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FOTOGRAFÍA

Robert Adams: arte para mejorar el mundo

Una colección de ensayos escritos por el fotógrafo insiste en la necesidad de un arte que dé significado a la vida en una sociedad decepcionada

Walker at Pawnee National Grassland, 1996. Ver fotogalería
Walker at Pawnee National Grassland, 1996.

Lleva vagando más de cuatro décadas por el oeste americano. Ha fotografiado en blanco y negro sus vastas praderas, sus ríos y sus bosques, así como sus carreteras y poblaciones, dejando testimonio del deterioro de un paisaje cuya belleza se desvanece en manos de una sociedad consumista e industrializada. Robert Adams (Nueva Jersey, Estados Unidos, 1937) persigue la belleza, en la que encuentra la confirmación del significado de la vida. "¿Quién podría pasar sin ella?", se pregunta.

Comenzó a practicar la fotografía con la intención de documentar todo aquello que ayudase mantener la esperanza, el misterio y la belleza en el mundo, y mientras en su camino encontraba evidencia de todo lo contrario concluyó que esto también podría encajar en su fotografía, siempre y cuando fuese veraz y útil. “Es la responsabilidad del artista prestar atención al mundo, placentero o no, y ayudarnos a vivir de forma respetable”, escribe en Art Can Help, una pequeña colección de ensayos que surge como respuesta a los derroteros que está tomando el mundo y el propósito de agitar nuestra consciencia. En ella el autor subraya la capacidad del arte para otorgar sentido a la vida dentro de una sociedad desilusionada. “En una era de armas nucleares, sobrepoblación, y calentamiento global, necesitamos más que nunca aquello que el arte solía proporcionar”.

Bussum, the Netherlands, 2015 ver fotogalería
Bussum, the Netherlands, 2015

Cuando a los diez años Robert Adams (1937) se mudó junto a su familia de Nueva Jersey a Wisconsin, el principal paliativo para la añoranza de su tierra natal fue el accidental descubrimiento de la obra de Edward Hopper. A través de las obras del pintor americano, el fotógrafo no solo llegó a comprender la capacidad de la luz para trasformar las cosas, sino también que “es posible expresar, sin sentimentalismo, el afecto por los lugares que eran hermosos de forma natural. Uno no debía avergonzarse de tener corazón”. Así, el autor propugna aquel arte que “nos estimula hacía la gratitud y el compromiso y es tan personal como una consecuencia cívica”, al tiempo que crítica abiertamente la tendencia hacia aquello fácil y vacío que distrae y ridiculiza nuestras expectativas, en la que incluye las obras de Jeff Koons y Damien Hirst, “nacidas del cinismo y propias del nihilismo”.

Publicado por The Yale University Art Gallery, Art Can Help sintetiza un recorrido por la historia de la fotografía a través de breves anotaciones sobre más de treinta fotografías que incluyen a Julia Margaret Cameron, Edward Curtis, Abelardo Morell, Nicholas Nixon, Garry Winogrand, Dorothea Lange , John Szarkowski y Emmet Gowin, entre otros, así como algunas de aquellos dotados amateurs que nos recuerdan que “históricamente el medio ha estado abierto en especial a los visionarios marginales”. Más de la mitad de los escritos son inéditos. En ellos resuenan las voces de Virginia Woolf, Czeslaw Milosz o George Herbert apremiándonos a aprender a ver. Delatan el pasado del autor como profesor de literatura, quien con tanta sencillez como profundidad nos enseña no solo a leer la estética de las imágenes y a entender los vericuetos del medio fotográfico, sino que nos desafía como seres humanos.

Camera Obscura: The Sea in Attic, 1994 ver fotogalería
Camera Obscura: The Sea in Attic, 1994

Su visión del arte es esencialmente humanista, determinada por un sentido del deber y de forma continuada nos enfrenta a las contradicciones del progreso. De esta manera, en la imagen de Garry Winogrand tomada a través del parabrisas de un coche, en la que un ternero está a punto de ser atropellado comenta: ”Las fotografías nos mantienen vivos invalidando todas las garantías de los conductistas por las cuales nunca somos culpables”.

La belleza es un misterio que encierra una promesa. “Mas que cualquier otra cosa, la belleza es aquello que distingue al arte”, escribe Adams. Aun así, “para muchos artistas, es la voz que surge del torbellino”. De la misma forma, el autor nos recuerda que para el artista cualquier cosa adquiere una importancia inconmensurable, recordando al espectador que al abrir los ojos lo bello se encuentra en todas partes.

Julia Jackson, 1867 ver fotogalería
Julia Jackson, 1867

“Somos en gran medida la suma de los lugares por los que hemos andado. Y debido a que el terreno se torna tan contradictorio – pacífico aquí terrorífico allá- cuanto más andamos menos estamos predispuestos a afirmar qué sabemos”, escribe Adams en el epílogo. Aun así, es necesario definir el arte. “El arte no es meramente cualquier cosa”, destaca el fotógrafo recordando una escena del documental El sol del membrillo en la que el pintor Antonio López haciendo referencia a la obra en la que trabaja, dice : “Esto sería divertido si no fuese tan serio”.

Art Can Help. Robert Adams. Yale University Art Gallery. 88 páginas. 21 euros.