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“La muerte de la reina será terrible como un Brexit”: habla el reparto de ‘The Crown’

La serie de Netflix inicia su tercera temporada esta semana con caras nuevas en la piel de la familia real inglesa

Es un día caluroso en Londres. El lugar es un lujoso hotel de moqueta verde a dos calles de un Big Ben aún en obras y rodeado de puestos a rebosar de retratos de los príncipes, de sus hijos, de Kate Middleton y Meghan Markle. El elenco de The Crown (Netflix) charla con la prensa. Parecen, ellos mismos, como intérpretes que son de una de las producciones más caras de la historia de la televisión, miembros de algún tipo de realeza, en un juego de espejos.

En el cuarto capítulo de la tercera temporada de la serie, que se estrena este domingo, la familia real británica casi al completo finge ver la televisión mientras Inglaterra entera les ve a ellos en televisión. “Comportaos como lo haría una familia normal”, apostilla alguien que sostiene una cámara. Se está grabando el documental que casi acaba con la monarquía en los sesenta. “No somos una familia normal”, sentencia la siempre irreverente princesa Margarita.

Helena Bonham-Carter en el segundo capítulo de la tercera temporada de 'The Crown'
Helena Bonham-Carter en el segundo capítulo de la tercera temporada de 'The Crown'

“En parte lo son”, defiende Helena Bonham Carter, quien asume ahora el papel de la princesa Margarita. “Solo que no son una familia corriente, son una familia disfuncional, en tanto que familia disfuncional son de lo más normales”, añade. Bonham Carter forma parte del nuevo reparto que da vida a los personajes, algo más envejecidos tras las dos exitosas entregas anteriores. Tobias Menzies, el nuevo duque de Edimburgo, asegura que el creador, Peter Morgan, les ha dado luz verde para crear sus propios personajes en este nuevo mundo. En el caso de Margarita, es “igual de peligrosa, divertida e impredecible” que lo fue en el anterior, solo que “más vieja” y, por lo tanto, “menos necesitada de atención”. Por eso, la relación con su hermana Isabel II se hace más estrecha. “No sé, a veces me pregunto si podría haberlo soportado si [la corona] le hubiera tocado a ella y me digo que seguramente no. Margarita tiene mucho carácter, pero en el fondo no le gusta tomarse nada en serio, y ser la Reina de Inglaterra va de tomarse muy en serio todo”, dice la actriz. Ella, que en parte viene de la aristocracia británica —y que fue nombrada en 2012 comendadora de la Orden del Imperio Británico—, se toma la corona bastante en serio. “No puedo imaginarme Inglaterra sin la Reina”, recalca.

Bonham Carter consultó incluso a una astróloga para crear su princesa Margarita. “Vi todo lo que pude. Incluso hablé con amigos suyos. Fue un poco como excavar y volver a casa cada noche con un tesoro distinto”, comenta. En el matiz menos urgente y pasional de su personaje se halla el carácter de toda esta tercera temporada, en la que desaparece la lucha por aceptar el orden de ese brillante aunque enjaulado mundo que centró buena parte de las dos anteriores. Aquí la monarquía, y la reina, se exponen a una serie de situaciones históricas entre las que se encuentran la tragedia de Aberfan —la muerte de 144 personas, la mayoría niños, en un accidente en 1966—, un intento de golpe de Estado o la investidura de Carlos como príncipe de Gales. “Tiene un lado rebelde, sí. Pero también uno muy triste, de una profundidad que asusta. Como en mi familia son republicanos, nunca había pensado mucho en él. Pero es alguien cuya vida no va a tener sentido hasta que su madre muera. Y eso es algo durísimo”, razona el nuevo príncipe, Josh O'Connor.

O'Connor, de 29 años y dueño de unas principescas orejas de soplillo, interpreta a un Carlos “al que van alejar de la mujer que ama” y que va a descubrir cómo sus padres y el resto de la Familia Real “juega con él como si fuese una marioneta”. Esa es la razón, cree O'Connor, de que su figura sea “más política” que la de la Reina.

“¿Que qué ocurrirá cuando la Reina muera? Algo horrible, algo como el Brexit”. El que habla es Menzies que, nunca, como el resto del elenco, se ha considerado monárquico pero es consciente de que “la constancia” de Isabel II “ha mantenido a Inglaterra a flote en momentos complicadísimos”. Su personaje es infinitamente más secundario en este nueva tanda de capítulos, en la que casi todo el peso recae sobre la ya asentada figura de la Reina, interpretada por la ganadora del Oscar Olivia Colman: mucho más fría y calculadora que su predecesora, o quizá simplemente mucho más acostumbrada a dar por perdida cualquier aspiración personal –incluida su pasión por la cría de caballos sus tonteos con el cuidador de estos, Porchey–. “Felipe ha encontrado la paz en su puesto esta temporada, ya no se debate contra nada. Ha conseguido que el papel que se le ha dado le resulte por fin suficiente. Supongo que simplemente ha madurado”, adelanta. Se diría que esa es la clave de este tercer asalto, también narrativamente. Todos parecen más a gusto, mejores, en su papel, incluida la propia, y por increíble que parezca, más ambiciosa, The Crown.

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