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EN POCAS PALABRAS

Eduardo Vasco: “Odio las comedias de santos del Siglo de Oro”

El director teatral conduce 'El caballero de Olmedo', de Lope de Vega, en la Compañía Nacional de Teatro Clásico

Eduardo Vasco: “Odio las comedias de santos del Siglo de Oro”

Eduardo Vasco (Madrid, 1968) conoce como pocos el Siglo de Oro español. Director de la Compañía Nacional de Teatro Clásico de 2004 a 2011, vuelve ahora a la que fue su casa para estrenar El caballero de Olmedo, de Lope de Vega, que puede verse en el Teatro de la Comedia de Madrid hasta el 31 de marzo.

¿Qué o quién le hizo querer dedicarse al teatro?

Un profesor en EGB, mis padres, ver teatro, escuchar música, leer…

¿Qué libro tiene en su mesilla de noche?

Ahora mismo dos: la Poesía completa de Robert Frost y Don Antonio Chacón, de Carlos Martín Ballester.

¿Cuál es el último espectáculo teatral que le ha gustado?

El último que he visto: Comedia Aquilana, de Nao d’amores.

¿Se ha salido alguna vez de una función a medias?

No. Cuesta mucho levantar un telón; un respeto.

¿Qué obra ajena le habría gustado escribir?

Muchas, demasiadas… Lista negra, de Yolanda Pallín, o Lalibelá, de Ignacio García May, por ejemplo.

Ha dirigido y versionado ya unos cuantos clásicos del Siglo de Oro español. ¿Cuál es su favorito?

Uf. ¿El alcalde de Zalamea? ¿El castigo sin venganza? ¿Las bizarrías de Belisa? ¿El caballero de Olmedo? No sabría elegir.

¿Y el que más odia?

Casi cualquier comedia de santos, y muchos de los autos.

¿Qué tiene El caballero de Olmedo para que sea tan representado?

Magia, pasión, celos, lances de espada, amistad, comedia, tragedia, un verso de una belleza extraordinaria y un tema candente: el odio al de fuera.

¿Qué adaptación cinematográfica de un clásico español le gusta más?

El perro del hortelano, con guion de Pilar Miró y Rafael Pérez Sierra.

¿Qué canción escogería como autorretrato?

Cada día escogería una, la verdad. Hoy me inclino por La Traiettorie Delle Mongolfiere, de Gianmaria Testa.

Si no fuera director teatral, ¿qué le gustaría ser?

Un buen músico, de jazz. Y si pudiera ser Fred Hersch, pues miel sobre hojuelas.

¿Qué está socialmente sobrevalorado?

La necesidad de opinar de manera inmediata sobre todo. Se escuchan miles de sandeces a todas horas y nos vamos a terminar acostumbrando.

¿Qué encargo no aceptaría jamás?

Uno que no me inquietase o no me emocionase, o que implicase a gente con la que no me entiendo, que es mucha.

¿A qué dramaturgo le daría el Nobel de Literatura?

En unos años, seguro, a Juan Mayorga.