Selecciona Edición
Selecciona Edición
Tamaño letra

Natalia Lacunza: “Me han dicho muchas veces que no en mi vida”

Hablamos con la artista navarra, que celebra su primera gira en solitario en plena pandemia

Natalia Lacunza.
Natalia Lacunza.

Este 2020 ya nadie puede asegurarte que el concierto o el festival al que vas a ir se pueda celebrar. Pero tras una primera cancelación, a finales de este mes se llevará a cabo Tomavistas Extra, un ciclo musical adaptado a estos tiempos extraños que va a reunir en Madrid a algunas de las mejores bandas de la escena independiente nacional. Miss Festivales charla con la artista que va a estrenar el escenario de Ifema el domingo 20 de septiembre de la mano de Vibra Mahou, Natalia Lacunza (Pamplona, 1999).

Con ella hablamos de lo emocionantes que son estas oportunidades y de la incertidumbre que nos rodea, empezando porque en su día, el confinamiento ya obligó a Lacunza a suspender la que iba a ser su primera gira. Un tiempo que, asegura, le ha servido para reinventarse a través del Tiny Tour, una serie de conciertos que está llevando a cabo este verano por todo el país. Sobre el escenario está muy bien acompañada por Paula y Luz, que suman el bajo y la guitarra a los teclados de Tere y a la batería de María: “son gente joven con ganas de demostrar lo que pueden hacer, con ellas todo brilla más y las canciones tienen una nueva vida”.

A pesar del virus y de haber tenido que cancelar ya tres veces un concierto en Madrid, la navarra se muestra positiva: “me han dicho muchas veces que no en mi vida, siento que estoy preparada y protegida para estas cosas. Es un lío lo que está ocurriendo pero intento pensar que así tengo más tiempo para estar conmigo misma y para crear”. De hecho, ha explicado que el confinamiento le ha permitido preparar mejor estos conciertos y que si volviese a ocurrir estaría lista para enfrentarse a la incertidumbre: “quiero componer, la industria musical va más rápido de lo que se puede permitir y el tipo de carrera que yo quiero se cocina a fuego lento, no tengo prisa”.

La evolución de Lacunza es curiosa a la par que exitosa: desde su paso por Operación Triunfo, la navarra ha publicado dos EP (Otras Alas y ep2) y se ha convertido en una de las representantes de la nueva ola musical nacional. Con el nuevo equipo artístico que ha construido "indagando en redes sociales", la artista siente que ha transformado el sonido sintético de sus grabaciones y ha aportado su granito de arena por la igualdad: “acabo de empezar y tengo la necesidad de sentirme acompañada de iguales y dar la oportunidad a nuevas músicas”. Y tras dos años de trayectoria, Lacunza siente que ha ampliado su público: “hay mucha gente que me sigue desde OT, les estoy muy agradecida porque les gustaba en esa época cuando no era yo, si no yo haciendo canciones que no eran mías, y ahora también les gusta mi trabajo. Pero estas semanas he visto a gente mayor que asiste voluntariamente a mis conciertos y no solo viene por sus hijas”.

Lo cierto es que este año, los artistas están publicando más canciones que nunca, trabajos que de alguna forma sirven para compensar la ausencia de conciertos y festivales. Aun así, Lacunza dice que no se siente presionada: “siento que está siendo un año de vacío existencial, que por mucho material que haya este 2020 va a ser un agujero negro”. Aun así, quiere sacar algo nuevo antes de que termine el año, pero insiste en que quiere hacerlo despacio: “tengo un montón de canciones nuevas y quiero producirlas muy bien, estoy en un punto en el que no puedo permitirme sacar algo peor que lo anterior”.

Estas semanas ha podido cantar sus canciones por primera en directo, una experiencia que tacha de extraña: “es un sentimiento agridulce, mi primera gira en solitario ha sido durante la pandemia y es muy raro porque tanto los artistas como el público sabemos en todo momento que los conciertos se pueden cancelar”. Admite que las distancias de seguridad y la mascarilla enfrían la situación, pero explica que por dentro, todos se sienten igual: “nadie puede expresarse con normalidad y no ves sus caras pero compartimos las ganas de aprovechar la oportunidad”. En este sentido, Lacunza ha querido agradecer la existencia de estos eventos culturales y dejar claro que son totalmente seguros: “son muy valientes e importantes, sin estos circuitos yo no habría podido salir a cantar. Las medidas de seguridad se están cumpliendo, han hecho un trabajo brillante y han demostrado mucha solidaridad”.

