Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

Ya es posible meterse en ‘Juego de Tronos’

La espectacular exposición sobre la serie, inaugurada en Barcelona, invita a sumergirse en los escenarios y el ambiente de la saga

Elementos de la exposición en Barcelona.

Si es usted un fan de Juego de Tronos ni se le ocurra ir a ver la gran exposición dedicada a la serie que se inaugura ahora en Barcelona y girará luego por todo el mundo: podría morir de felicidad, de síndrome de Stendhal en versión los Siete Reinos. El Invierno ha llegado, y es fantástico.

Game of Thrones: The touring exhibition, que ocupa más de mil metros cuadrados bajo las bóvedas góticas de las Drassanes (Museo Marítimo) y puede visitarse hasta el 7 de enero de 2018, es una auténtica gozada. Avanza uno entre banderas, escudos, espadas, escenarios, trajes, armaduras, coronas y cientos de objetos originales que ha visto en pantalla (incluso huevos de dragón y un gran cráneo de esas bestias), disfrutando de lo lindo, sumergido en una atmósfera evocadora que incluye música, proyecciones, propuestas interactivas, efectos de sonido y hasta olores (¡y algún susto!). En el recorrido, compuesto por diez espacios, puedes casi meterte en la boda de Joffrey Baratheon (no recomendable), adentrarte en la misteriosa sala de los Rostros de la Casa de Blanco y Negro (y poner el tuyo en sus columnas), escalar y atravesar el Muro (si te atreves y no eres friolero), o visitar la Fortaleza Roja y, si osas, sentarte en el ominoso y ambicionado (e incómodo) Trono de Hierro, construido –como todos sabemos- con las espadas de los enemigos de Aegon el Conquistador y forjado en fuego de dragones. A la salida, tienes la opción de llevarte de recuerdo una taza con el lobo de los Stark dentro, una sudadera Targaryen, una camiseta con la frase de Tyrion Lannister “I drink and I know things” o una bufanda con el icónico lema “The winter is coming”.

No es difícil vaticinarle un éxito espectacular a esta exposición –ya se han vendido 20.000 entradas anticipadas-, realizada con todo detalle, que hará las delicias de los muchísimos seguidores de la archipopular y multipremiada serie de HBO y de los lectores de las novelas originales de George R.R. Martin en que está basada. Cada paso es una sorpresa, cada espacio un maravilloso reencuentro, cada objeto un desencadenante de emociones.

Si algo se echa a faltar en la exposición, para todos los públicos, es la sangre, la violencia y el sexo, tan presentes en la serie. Obviamente se ha procurado no ofender sensibilidades y el visitante no se encontrará con la kermesse hemoglobínica de la Boda Roja orquestada por Lord Walder Frey en Los Gemelos o la escena en que La Montaña le revienta espantosamente la cabeza a Oberyn Martell alias La víbora Roja (su ropa del duelo y su lanza están en la muestra). En cuanto al sexo, buscará uno infructuosamente el burdel de Chataya. Hay que contentarse con los vaporosos vestidos de Ellaria Sand, Danaerys y Missandei, entre otros, y dejar el resto a la imaginación. De hecho incluso la escena del nacimiento de los dragones –en las pantallas- escamotea la desnudez de la khaleesi.

“Hemos querido compartir con los fans este viaje por Juego de Tronos lleno de detalles increíbles y que propone una completa experiencia de inmersión”, explica Eddie Newquist, director creativo de GES Events, la empresa estadounidense creadora de la exposición, mientras a su espalda se alza la pavorosa armadura de Sandor Clegane El Perro. La elección de Barcelona para estrenar aquí la muestra, dice Newquist, “es un reconocimiento a los muchos y buenos fans españoles de la serie”. Añade que si bien para los aficionados va a ser inolvidable –se van a sentir en los cielos”-, la exposición también gustará a público no tan familiarizado con la serie. “Hay algo para todos”. Preguntado por si la situación en Cataluña, con su propio Juego de Tronos, no preocupa a los organizadores, responde que la exposición es un microcosmos con un tiempo y unos sucesos ajenos a los reales.

25 espadas

Hasta 25 espadas he contado en la muestra (aparte de dagas y puñales). Todas famosas. Ahí está, destellante de acero valyrio y con su puño en forma de cabeza de lobo, Garra, la espada ancestral de los Monrmont que es el arma de Jon Nieve y con la que tan bien despachas, si se tercia, Caminantes Blancos; y la fina pero letal Aguja que maneja Arya Stark, y la brutal arakh (la típica espada en forma de hoz o cimitarra dothraki) de Khal Drogo, y ¡por las barbas de Brandon el Constructor!, ¿no es esa Hielo, la tremenda espada ancestral de los Stark? La enorme hoja está erguida como una Excalibur de Invernalia, pidiendo que alguien la alce si se atreve, ajena al hecho de que tras ser usada para decapitar a su propio dueño, Ned Stark, fue fundida por orden de Tywin Lannister y convertida –tal era su tamaño- en dos nuevas espadas largas, Guardajuramentos y Lamento de viuda (también en la exposición)...

