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‘American Horror Story’: todas las temporadas ordenadas de peor a mejor

Para celebrar su octavo año, que mezcla dos de sus temporadas, repasamos lo que más nos gustó de la serie de terror de Ryan Murphy

Tráiler de 'American Horror Story: Apocalypse'.

Este 12 de septiembre (14 en Fox España) vuelve American Horror Story con la que posiblemente sea su temporada más esperada, una en la que esta antología de terror recuperará personajes y cruzará sus tramas. Vuelve el terror y las locuras del guionista Ryan Murphy junto a su elenco ambulante. Regresan las salidas de madre, los fantasmas, Sarah Paulson, Evan Peters e incluso Jessica Lange, así como los personajes de Murder House (primera temporada) y Coven (tercera). Pero, sobre todo, volveremos a disfrutar el desenfreno, el miedo más clásico y el gusto para crear algo visualmente atractivo. Porque aunque su historia siempre sea nueva y sorprendente, todas sus temporadas ya compartían innumerables rasgos (e incluso personajes). Esta vez, Apocalypse va más allá y por fin reúne un crossover con el que recuperar a la bruja Stevie Nicks o al joven anticristo presentado en el primer año. En su octavo año es más importante que nunca entender toda la mitología. Si te dejaste alguna por el camino, y con la renovación asegurada hasta su décimo año, es un buen momento para echar la vista atrás y ordenar nuestras temporadas favoritas, de la peor a la mejor. Así sabrás por dónde empezar y cuál evitar. Aunque quizás no haga falta recordarlo, la lista, eso sí, es subjetiva y abierta a todo debate.

7 - Hotel, quinta temporada

En la primera temporada sin la inconmensurable Jessica Lange, su ausencia se hizo notar. Unos vampiros que parecían sacados de True Blood, con sexo desenfrenado y elegancia pop incluidas, habían tomado un hotel plagado de terror gótico, asesinatos y habitaciones fantasmales. Todo parecía demasiado delirante, demasiado preocupado de su imagen, y, sobre todo, visto en temporadas anteriores. Aunque lo que más pesaba es que no hubiera personajes por los que nos sintiéramos verdaderamente interesados. Ni siquiera los niños albinos daban miedo. Es más, incluso Lady Gaga (sustituta de Lange), que creía ser todo carisma y poder, se quedaba plana. No transmitía nada. Todavía nos despertamos con pesadillas pensando en que esta temporada hizo ganadora del Globo de oro a Gaga. Esa noche sí que nos dio miedo, Murphy (y a Leonardo DiCaprio ni qué decir). Aviso a navegantes: este año la cantante quiere el Oscar, y, si no lo logra, va a estar muy cerca.

6 - Coven, tercera temporada

Coven tenía todos los ingredientes para ser brillante. Una localización icónica como Nueva Orleans y un club de brujas encabezado por Jessica Lange en el que brillaban las mejores actrices marca Murphy: Sarah Paulson, Angela Bassett, Taissa Farmiga, Emma Roberts, Gabourey Sidibe y hasta Stevie Nicks (todas vuelven). Pero algo fallaba, la premisa no enganchaba del todo, y, al final, este club de brujería se convertía en una academia de mutantes macabra donde todo se resolvía con enfrentamientos entre las mujeres. Casi un anticipo de lo que sería Scream Queens. Aunque el glamur de Lange con ese vestido negro y pamela no se lo quite nadie, buscábamos más locura carnavalesca del Mardi Gras. Cara a este año, aun así, es una temporada muy importante por recuperar.

5 - Cult, séptima temporada

Para la séptima temporada, Ryan Murphy pasó de los sobrenatural para meterse de lleno en una historia sobre asesinos en serie y sectas que rinden culto a grandes personalidades, con un Evan Peters inconmensurable con terroríficos líderes como Charles Manson. Como contexto el machismo, el odio y las elecciones entre Trump y Clinton. Utilizando el terror para hablar de cosas muy serias. Con realismo y mucha mala leche (y sentido del humor), Cult enseña algunas de las imágenes más espeluznantes de la historia de la serie. El problema es que tenía escenas que colocaríamos entre lo mejor de la serie pero también un desarrollo central menos cautivador. Es una suerte, aun así, que la serie llegara tan lejos para seguir experimentando así.

