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Regreso al mono

En el apartado de las reediciones, la industria está apostando por paquetes voluminosos, donde caben vinilos, libros y ediciones monoaurales de discos clásicos

Desde la izquierda, George Harrison, Ringo Starr, John Lennon y Paul McCartney en Londres en mayo de 1967.
Desde la izquierda, George Harrison, Ringo Starr, John Lennon y Paul McCartney en Londres en mayo de 1967. (GETTY IMAGES)

En el apartado de las reediciones, la industria está apostando por paquetes voluminosos, donde caben vinilos, libros y -atención- ediciones monoaurales de discos clásicos. Recordemos que, hasta mediados de los 60, el mono fue el sistema dominante en grabaciones de música pop.

Tenía sentido: el pop se consumía a través de radios y tocadiscos baratos, con un solo altavoz. Todo se complicó cuando se exigió preparar dos mezclas de cada disco, mono y estéreo. Dado que este último era inicialmente un mercado minoritario, se consideraba un engorro. El productor, solo o en compañía del artista, se esmeraba en la versión monoaural, la que escucharía la mayoría del personal. Luego, un ayudante se ocupaba deprisa y corriendo de la mezcla estereofónica.

Sin embargo, la estereofonía se impuso velozmente. Beatles y Beach Boys convirtieron el estudio de grabación en su principal instrumento. El ascenso de la psicodelia aumentó la demanda por mezclas ricas en efectos, donde además los instrumentos se desplazaban. Y el mono quedó olvidado, solo reivindicado por primitivistas como Dr. Feelgood, Ramones o el productor Phil Spector.

Medio siglo de escuchar música en estéreo ha habituado el oído a esas fantasías sonoras; sumergirse ahora en grabaciones mono reserva ciertos sobresaltos. Por ejemplo, se han rescatado las ediciones mono de los primeros álbumes de The Doors. En la recopilación The singles, que incluye versiones mono –y recortadas, por exigencia de las emisoras- de singles salidos en 1967-1968, descubrimos unos Doors de insolente perfil. ¿Un grupo de rock de garaje? Algo así.

Títulos destacados de 2017

  • Bob Dylan: Trouble no more: the Bootleg Series, vol. 13/1979-1981 (Sony). Olviden, si es posible, el proselitismo fanático de las letras: lo notable es la energía e imaginación que derrochaba Dylan en su repertorio fundamentalista.
  • Varios: Sweet as broken dates/Lost Somali tapes from the Horn of Africa (Ostinato). Antes de despeñarse por la sima de los países fallidos, Somalia desarrolló una fascinante música cosmopolita, entre Bollywood y Harlem.
  • Dr. John: The ATCO albums collection (Rhino). Exiliado en Los Ángeles, el Doctor Juan ensayó desde una visión psicodélica del universo del vudú a la recuperación del rhythm and blues de Nueva Orleans.
  • Varios: Black gold: Samples, breaks & rare grooves from the vaults of Chess Records (Universal). Reconocida por sus grabaciones de blues, rock & roll y soul, Chess también investigó en el jazz-rock y la psicodelia a través del subsello Cadet.
  • Alice Coltrane: Turiyasangitananda: World spirituality classics 1 (Luaka Bop). Reedición de casetes devocionales que Alice grabó para creyentes y simpatizantes. Aviso: no hay rastros del jazz o el arpa que marcaban sus elepés para Impulse.