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Saúl Craviotto: “Practiqué el menú de la final de ‘MasterChef’ 11 veces en cinco días”

El medallista olímpico es el ganador de la segunda edición de 'MasterChef Celebrity'

Saul Craviotto, granador de MasterChef
Saúl Craviotto, ganador de 'MasterChef Celebrity', con su trofeo.

En su primera semana en MasterChef Celebrity, Saúl Craviotto (Lleida, 1984) se encontraba como pez fuera del agua. "Empezamos a grabar la primera prueba y veía a Silvia Abril que se tiraba al suelo, José Corbacho que se echaba cosas por la cabeza, Bibiana que no paraba de hablar, y yo pensaba, '¿qué pinto aquí?". En un casting lleno de actores, cantantes y modelos, él, cuatro veces medallista olímpico y policía nacional, era el bicho raro. "Aunque el jurado decía que yo era el único normal del grupo", bromea. Entró en la segunda edición de la versión con famoso del concurso gastronómico de La 1 sin tener ni idea de cocina, según dice, y con el objetivo de que no le echaran en la primera semana. Pero poco a poco fue cogiendo confianza y hacia la séptima semana incluso se vio con posibilidades de ganar. "Para entonces ya iba a por el oro". Y lo ha conseguido.

Ahora habla como ganador de MasterChef Celebrity. Pocas horas antes de la emisión de la final del programa que produce Shine Iberia, se pone la chaquetilla con su nombre para posar con el trofeo del programa que ocupará un lugar muy especial en su casa, "muy cerquita de las medallas olímpicas", cuenta a EL PAÍS en una entrevista en el restaurante Fismuler en Madrid. Del empeño que puso para dar lo mejor de sí mismo en el concurso hablan los siete kilos que perdió en las semanas de grabación. "Entre el estrés, los nervios, bajar la intensidad de entrenamiento, perder músculo...". Pero donar el premio de 75.000 euros a la Fundación Aladina le ha compensado el esfuerzo.

En el menú con el que conquistó la victoria en una disputada final frente a Silvia Abril quiso unir sus dos raíces, su Cataluña natal y la Asturias en la que reside desde hace 17 años: un primer plato de pez rey con pa amb tomàquet; becada con manzana y ñoqui de maíz, y un postre con crema de frutas de la pasión y albaricoque, quenelle de helado de mango y un árbol de chocolate. Para su preparación contó con una ligera ventaja sobre Silvia Abril ya que pasó directo a la final y se pudo saltar la prueba de exteriores. "Practiqué el menú de la final 11 veces en cinco días. A dos horas cada vez... calcula. Una locura. Tenía la cocina desarmada en casa". Incluso se compró un roner para ensayar la cocción a baja temperatura en sus platos.

Saúl Craviotto.
Saúl Craviotto.

¿Cómo un piragüista olímpico y policía nacional, sin experiencia en el mundo de la televisión, llega a MasterChef Celebrity? "En realidad no sé bien cómo surgió la idea. Me lo comentó mi representante y lo primero me entró la risa. ¿Cómo me voy a meter en televisión, que no es lo mío, y en un programa de cocina, que tampoco es lo mío? Pero como soy muy echado palante, dije 'voy a ponerme las pilas y lo intento'. Había un casting a los 15 días donde teníamos que hacer un plato en una hora llevando nosotros el producto. Estuve esos 15 días haciendo un plato exclusivo para ese casting y la verdad es que lo bordé. Estuve los 15 días comiendo merluza, así que como para que me saliera mal...".

Para prepararse para el programa, contó con la ayuda del chef Marcos Morán, del restaurante Casa Gerardo, en Prendes (Asturias) con una Estrella Michelín. "El primer día me puso a pelar cebollas, y me corté", recuerda Craviotto. También leyó libros de cocina, utilizó la escuela online de MasterChef, vio programas gastronómicos... "Me lo preparé como una oposición, fue una obsesión".