4 - Freak Show, cuarta temporada

Homenajear a los clásicos es lo que American Horror Story siempre quiso hacer. Aquí, por ejemplo, no escondía que buscaba modernizar El circo de los freaks de Todd Browning. Lange ponía el poder como maestra de ceremonias (Su Life on Mars es uno de los grandes momentos de la serie), Paulson ponía el alma con las Bette y Dot de dos cabezas y Finn Wittrock ponía la locura. Pocos villanos daban más miedo, además, que el efímero payaso Twisty de John Carroll Lynch, que precisamente regresó el años pasado para seguir dándonos pesadillas. De hecho, este fue el primer año, asimismo, en el que se hacían referencias directas a las etapas anteriores (perdiendo así parte del foco antológico). La temporada tenía altibajos, se desinflaba al final (nadie había dado vela en este entierro a Neil Patrick Harris), y copaba con momentos de puro aburrimiento, si bien las interacciones del reparto coral lo arreglaban todo. En realidad, nunca pudimos dejar de pensar que esto era una versión mamarracha de la muy seria Carnivale.

3 - Roanoke, sexta temporada

La sexta temporada ahora quizás no sea la mejor, pero sí la más inesperada. No solo no supimos nada de ella antes de su estreno, sino que, semanas tras semana, volvía a sorprendernos, a veces dando giros metalingüísticos que daban un golpe sobre la mesa para cambiar drásticamente el statu quo y el formato cinematográfico de sus 10 episodios. Y eso se agradece en los tiempos del binge-watching. Por no hablar del triple salto mortal que se pegó Paulson, con hasta tres personajes distintos (uno heredado directamente de otra temporada), y los mensajes nada discretos (nada lo es en el universo Murphy) sobre la fama y hasta el racismo en su argumento. Pero es una temporada que es mejor descubrir sin saber demasiado.

2 - Asylum, segunda temporada

Quizás la temporada más completa, adulta y seria. Pese a que en su trama había alienígenas y nazis haciendo experimentos locos, también se comenzaron a atisbar discursos sobre odio, religión y la marginación sexual que tan bien introducen sus creadores a veces en las situaciones más camp y que han desarrollado en producciones como Feud o American Crime Story. Lo que más terror da de este asilo de locos lleno de monjas no es, sin embargo, ninguno de los fenómenos paranormales y la muerte infernal que los rodea, sino el aura de soledad y desesperanza que lleva a cuestas cada uno de los personajes. Hasta el momento musical de Lana Banana es agobiante. Una de las temporadas más oscuras, pesimistas y también mejor escritas hasta su escena final. Y, junto a las siempre sobresalientes Lange y Paulson, se merece una mención especial la demoniaca Lily Rabe.

1 - Murder House, primera temporada

Mucho más contenida, coherente y menos alocada que cualquiera otra temporada (pese a ese hombre de licra, al que volveremos a ver), la primera temporada combate por el primer puesto de manera muy disputada con Asylum, si bien las dos historias son casi opuestas. Esta casa de los horrores ahonda en el terror más clásico, lleno de referencias cinematográficas y sin necesidad de grandes aspavientos: solo una familia disfuncional, una casa y fantasmas, muchos fantasmas. La secuencia del tiroteo de instituto a ritmo de Kill Bill sigue siendo una de las más terroríficas de la serie. Además de dar un papel a la gran Connie Britton (que por fin vuelve), recuperó a Jessica Lange para toda una nueva generación. Solo por eso debería ser un clásico. A partir de su secundario aquí se convertiría en la reina de Murphy, leyenda de la televisión. Algo que ni sabíamos que queríamos.

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