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CARIÑO

El amor cotiza al alza en el Dax de Frankfurt

Los valencianos Pérez & Disla mantienen al espectador prendido desde el principio en su obra 'Cariño'

Una escena de la obra 'Cariño'.
Una escena de la obra 'Cariño'.

Una pista de baile oblonga circundada por una luz cambiante, cual el estado de ánimo de un ciclotímico. Sentados a cada extremo, un hombre y una mujer se tantean de viva voz. El comienzo de su diálogo: “¿No piensas decir nada? –No, ¿continúas esperando que diga algo? –Sí”, nos infunde el temor de que Cariño sea una de esas obras influidas vagamente por el existencialismo en las que dos personajes anónimos queman preguntas sin ton ni son.

Partiendo de una situación tópica, los valencianos Pérez & Disla vienen a demostrar con pericia y buen golpe de pala que el río de siempre baja con aguas nuevas. Autor y director presentan un conflicto entre cónyuges deconstruido, reducido a lo esencial y desprovisto de anécdota. Todo en la función es principio activo, sin escipiente que amortigüe sus efectos.

Las réplicas picadas, los monólogos simultáneos, pisándose los intérpretes el texto; el ritmo vivo de sus actuaciones llevado sin precipitación, su expresividad virtuosa sin levantarse de sus sillas y la ascesis de la puesta en escena, mantienen al espectador prendido desde el principio hasta un final que llega a los 55 minutos.

Sergio Caballero es un carablanca triste espléndido y Mireia Pérez, su pareja, una augusta racionalizadora que con fe escéptica pone rumbo a una salida posible de la crisis que atraviesan.

Nada sobra en este breviario de las disensiones conyugales existencial pero práctico, higiénico y optimista, que revaloriza la cotización del amor en los índices bursátiles. Valga aquí lo de: “Lo bueno si breve...”.

CARIÑO

Autor: Juli Disla. Director: Jaume Pérez Roldán. Dramaturgia: Pérez & Disla. Intérpretes: Mireia Pérez y Sergio Caballero. Madrid. Teatro Conde Duque, hasta el 23 de diciembre.