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Netta y su cacareo ganan Eurovisión 2018 para Israel

En una final muy reñida Chipre ocupó la segunda posición mientras España quedó en el puesto 23 con 61 puntos

Netta con el trofeo de Eurovisión 2018, al final de la gala.

Toy, tema presentado por Israel, se impuso al fuego de Chipre y las apuestas cuadraron el resultado de Eurovisión. El voto popular le dio la victoria frente a una Austria que los jurados profesionales auparon por no se sabe qué. Los abucheos de la noche fueron para el voto profesional de Rusia, y sobre todo, de Montenegro, que dio los 12 puntos a Serbia. España ocupó un discreto puesto 23 con 61 puntos.

Netta, de 25 años y media vida en la música, ganó el talent show israelí The Next Star for Eurovision 2018, que le valió para lograr el billete al Festival de Eurovisión 2018. Toy (Juguete) es un tema compuesto por Stav Bege y Doron Medalie, el mismo autor de las canciones presentadas por Israel en las dos últimas ediciones. Medalie, uno de los más famosos compositores israelíes, firmó Golden Boy, canción que interpretó Navad Guedj en 2015, y Made of stars, que interpretó por Hovi Star en 2016. En la canción, cantada en inglés con algunas palabras de argot hebreo, se critica el cacareo social, con la propia Netta haciendo cloqueos e imitando con sus gestos a una gallina, "los predicadores modernos", el sonido de "las campanas de boda" y los "hombres con dinero".

Por su parte, Amaia, de negro y oro; Alfred, de granate y dorado, cuadraron Tu canción. Desde el primer segundo, en el desfile de banderas inicial vieron que jugaban en casa. Las primeras filas de eurofans estaban cuajadas de banderas rojigualdas pero, además, el público les llevó en volandas coreando cada sílaba de Tu canción mientras el auditorio se iluminaba con las linternas de los móviles.

Los representantes españoles enhebraron sus voces en todo momento y consiguieron transmitir al público sus sentimientos. Al final, Amaia agradeció de corazón el apoyo del multitudinario coro que les había acompañado durante tres minutos.

El austriaco Cesar Sampson, con Nobody but you, fue la sorpresa de la noche. Ni apostantes ni eurofans confiaban en sus posibilidades pero los jurados casi le hacen reeditar el éxito de Conchita Wurtz en 2014.

La fuerza lírica de Estonia fue el siguiente número fuerte de la noche antes de que llegara el violinista noruego tocando la batería, el piano y el violín en unos dibujos virtuales que en el escenario no se veían. El auditorio se puso a bailar ese prodigio de ritmo y sincronización. Fue lo más excitante de la primera parte hasta que a la inglesa SuRie le saltó al escenario un espontáneo al final de su actuación. La organización le dio la opción de repetir pero declinó la oportunidad. 

Michael Schulte, con You let me walk alone, elevó la calidad del festival a sus cotas más altas, aunque no le fue suficiente para ganar. Tampoco el Merci, de los franceses Madame Monsieur. Su mensaje generoso pasó en segundos a otra cosa, en cuanto el checo Mikolas Josef dio el salto mortal que en los primeros ensayos le llevaron al hospital. Su Lie to me tiene mucho más que sus piruetas, bien ejecutadas por otra parte.

La 63ª edición de Eurovisión se recordará por su calidad en la diversidad de las ofertas. En puro pop brilló la australiana Jessica Mauboy, transmitiendo ella sola una energía a todo el auditorio que solo las grandes favoritas, Chipre e Israel, igualaron.

Pero a propuestas escénicas originales, la de Suecia. Se mereció un premio de honor. La simplicidad de los tubos de luces y el elegante baile de Benjamin Ingrosso se terminó con la rabia heavy metal del húngaro Nyar. Es lo que tiene Eurovisión, que en tres minutos se pasa del suflé al BigMac, un empacho de tres estrellas Michelin. Por bueno que sea, hay que tener estómago para un menú tan largo y ancho. Los berridos no se habían agotado cuando ya estaba Netta con su Toy, espectacular en el escenario y original musicalmente. Netta levantó al público de sus asientos pero también lo hizo minutos después la fogosa chipriota Eleni Foureira. El público le daba por ganadora antes de salir y recibió a Foureira en pie y con la mayor ovación de la noche. Ella se desmelenó en una producción muy efectista en el televisor y en el escenario.

Como las competiciones son muy crueles, la República Checa, Australia y Noruega, entre otros 25, se quedaron sin nada. Siempre nos quedarán sus videoclips. Y el de Israel, ciertamente, es muy bueno.

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