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GENTE CON LUZ

Sandra Sabatés: “En ‘El intermedio’ cuesta contener la risa y las lágrimas”

La 'seria' del programa, que cumple 2.000 emisiones, consolida su sección 'Mujer tenías que ser' y confiesa que Wyoming le "pincha" para que se ría en antena

Sandra Sabatés, presentadora de 'El Intermedio'

Hace días, en la fiesta del programa 2.000 de El Intermedio, Sandra Sabatés sufrió uno de los pocos tropiezos que se le recuerdan en antena. Subía al estrado de la mítica sala Florida Park de Madrid, desde donde se emitía el espacio, cuando uno de sus taconazos salió volando. “Sé que soy tu príncipe azul, pero estoy comprometido”, le soltó Wyoming a su compañera del informativo más corrosivo de la parrilla, mientras ella se rehacía con una sonrisa de lóbulo a lóbulo y seguía con el guion previsto. Así debe de ser y así aparece. Tan impecable en las formas como impenetrable en el fondo. Cordialísima y cariñosa, no suelta ni media prenda más de lo que ha decidido. Es tímida, dice, y le cuesta hablar de sí misma.

¿Conoce los guiones y los chistes antes de salir a antena?

Por supuesto. Y también la actualidad de la que beben. Como periodista, no puedes estar desconectada y tratas de estar informada para tenerlo todo controlado. Aun así, los guionistas te sorprenden cada día. Son buenísimos.

Pese a ser la 'seria' del espacio, ¿le cuesta contener la risa?

Mucho. A veces los guionistas trabajan contra reloj, no nos da tiempo a ensayar y, o bien por el chiste en sí, o bien por alguna cosa que improvisa Wyoming, te lo comes en directo. Además, es muy dado a pincharme.

O sea, que se las mete dobladas.

Si ve que se te está escapando la risa, hace lo imposible para sacarte la carcajada. A veces cuesta mantener la compostura. Es un programa de muchas emociones.

Confiese algún sofoco en vivo.

'Mujer tenía que ser'

Así se llama la sección con la que Sandra Sabatés (Barcelona, 1978) compatibiliza las tareas de presentación de 'El Intermedio', por la que recibió el Ondas. Ahora celebra los 2.000 programas de este clásico televisivo y las ventas de su libro 'Pelea como una chica' (Planeta). No se queja.

Muchos, pero quizá la historia de Ascensión Mendieta, la anciana que consiguió desenterrar los restos de su padre gracias al seguimiento de su caso que hizo Gonzo cuando el PP se jactaba de no gastar ni un euro a rescatar muertos de las cunetas. Fue muy importante y muy emocionante. Contamos la actualidad, y no siempre es divertida. Por eso, en El Intermedio, a veces río y a veces lloro.

El lema “ya han oído las noticias, ahora les contaremos la verdad”, fue profético respecto a las 'fake news'. ¿Qué podemos hacer para que vuelva a ser gracioso?

Es trabajo nuestro, de los periodistas, volver a ganarnos la credibilidad, ser críticos, fiscalizar las declaraciones y acciones de los políticos, desenmascarar los bulos e informar, que es nuestra labor. Está en nuestra mano ejercer un periodismo crítico y comprometido y recuperar la credibilidad.

¿Hay noticias que no tienen maldita la gracia?

A todo se le puede sacar punta, y tirar de humor ayuda a digerirlas. Ahora, todo lo que está sucediendo a raíz del procés me genera una enorme tristeza como catalana. Ver que no hay capacidad de entendimiento, que haya bloqueo en lugar de diálogo. La sociedad está dividida, hay que hablarlo y hay que actuar. No te puedes quedar de brazos cruzados a esperar a que pase la tormenta. Los problemas hay que afrontarlos. Lo viví y lo vivo con mucha tristeza.

¿Le ha dado mucha guerra la prensa rosa?

No les he dado mucho juego.

A veces no se les da juego, pero no dejan en paz a sus presas.

Es verdad, y eso me molesta profundamente. Entiendo que haya quien quiera, pero si no quieres participar de ese circo, deberías tener la libertad de decirlo y que no te metan en la partida. A veces me he visto metida a la fuerza, se han publicado fotos y se han inventado la historia.

¿Hay 'fake news' sobre usted?

Sí. Bajo el escudo de “fuentes del entorno de la pareja” publican lo que quieren. Y te dices: “qué entorno, si no lo sabe nadie, por qué te lo estás inventando?”. No vale todo De todas formas se han debido de aburrir de mi vida. La foto subiendo al AVE ya la tienen.

Su sección se llama 'Mujer tenía que ser'. ¿Ha sufrido sexismo en el trabajo?

Empecé a los 23 años. A veces, llevando la cámara en un campo de fútbol, por ejemplo, me gritaban que qué hacía una mujer allí. No entendía que a mi compañero chico que hacía lo mismo no le dijeran nada y a mí sí. Las cosas han cambiado algo y hay muchas y buenas profesionales. Pero aún se sigue entrevistando a más hombres que a mujeres. En el deporte y en todos los campos.

¿Le molestan los piropos?

La verdad es que no me dicen muchos, pero sí, no me gustan, me incomodan. Nadie le ha pedido opinión a quien los dice.

Lo digo porque hay quien más que del trabajo, habla del físico de algunas de sus colegas.

Hay maravillosas profesionales, independientemente de su físico. Un hombre es, ante todo, un buen profesional, y luego puede ser guapísimo. Sin embargo, en el caso de las mujeres es lo primero que se destaca.

Incluidas ciertas feministas, que deploran que el patrón mayoritario de presentadora sea el de una mujer joven y atractiva.

Cada uno y cada una es como es y no tiene que justificarse. No soy de entrar en polémicas. Me considero feminista. El feminismo reúne distintas sensibilidades, es una lucha común para avanzar hacia la igualdad. No hay un decálogo de la buena ni mala feminista.

¿La campaña electoral nos dará grandes noches en 'El intermedio'?

No me cabe la menor duda. A veces, los políticos les ponen fácil el trabajo a los guionistas y la segunda semana, en la recta final, lo van a dar todo, porque tienen que echar el resto para conseguir el voto. Le van a dar a todo y a todos. Irá in crescendo.

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