Craviotto acumula un palmarés deportivo impresionante: cuatro medallas olímpicas (un oro en Pekín 2008, plata en Londres 2012 y oro y bronce en Río 2016) y tres veces campeón del Mundo en 2009, 2010 y 2011. Le cuesta hablar de sí mismo y duda al hablar de sus cualidades para la cocina. "Diría que tener los pies en el suelo y saber que no es lo mío", resume con humildad. Ahora tiene en la mira los Juegos de Tokio 2020, cita para la que ya ha empezado a prepararse y tras la que piensa retirarse del deporte profesional. "Tengo claro que me quedan tres años. Después de Tokio tendré 35 años, si me cuido mucho podría aguantar hasta los 39 pero sería estirar mucho el chicle y al final puede acabar rompiéndose. Está bien saber que todo tiene un principio y un final y me gustaría cerrar mi ciclo deportivo por la puerta grande".

Su plato estrella

Aunque han pasado unos meses desde que grabó en verano MasterChef, Saúl Craviotto sigue poniendo en práctica las enseñanzas del programa. "No es la locura de cuando estaba en el programa, pero no quiero perder el hilo de la cocina, y los fines de semana me atrevo con una fideuá, un arrocito, técnicas de cocina... Y platos de cuchara, sobre todo, que yo era muy de abrir el bote o ir a casa de la suegra o de mi madre y ya".

Duda cuando se le pregunta por su plato estrella, ese con el que sabe que conquistará el paladar de sus comensales. "A los arroces les estoy dando un toque bueno. Y todo lo que sea pescado, se ha visto en el programa que en todo lo que sea pescado estoy cómodo. Y encima en Asturias tenemos buen producto".

Aunque haya empezado a coquetear con la televisión —en diciembre también se le podrá ver como copresentador junto a Paula Vázquez de Ultimate Beastmaster, programa de competición con pruebas físicas en Netflix—, de momento no se ve pasándose a la pequeña pantalla de forma definitiva. "Soy consciente de que no es mi mundo, ahora estoy centrado en el deporte". Los meses que duraron la grabación de MasterChef se los tomó como un pequeño descanso de su dura rutina de entrenamiento físico, pero tampoco descuidó el ejercicio. "De lunes a viernes, mientras grabábamos, estaba en un hotel que tenía gimnasio, cerca del Retiro, y según llegaba de la grabación me iba al Retiro a correr, aprovechaba el gimnasio... Sacaba tiempo de donde podía. Este año postolímpico decidí tomármelo un poco de descanso bajando la intensidad. Me ha venido bien también para la cabeza".

La televisión le ha dado mayor fama de la que tenía. "Antes me conocía la gente del sector deportivo o gente que seguía los Juegos. Noté un boom en ese sentido después de Río. Pero ahora he llegado a un público completamente diferente. Me paran por la calle desde niños a señores y señoras de 60 años a los que no les gusta el deporte. Mucha gente me pregunta si no da rabia que me conozcan ahora más por MasterChef que por ganar cuatro medallas, y no, no me da rabia, una cosa no solapa la otra. Gracias a MasterChef he llegado a un público diferente al mío y a lo mejor me han buscado en Google y han conocido mi palmarés y mi deporte".

Donde sí le ha afectado la fama es en su trabajo como policía nacional en Gijón: en lugar de estar en la calle, ha pasado a formar parte de un grupo de Participación Ciudadana que da charlas en escuelas sobre acoso escolar, el peligro de las drogas y el alcohol, las precauciones que hay que tomar en las redes sociales... "Es una forma de aportar a la sociedad como policía, y no estoy en la calle porque ya me había pasado de tener que cachear a alguien y que te diga '¿tú no eres Craviotto, el de las medallas?'. A veces detienes a gente peligrosa y ahora por las redes todo el mundo sabe dónde entreno, dónde vivo, quién es mi hija, mi mujer, y puede ser peligroso".

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