La visita de la exposición, con entradas a 18,50 euros los adultos en fin de semana (de martes a viernes 15,50) y a 12 euros los niños de 3 a 14 años (10 euros fuera de sábados, domingos y festivos), empieza en un vestíbulo introductorio decorado con las banderas de las casas y grandes armas y en el que se proyecta un audiovisual de seis minutos. Se pasa entonces a un bosque nevado que conduce a la primera sala donde ya se exhibe vestuario y atrezzo de la serie, junto a mapas, árboles genealógicos y otros documentos para situarse. A lo largo del recorrido, para el que se ofrece audio guía, el visitante se va encontrando con los escenarios más conocidos y los temas y personajes principales, representados por sus ropas, armas y objetos característicos. En el decorado de Desembarco del Rey figura la litera usada para transportar a Joffrey Baratheon, la indumentaria de guerra de Jaime Lannister y el broche de Mano del Rey. En el de las casas nobles de Poniente vemos los característicos estandartes y escudos con el hombre desollado de los Bolton.

A través de un bárbaro dintel de piedra con antorchas llegamos a un cubículo con el cráneo de dragón y a la sección sobre los Targaryen donde te puedes hacer un selfie con seis guerreros Inmaculados mientras te sobrevuela Drogon. Se pasa luego a la impresionante Sala de los Rostros donde no habrá quien no musite el lema de los asesinos de Braavos (“Valar Morghulis”, en efecto). De allí en unos pasos estamos ya en el Castillo Negro -con toda su parafernalia y las ropas de los Hermanos de la Guardia de la Noche- donde un juego de espejos te permite verte a ti mismo escalando el Muro. Y cruzando una puerta en este nos adentramos en un mundo gélido y misterioso, con el aterrador Rey de la Noche y los Caminantes Blancos, y los Hijos del Bosque, de los que se muestran arcos y otras armas. En una vitrina se pueden ver las –si sabes lo que te conviene- imprescindibles dagas de vidriagón. Y también la escalofriante indumentaria de huesos de Camisa de Matraca. El último decorado es la esperada Sala del Trono, con el gran sitial de poder de los Siete Reinos y su guardia real. Uno podría quedarse ahí, a pasar todo el Invierno.

Encuentro con un Hombre sin Rostro y un miembro de la Guardia Real

Para promocionar la exposición han viajado a Barcelona dos actores que dan vida a sendos conocidos personajes de la serie. Se trata del alemán Tom Wlaschiha, que encarna al ambiguo y misterioso Jaqen H’ghar, en realidad un Hombre sin Rostro de Braavos, y el británico Ian Beattie, que da vida al infame Meryn Trant, cruel caballero de la Guardia Real con ribetes pedófilos. Ambos personajes orbitan especialmente en torno a Arya Stark. Encuentro a Wlaschiha, como es lógico, en el inquietante decorado de la Sala de los Rostros. Es un joven atractivo al que se le ha pegado la mirada irónica de Jaqen pero que viste un Fred Perry y vaqueros. “La exposición es asombrosa, te sientes de nuevo como en el set de rodaje”, dice. “Me gusta especialmente la iluminación, que crea mucho ambiente”. El actor dice que no le ha sido difícil interpretar su papel. “Todo está en n los guiones, que son muy buenos y detallados”. Entiende que su personaje guste y tenga fans particulares. “Es por su carácter misterioso, eso atrae a la audiencia”. Admite que antes de rodar Juego de Tronos no tenía especial interés en el género de fantasía pero ahora su admiración por Martin no tiene límites. “ha creado un mundo paralelo con toda su riqueza”. Ríe al preguntarle por la moral de la serie. “No hay mucha que digamos, todo se centra en la lucha por el poder”. Ian Beattie está junto al Trono de Hierro, a cuyo lado hay un maniquí con su uniforme de miembro de la guardia. “la armadura es fantástica, pero pesa 28 kilos. Todo esto es magnífico, va a encantar a los fans”, dice refiriéndose a la exposición. “Se aprecia la atención al detalle de la serie, que ayuda mucho a interpretar tu personaje, y tiene un elemento sensorial muy espectacular”. Beattie afirma que participar en Juego de Tronos es la experiencia más maravillosa que ha tenido en su vida actoral, “un absoluto placer y un privilegio”. Explica que no ha pasado momentos de peligro durante el rodaje, pese al uso de armas. “La esgrima es como una danza, una pieza coreográfica”. Sí, pero en la serie con mucha sangre. El actor ríe. “Sí, ¡afortunadamente no la mía!”. ¿Y qué tal ser un villano? “Ese lado íntimo de Meryn Trant, que maltrata niños y abusa de jóvenes prostitutas, no es divertido, pero interpretarlo es todo un reto”.

Más información