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Crónica:

El Barcelona pierde la magia

El líder vence con dificultades al Albacete (1-2)

El Barcelona se ha olvidado de jugar al fútbol en sus últimas salidas y lo que antes eran paseos y lecciones de buen juego se han convertido en continuos sufrimientos. Ha perdido la magia y ahora se aplica al arte de ganar sin jugar. La fórmula le sigue funcionando, pero el riesgo se antoja demasiado elevado. Aunque visto de otra forma, si también gana jugando mal es complicado saber cuándo va a perder.

El Barcelona ya no necesita jugar bien para ganar y eso, aunque pueda significar que se le empieza a encender la luz de emergencia, no hace más que reforzar su candidatura al título. Si en casa presenta una claridad y contundencia admirables, acompañadas de una fútbol de alto nivel, cuando se aleja del Camp Nou se le nubla la vista. Lo que no le da la espalda es la fortuna o el infortunio del rival. Quizá por eso, cuando apenas se llevaban un minuto de partido Peña se atrevió a regatear a Iniesta dentro del área del Albacete, perdió el balón y el joven nacido a 40 km. del Carlos Belmonte batió a Gaspercic.

En un suspiro el Barcelona tomó el mando en el marcador, pero a partir de ahí se dejó ir y se aplicó en defensa con la misma intensidad que olvidó el ataque. O porque sus fuerzas no dan para más y debe administrar las pocas energías que tiene o porque se siente con una confianza ilimitada dada su considerable ventaja en la clasificación, el caso es que el Barcelona no hizo más. Pero sin hacer nada tuvo más que de sobra para contener las acometidas de un Albacete demasiado blando, sin mucho que ofrecer en el campo.

El sopor que presidió casi toda la primera parte desapareció en los inicios de la segunda. El Albacete protagonizó la acción más brillante del partido, con un taconazo de David Sánchez al borde del área que dejó a Pacheco solo delante de Víctor Valdés, que volvió a demostrar sus reflejos y dominio del mano a mano para salvar a su equipo. El toque de atención hizo reaccionar al Barcelona, que respondió con una buena acción de Eto'o. Óscar Montiel se cruzó en el último momento para evitar que el camerunés marcara.

El encuentro ganó en intensidad y el Albacete se mostró más vivo, con más empuje y asumió de forma definitiva el control del encuentro. En ello tuvo mucho que ver el afán del Barcelona por complicarse la vida. Se equivocó al renunciar al balón y al permitir que el hiperactivo Pacheco o David Sánchez se crecieran y ganaran en confianza. Tanto administró su ventaja en el marcador que terminó perdiendo el rumbo y pareciendo un equipo menor. Xavi y Deco no estuvieron a gusto y el Barcelona lo acusó en el exceso, hasta el punto de que vio reducida su ventaja a la nada. Mark González marcó de cabeza en el área pequeña aprovechando un error de Puyol en el marcaje y las dudas de Valdés en la salida. El Barça lo fio todo a la defensa y la defensa le falló.

La desgracia azulgrana no fue a más porque el carácter de Puyol le impide rendirse y pese a su error en el gol de Pacheco no perdió la concentración y despejó en la raya de gol un remate de Pacheco.

No supo acabar el Albacete con un conjunto tocado y lo pagó de la peor forma posible. En un error de conceptos, David Sánchez despejó de cabeza y lo hizo hacia donde nunca se debe hacer, hacia el centro, y su rechace fue empalmado de forma magistral por el desaparecido Xavi para batir a Gaspercic y dar al Barcelona una victoria que no mereció.

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