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‘Los Simpson’ cumplen 30 años: su mayor legado está en Internet

La serie cumple tres décadas marcada por las interpretaciones que hoy hacen de ella quienes crecieron viéndola

Cartulinas de 'Los Simpson' en una fiesta en 2016.
Cartulinas de 'Los Simpson' en una fiesta en 2016. WireImage

Cuando a Matt Groening se le pregunta cuánto cree que durarán Los Simpson, su obra magna, contesta que espera que “para siempre”. La serie semanal más longeva de la televisión nació un 17 de diciembre de 1989 en Fox, una compañía que, recuerda Groening, “en sí misma era un experimento” por entonces. Hoy, pese al descenso en el número de espectadores —el estreno lo vieron 3,2 millones de personas y la primera temporada en total, 30; ahora un capítulo alcanza millón y medio—, Disney, ahora propietaria de tan icónica familia, ha renovado la serie por dos temporadas más. Ha alargado el brillante tormento de sus protagonistas, atrapados para siempre en un mundo que cada 22 minutos vuelve a la casilla de salida.

“A menudo me pasa que me encuentro con un actor famoso y le digo que debería hacer un cameo en Los Simpson. La mayor parte de las veces me dice que ya lo hizo”, le dijo Gronening al periódico USA Today en una ocasión. La serie ha crecido tanto que ha escapado, por completo, al control de su creador, que a buen seguro vive más o menos ajeno al uso que en las redes se hace de sus personajes. Y no solo en las redes, pues la familia amarilla ha sido objeto, en especial en la última década, de infinidad de subterráneos movimientos artísticos cuyo único fin es el de liberarla de su condición instrumental. Darles, a todos ellos, por fin, la vida que podrían tener de no estar atrapados en el purgatorio al que han sido condenados. “Los episodios nacieron como contenedores de ideas cómicas”, admitió el propio Gronening. Hoy, la serie vive más en las creaciones de quienes se han criado con ella que en televisión.

¿Y en qué convierte eso a los personajes? Después de 662 episodios, en aquello que debe cambiar para que nada cambie. Esa frase, que Marvel usa como lema, no es gratuita. La editorial de cómics es el mayor contenedor de personajes con, en breve, siglos de vida (en realidad, DC es más longeva, Superman nació en 1938 y aun sigue mutando hasta el infinito) y su lógica puede aplicarse sin ninguna duda a los habitantes de Springfield, en tanto que su huella en la cultura popular es ya del tamaño, o superior, a la de cualquier superhéroe. Su familiaridad global los convierte no solo en un excelente material viral —se han creado cientos de millones de memes de Los Simpson— sino también en una mutante fuente de inspiración que lucha contra la lógica del mercado.

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En 2012 se creaba un videojuego para móvil, el exitoso Tapped Out, que en tres meses produjo 130 millones de dólares de beneficios al equipo de Electronic Arts —y en un año alcanzó los 664, una cifra récord—. Mientras, Instagram ha registrado el culto a lo que se ha dado en llamar Scenic Simpsons, esto es, escenas que podrían pasar por inspiradísimos cuadros que obligan al que observar a detenerse en aquello que nunca se detiene: los escenarios que tan bien conoce sin sus protagonistas. Así, por ejemplo, está la mesa de la cocina, dos platos, dos sillas, en lo que aparece una abandonada cena romántica. Hay una vela entre los platos, y es una vela Charlie Brown, el mítico personaje de Schulz, con la cabeza derretida. No hay nadie. En algún momento, como espectadores, lo vimos, sin verlo. Su captura capta la tragedia invisible del producto de entretenimiento infinito.

Una portada del cómic 'Bartkira'
Una portada del cómic 'Bartkira'

En el mencionado videojuego, una suerte de Construye tu propio Springfield, los personajes son avatares sin más personalidad que su aspecto físico, y robóticas líneas de diálogo. Pero existe también en Internet un comic llamado Marge Simpson Anime: en esta creación de la artista de origen indio Soolagna Majumdar, que se ha ido publicado en la red social Tumblr, el personaje maldito de Marge, la mujer que lo dejó todo para cuidar de su familia, la madre entregada, a ratos escapa a su condena y recuerda cuando todo era aún posible, se llena de todas las vidas que nunca tendrá partiendo de una reflexión profunda sobre aquello de lo que escapa. Otro cómic escrito conjuntamente por incontables internautas, Batkira, aúna el clásico distópico japonés Akira con Los Simpson: resulta un un catártico ejercicio de destrucción masiva de Springfield que consiste en copiar, viñeta a viñeta, el clásico manga sustituyendo a los protagonistas por personajes de Los Simpsons. A cada uno de ellos se les da da un papel liberador que les permite, por una vez, y lejos de un capítulo, ser ellos mismos.

Una muestra de 'Anime Marge', de Soolagna Majumdar.
Una muestra de 'Anime Marge', de Soolagna Majumdar.

Y así parece que mientras el mercado, en su afán por seguir viviendo del producto, desdibuja tanto como puede a los personaje, los fans, que los saben perdidos en ese bucle infinito, les tienden la mano e imaginan otros mundos para ellos. Son mundos en los que crecen. En los que se permiten desear cosas. Estar tristes. No formar parte de una trama que no tenga que ver consigo mismos. Y al hacerlo, arrojan luz sobre la idea de la narrativa y de cómo esta narrativa está siempre ligada a la visión del autor. Es decir, evidencian de qué manera las posibilidades de los personajes estarán siempre limitadas por los deseos de su creador.

Cuando a Matt Groening se le pregunta qué le queda por hacer en el universo Simpsons, contesta que un parque temático. “Con una figura de Homer gigante que tenga alojado un restaurante en su cabeza”, dice. “Quiero a los visitantes comiendo en la cabeza de Homer”, añade. El bucle nunca va a detenerse.

Jamones al vapor: la escena que dio la vuelta al mundo

El 14 de abril de 1996 se emitió en Estados Unidos un capítulo de Los Simpson que acabaría haciendo historia de Internet. En una escena de 22 cortos sobre Springfield, el director del colegio, Skinner, acaba incendiando su propia cocina en su enésimo intento por quedar bien con su superior, el superintendente Chalmers. Para salvar la situación, compra hamburguesas de comida rápida y los hace pasar por “jamones al vapor”. En 2009, empezaron a aparecer por Internet miles de variaciones de esa misma escena, con el mismo diálogo absurdo, pero con estética y tono completamente diferentes. Algunos la redibujaban a mano, otros la recreaban con personajes que nada tienen que ver con la serie. Hay versiones existencialistas, surrealistas y políticas. Hoy, Jamones al vapor es una frase tan popular en el Internet anglosajón que es un género de vídeo en YouTube. Los supermercados Woolworth, en Australia, colgaron de broma un cartel en el pasillo de embutidos diciendo “No tenemos jamones al vapor, pero pueden encontrar hamburguesas en el pasillo de carnes”. Les funcionó: como todo lo que corresponde con esa frase, el chiste se hizo viral. La historia, quizá el mejor ejemplo del deseo por recontextualizar Los Simpson, funciona a la vez como un homenaje mundial al ingenio sin límites de la serie y como muestra de las infinitas posibilidades de una sola escena.

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