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“Ahora todo el mundo se dedica a juzgar y eso me da mucha rabia”

Rozalén habla con los suscriptores de EL PAÍS de su disco más reivindicativo. 'Cuando el río suena...' contiene historias familiares, memoria histórica y algo de desamor

Rozalén interpreta 'Puerta violeta'

Rozalén tiene una opinión sobre el tema catalán, claro que sí, pero consciente de las oleadas de odio que le podían llegar con solo expresarla se limitó a lanzar un tuit hace unos días con unos versos de Jorge Drexler que hablaban de la necesidad de paz. "Y aún así, críticas: que si no soy española, que si tengo que defender mi bandera... Ahora todo el mundo se dedica a juzgar y eso me da mucha rabia", asegura la artista que acaba de lanzar su disco más comprometido. Este asunto estuvo muy presente en la composición de Cuando el río suena... (Sony), un trabajo que incluye memoria histórica, represión franquista y feminismo. "Tuve mucho cuidado al escribir para no disgustar a nadie y solo eso ya coarta un poco tu libertad creativa", confesó este jueves en un encuentro con suscriptores dentro del programa EL PAÍS +, conducido por la periodista Laura Piñero.

A pesar de que no tenía muy claro cómo recibiría el público este proyecto, lleva en lo más alto de las listas de ventas desde su publicación. Rozalén ha vuelto a sus raíces, ha removido el pasado de su familia y también canta al desamor para dar forma a su tercer trabajo. Durante la conversación en el Teatro del Arte, en Madrid, fue desgranando las piezas del puzle de este álbum, que resume muchas de las experiencias que ha vivido la intérprete en el último año: "Me gustan los artistas compormetidos, yo duermo más tranquila así".

Sus canciones cuentan la historia de Miguel, el etarra al que adoptó su abuela, que en realidad fue un represaliado vasco del franquismo al que condenaron al exilio y acabó en la casa familiar de Rozalén, en Letur (Albacete). También ha cantado al dolor del hermano perdido en la Guerra Civil y la alegría de encontrar la fosa común en la que fue enterrado su tío abuelo Justo, algo que definió como una experiencia "sanadora". Y ha homenajeado a la historia de amor de sus padres. "Él era sacerdote cuando conoció a mi madre, pero al llegar al pueblo la primera persona a la que vio fue a ella cargando unos dulces para llevarlos al horno. Y se enamoró". También hay espacio para el amor y el desamor, porque, tal y como admitió, "cuando se te desbarata todo es cuando tienes la sensibilidad a flor de piel y te salen más cosas".

Su pueblo, Letur, acaparó gran parte del protagonismo y ahora está más presente que nunca en su vida. "Mis primeros contactos con la música, cuando tenía siete años, tuvieron mucho que ver con el folclore manchego. Empecé tocando la bandurria. Durante un tiempo rechacé esos orígenes pero ahora pienso que ya me va tocando componer una jota manchega", señaló. En su querida sierra del Segura se gestaron sus primeras composiciones. La primera canción que completó trataba sobre las pateras, tenía 14 años. "Vi una noticia sobre un bebé que había muerto en uno de esos viajes y me impactó mucho. Aunque la canción que hice era malísima". Desde el año pasado, Rozalén organiza un festival en su pueblo y ha rodado allí un documental y un videoclip.

Rozalén comienza ya la gira que le llevará por toda España y Latinoamérica. Su productor Ismael Guijarro desveló una de las grandes sorpresas de los conciertos, pero el secreto se quedará en las paredes del Teatro del Arte.

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