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‘Allí abajo’, cuando los secundarios toman el poder

La serie de Antena 3 concluye el rodaje de su temporada más coral

María León en el rodaje de la cuarta temporada de 'Allí abajo' en Sevilla. Ver fotogalería
María León en el rodaje de la cuarta temporada de 'Allí abajo' en Sevilla.

Desde que Carmen (María León) e Iñaki (Jon Plazaola) tuvieron ese encontronazo en la plaza de España de Sevilla en el primer capítulo de la serie, su historia de amor ha regado cada capítulo de Allí abajo (los lunes a las 22.40 en Antena 3). Durante tres temporadas, la relación sentimental de la pareja ha marcado el pulso de la serie, alimentada por las aventuras de la cuadrilla, los líos en la clínica Hispalis y los malentendidos en general. Ahora, tras su ruptura, la relación entre la sevillana y el vasco ha pasado a un segundo plano a favor de indagar en la vida del resto de personajes. “La gran apuesta de esta cuarta temporada ha sido ahondar en el universo de los secundarios, que sus vidas fueran un aliciente para los espectadores, que los conozcamos más”, explica uno de sus creadores y actor Óscar Terol. En emisión desde principios de abril, el rodaje de la serie terminó el pasado día 8 y roza los 2,4 millones de espectadores por capítulo.

Con 15 capítulos, Terol explica que en esta temporada han “subido un poco el grado de humor”. “Somos una comedia blanca, amable, para toda la familia, pero este año hemos querido ir un poco más allá”, señala el actor. “Todo es más loco, más divertido, los personajes están llevados al extremo”, afirma la actriz Noemí Ruiz, quien considera un acierto haber dado más peso a los secundarios. “Es la temporada más coral de todas, cada personaje tiene su pequeña historia, sus líos”, añade Ruiz, quien da vida a Trini, la exdirectora de la clínica Hispalis y ahora al frente de la de la competencia. "La vida de Trini dará un giro importante, un giro guay, va a sorprender", adelanta. “Al ser más coral es más rica, pasan muchas más cosas, lo que no sé es hacia dónde quieren llevar la serie”, afirma León, a quien le gustaría que su personaje se volviera “más loca”.

La apuesta por los secundarios se afianza con la llegada de nuevos personajes como el interpretado por Tamar Novas. “Yago es un pediatra gallego que se encuentra en una situación similar a la de Carmen. Habrá una atracción entre ambos y un juego evidente desde el principio”, explica Novas. Con esta incorporación, la serie también abre su abanico en ese juego entre el norte y el sur. “Me gusta que se exploren los tópicos, que se experimente con ellos y los desmonten y se demuestre que, aunque tenemos peculiaridades, no somos tan distintos”, dice el actor. Ese intento por “dar un poquito de aire” a la serie, en palabras de Terol, también ha quedado patente al rodar en Málaga. “Queríamos mostrar a los espectadores otros paisajes”, dice el creador. Durante la Semana Santa, se grabó tanto en la capital de la Costa del Sol como en Benalmádena.

Con el palacio de Monsalves de Sevilla como fuerte, los actores coinciden en reconocerse como una gran familia. “Una familia gitana”, agrega Plazaola. “Hemos hecho una piña, no hay día que cuando terminemos de rodar no nos vayamos al bar de enfrente a tomarnos unas cañas”, apunta Gorka Aguinagalde, quien interpreta a Koldo. “Quieras que no, el buen rollo que transmite la serie se debe también a esto”, apunta León. “Más allá de la relación profesional, hay un cariño, muchos somos de fuera y hemos hecho una familia”, dice Terol.

Pero pese a que los secundarios han tomado el poder, la historia de Carmen e Iñaki seguirá cociéndose. “La gente quiere saber cómo van a terminar. Se va a jugar toda la temporada con esa tensión entre ambos, como en toda comedia romántica los van a separar todo lo que se pueda”, señala Plazaola. “Me gustaría que Carmen e Iñaki siguieran manteniendo ese enamoramiento que hay entre los dos, pero que no se solucione, que sigan sufriendo un poco más y que nos demuestren que para el amor puro y perfecto hay que trabajar. Ya si eso para la octava temporada que vuelvan”, dice Terol, quien señala que tienen pensado un final “brillante” tanto si es el de temporada como el de serie. “Tiene sentido para ambos casos”, apunta el creador.

“Seguir es todo un milagro”

El equipo de Allí abajo reconoce que ir por una cuarta temporada es “todo un milagro”. “En televisión sabes que puedes irte al día siguiente. Yo llevo 25 años y, antes de esta serie, el tiempo que más había estado en antena había sido dos años”, señala Óscar Terol. De media, los nuevos capítulos reúnen cada lunes a 2,4 millones de espectadores. Aunque, desde su estreno el 2 de abril, estas semanas se ha dejado por el camino un millón de seguidores.  “Estrenamos en una época en la que las series duraban muy poco, que incluso las cancelaban antes de terminar la temporada, pero también cuando se empezaron a hacer proyectos muy potentes”, dice Noemí Ruiz. “La sombra de Ocho apellidos vascos era alargada y había miedo de cómo la gente iba a aceptar la serie. A priori podía parecer algo parecido, pero ya se ha visto que no lo era”, reconoce Jon Plazaola. “El público nos ha abrazado con corazón”, añade María León.

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