Selecciona Edición
Selecciona Edición
Tamaño letra

Cuarentena con Niño Josele, por Fernando Trueba

El director de cine y productor musical invita hoy a disfrutar del don para la belleza del sonido del guitarrista flamenco

Concierto de Niño Josele, en Barcelona en 2013.
Concierto de Niño Josele, en Barcelona en 2013.

Niño Josele ha hecho un curioso recorrido desde su Almería natal y su barrio de Pescaderías. Desde el flamenco más puro ha ido abriéndose al jazz, a la música brasileña, cubana, a la música clásica, sin dejar de ser él ni por un segundo sino, al contrario, enriqueciendo y desarrollando su personalidad, su infinito amor a la música. Josele habla, piensa y respira con la guitarra.

Bebo siempre que veía un piano se sentaba y comenzaba a practicar. La mitad de las veces lo que tocaba era el Waltz for Debbie de Bill Evans. Josele me preguntaba: “¿Eso qué es?”. Así empezó todo.

En esta selección tiene compañeros de lujo: Enrique Morente, Jerry González, Joe Lovano, Tom Harrell, Chano Domínguez, Jorge Pardo o el trío Chick Corea-Christian McBride-Brian Blade...

La belleza del sonido, o el sonido de la belleza, no están al alcance de todo el mundo. No es un problema de técnica o virtuosismo, ni de experiencia ni de trabajo ni de estudio o de sabiduría; es un don que algunos poseen: Johnny Hodges, Bill Evans, Niño Josele... “Bienaventurados los limpios de corazón...”.

En estos días ha perdido a su padre y primer maestro. Desde aquí nuestro abrazo fraternal al artista más puro que conozco.

Escucha directamente en Spotify esta y otras playlist de EL PAÍS