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‘GLOW’ enamora

La serie de Netflix es mucho más que nostalgia ochentera, purpurina y laca

Que nadie se deje engañar por las apariencias. Es cierto que GLOW (Netflix) es una serie sobre un grupo de mujeres que prepara un programa sobre lucha libre —que existió en la realidad con el mismo título—. Pero es mucho más que nostalgia ochentera, purpurina y laca. Es una historia divertida y tierna, a ratos dolorosa y, otros, esperanzadora. Emocionante y muy entretenida. Ha aparecido justo a tiempo, al comienzo del verano, cuando unas ya se han ido y otras (véase, Juego de tronos) aún no han llegado. Sus 10 capítulos de 30 minutos han llegado en el momento exacto para poder ser devorados y disfrutados sin mucho impedimento. Y sí, es una serie sobre lucha libre femenina. Pero también es la historia de un grupo de mujeres que pelea por salir adelante, por reivindicarse y por cumplir sus sueños.

GLOW trata eso tan repetido últimamente del empoderamiento femenino de una forma ligera y entretenida. Por ejemplo, para ese programa de lucha libre que vertebra el argumento de la serie, las protagonistas son etiquetadas respondiendo a determinados estereotipos. Ellas no se lo toman bien de primeras, pero pronto tienen la inteligencia necesaria para dar la vuelta al asunto y aprovecharlo en su propio beneficio.

‘GLOW’ enamora

No será la mejor serie del año, pero tampoco lo pretende. GLOW consigue lo que quiere: que llegues al final y sientas una dolorosa sensación de vacío porque quieres seguir viendo qué les ocurrirá a continuación a los protagonistas. Te ha enganchado a ellas (y a ellos). Ya no hay remedio. Y eso que, si se piensa fríamente, la historia de esta primera temporada podría haberse resumido en un par de capítulos de una hora cada uno.

Alison Brie enamora como la protagonista de esta historia, un protagonismo que, como en Orange Is the New Black (creada por Jenji Kohan, productora de GLOW), pronto se difumina en el colectivo y pasa a oscilar entre ella, una gran Betty Gilpin y un enorme Marc Maron. Estos dos últimos defienden los mejores personajes, con la paradoja que supone que en una serie de mujeres el que es posiblemente el mejor papel sea el de uno de los pocos hombres.

Si Brie enamora, también lo hace GLOW con su aparente sencillez, una efectiva combinación de humor y drama, un reparto con perfiles muy diversos y recuerdos de los mejores tiempos de Orange Is the New Black. Ojalá se convirtiera en la serie del verano como el año pasado lo fue Stranger Things. Ojalá. Los dragones lo van a poder difícil, pero sería tan bonito...

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