sevilla, herido, se aferró a su garra y a la calidad individual de sus hombres para buscar la igualada. Avisó primero Jesús Navas con un centro envenenado, y poco después, Daniel Alves hizo una exhibición de control, técnica y velocidad, pero Kerzhakov no logró rematar.

El Barça, con Eto’o en el banquillo, seguía a lo suyo. Toque, toque y más toque, entrelazado con alguna arrancada vertiginosa de Messi o algún detalle de Ronaldinho. Superado el acoso rival, el brasileño dibujó un autopase ante Aitor Ocio, pero cuando se disponía a ejecutar a Palop fue trabado por el central sevillista. A González Vázquez no le tembló el pulso y, además de señalar la pena máxima, expulsó al defensor. Sin duda, una gran oportunidad para que el Barça sentenciase el partido. Ronaldinho completó su habitual protocolo en el lanzamiento. Palpó el balón, lo depositó con mimo sobre el césped y tomó carrera. Un leve instante de incertidumbre y un pie salvador de Palop quebrantaron el ritual del crack.

El fallo sobresaltó a los azulgranas y alimentó la voracidad del cuadro andaluz. Iniesta se tuvo que emplear a fondo para sacar un balón de Poulsen bajo los palos, e instantes después, en el 38’, Kerzhakov se revolvió magistralmente en el área para batir a Valdés y elevar el 1-1 al marcador antes de aterrizar en el descanso.

Sevilla cien por cien

En la segunda mitad, el conjunto de Juande Ramos se lanzó a por el partido a pesar de estar en inferioridad numérica. El Barça, con el fallo de Ronaldinho todavía en la mente, reaccionó tímidamente con un potente chut de Xavi que rozó la escuadra de la portería local, y a continuación, Palop trazó una bella estirada tras un tiro de Messi. Una vital acción que precedería al segundo gol del Sevilla. Daniel Alves, que firmó un excelso partido, superó a Valdés gracias a un lanzamiento de falta que se introdujo en la portería del Barça tras golpear sutilmente en la barrera.

Desde ese momento, el equipo catalán se vino abajo. Giuly y Zambrotta hicieron un flaco favor a su equipo con dos expulsiones infantiles y las estrellas blaugranas desconectaron del partido. Ya pensando en Anfield, Rijkaard retiró a Ronaldinho y Messi e introdujo a Eto’o. El choque entró en una dinámica de ida y vuelta, con los dos equipos entregados a la causa del gol. Unos, para intentar dejar en stand by la Liga, y los otros, para sellar su condición de aspirante.

El Barça quemó los últimos cartuchos. Iniesta lo intentó, Eto’o impuso respeto a la zaga andaluza y Xavi pudo lograr el empate con un gran tiro de falta que detuvo en dos tiempos Palop. El Sevilla, en su salsa, dispuso de varias oportunidades para poner la puntilla. Ni Kanouté, ni Alves, que estrelló el balón en la madera, lograron ampliar la renta. Poco importaba. El Sevilla, con un estilo poderoso, semblante de líder, asaltaba la Liga. No es un farol.

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