En sus conciertos, el público ha podido disfrutar de los temas de sus dos trabajos y de varias versiones: “hay dos partes: una más empoderada y otra más delicada. Canciones como Gata Negra y Olivia tienen una fuerza increíble, pero también hemos sacado mucho partido a las canciones pequeñas y sensibles”. Se siente orgullosa de ambas publicaciones y asegura que le encantaría hacer un trabajo largo y cuidado: “ahora mismo me gustaría retirarme y grabar un disco en una casa en medio del campo, a lo Taylor Swift, y hacerlo sin presión, desde la paz y la tranquilidad”. Sabe que se avecina una época de experimentación en su carrera y quiere estar preparada: “trabajas con tu creatividad, que depende de tu estado mental y emocional, y eso es algo que debemos cuidar mucho”.

De 'OT' a otro lado

Aterrizar en el universo musical nunca es fácil, pero para Natalia Lacunza las cosas son mucho más sencillas: “el mundo de la música es complicado, nunca hay una fórmula, lo que yo he hecho es ser fiel a mí misma y seguir mis instintos”. En este sentido, asegura que la constancia es una necesidad a la hora de trabajar: “yo he sido muy pesada, sales de OT después de la edición de Amaia y Aitana y te sientes un poco kamikaze. Desde fuera pensaba que era un suicidio porque Universal no tendría tiempo para pensar en nuevos artistas”. Y cuando salió de la academia lo tuvo claro: “acaban de fichar a 16 artistas, y dije, voy a tener que buscarme las castañas, trabajar mucho y aprovechar todos los recursos que me den”.

Lo primero que publicó la navarra fue una canción que ya acumula cerca de treinta millones de reproducciones en Spotify, Nana Triste, una colaboración junto a otra gran promesa: Guitarricadelafuente. Lo último ha sido precisamente otro éxito compartido, esta vez con la girlband española del momento, Cariño. Modo avión es el nombre de un tema que le hace mucha ilusión: "tiene un punto de frescura y de alegría que mis canciones no tienen, yo soy una triste". Sabe que su música es alternativa y no se considera mainstream, pero no le gustan las etiquetas así que cuando le preguntan por ellas dice que su música es pop porque en este género caben muchas cosas: “la nueva ola de artistas no tiene una etiqueta concreta, yo me alimento de mucha música diferente, siento que estoy hecha de muchas cosas”.

Dos años después de su paso por OT, Lacunza quiere eliminar ciertas leyendas: “debes ir con el corazón abierto, mucha gente tiene prejuicios contra las discográficas y te dicen que te explotan y que no te hacen caso y yo no creo que eso sea así. Es cierto que hay mucho trabajo y cosas que atender pero si tú das el 100 % y tu material funciona no te van a ignorar”. Aun así, entiende que no todos los proyectos son iguales y que no todos encajan, una frustración que comparte y en la que también ve una oportunidad: “hoy en día puedes hacerte un hueco gracias a las redes sociales, muchos de los proyectos que triunfan nacen de algo casero, propio y personal. La industria está cambiando, debes ser coherente, no buscar lo que quieren los demás y no dejarte influenciar por lo que deberías hacer para vender un millón de copias o llegar al número 1 de Los 40”.

Ahora, Lacunza tiene claro que vienen tiempos complicados, que la nueva normalidad tardará en llegar y que se debe hacer todo lo posible para que la industria musical salga adelante: “mi técnico de sonido ha tenido que buscarse la vida en el confinamiento, es un sector muy valiente y muy perjudicado, los políticos deberían tenerlo en cuenta”. Así, la joven artista insiste en la necesidad de fortalecer el sector: "es como cuando querían eliminar la filosofía del colegio, esto es muy importante, todos tenemos un mínimo de sensibilidad y todos queremos consumir un mínimo de cultura”.

Se adhiere a los criterios de The Trust Project Más información >

Más información