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Nochevieja 2016: Tradición, amor y el bañador de la Pedroche

Pocas sorpresas en una programación de Fin de Año con la mirada puesta en las Campanadas

Cristina Pedroche
Alberto Chicote y Cristina Pedroche, en las Campanadas 2016.

- Tradición y cero riesgos en los 60 años de TVE, por Álvaro P. Ruiz de Elvira

Después de un año con tanta incertidumbre política tras dos elecciones en tan pocos meses, José Mota no podía dejar pasar la ocasión de poner a los cuatro líderes de los principales partidos políticos a entenderse en una isla desierta. El resultado: probablemente el programa más visto de la televisión de los dos primeros días del año. Y como siempre, igual un programa demasiado largo pero con momentos de acierto: bien las imitaciones de Pablo Iglesias y Rajoy, bien el sketch que puso a los Pokémon como si fueran los toros de San Fermín y la siempre reconfortante presencia del estupendo Enrique Villén.

Si hay algo que le funciona a TVE es Mota y MasterChef. Este segundo tuvo doble presencia en la noche. Por un lado, en el espectáculo preuvas y en el de Año Nuevo, con su presentadora, Eva González, al frente de la eterna, por repetida, aburrida y previsible, gala musical. Este año, acompañada por Santiago Segura, que no aportó nada fresco a una sucesión de actuaciones como las de Juanes (¿estaba en más de una gala?), Chenoa, Bisbal (por separado, no hubo cobra), Gemeliers o Morat entre otros. Y en las uvas, junto a la ya clásica y siempre elegante Anne Igartiburu, unos correctos (y mejor que la otra vez que dieron las Campanadas) Jordi Cruz y Pepe Rodríguez, los chefs jueces de MasterChef.

Pepe Rodríguez, Jordi Cruz y Anne Igartiburu.
Pepe Rodríguez, Jordi Cruz y Anne Igartiburu.

Y bien este año Cachitos en La 2, que aunque tras las uvas optaron por su formato de archivo para rememorar momentos musicales, antes de las Campanadas ofrecieron varias actuaciones grabadas en directo de artistas haciendo versiones modernas y fantásticas de Raphael o Remedios Amaya entre otros. Como dijo Virginia Díaz, su presentadora, al menos quien haga el programa Cachitos de 2036 tendrá algo nuevo en el archivo a falta de programas musicales…

- Campanadas en bañador en Antena 3, por Natalia Marcos

Nochevieja 2016: Tradición, amor y el bañador de la Pedroche

Antena 3 lo apostó todo a una carta: el vestido de Pedroche. Tras sus dos llamativos vestidos con gran protagonismo de las transparencias de los últimos años, es una tradición reciente pasarse por el canal en el que Cristina Pedroche esté dando las Campanadas solo para ver con qué indumentaria se ha atrevido esta vez. En esta ocasión, la colaboradora de Zapeando apareció ante los espectadores con una capa que no dejaba ver nada del vestido elegido para la ocasión, y no fue hasta unos minutos después cuando se la quitó para desvelar una especie de bañador de majorette o de trapecista, según se mire. Un vestido con transparencias y estrellas con el que, en esta ocasión, no acertó. Eso sí, ole por ella por ponerse lo que le da la gana. A su lado, Alberto Chicote. Pero daba igual, todos los ojos estaban en ella. Mientras, en La Sexta, las uvas las dieron Frank Blanco e Irene Junquera, con un vestido negro más elegante y tradicional que el de su compañera de cadena.

Antes y después de la medianoche, los canales de Atresmedia hicieron grandes esfuerzos por expulsar al público a otros canales. En Antena 3, un refrito con imágenes del canal y de La Sexta emitidas a lo largo de todo el año acompañó a los espectadores hasta las uvas. Después, otro refrito, esta vez de actuaciones musicales de ayer y de hoy con la letra de las canciones a modo de karaoke. Lo mismo que presentaron en años pasados. Por favor, algo diferente para el próximo año. Por su parte, en La Sexta reinó el humor, con un especial de Zapeando en el que sus colaboradores repasaron el año y, después de las Campanadas, repeticiones de El club de la comedia. 

En resumen, en Atresmedia tenían a la Pedroche. El resto de la noche daba igual. O eso parece.

- Telecinco y el triunfo del amor, por Ángel S. Harguindey

22.00 horas. Paz Padilla y Joaquín Prat bajan unas escaleras como de Celia Gámez mientras los esforzados bailarines se contorsionan por el escenario. Empieza La noche de Paz en Telecinco. Ella y él, a gritos pese a los avances tecnológicos, nos animan a divertirnos porque esto va a ser el acabose. Vale. 22.06 horas. Corte publicitario: ocho minutos.

En Cuatro, mientras tanto, celestinean intensamente. Carlos Sobera nos incita a disfrutar del amor. La selección de los comensales demuestra lo mucho que ha cambiado España: mucho tatuaje, algún pelo azul, otro rosa y piercing, mucho piercing. Hábilmente intercambian planos actuales con la videoteca. Da igual, el amor es intemporal.

Un momento del 'First Dates' de Nochevieja.
Un momento del 'First Dates' de Nochevieja.

Los guionistas de Telecinco cumplen a rajatabla que el programa no sea más inteligente que los anuncios. Sorprende que cada invitado que actúa promociona su último disco menos una cantante rumana, Alexandra Stan, que le debió de coger a contrapié la gala. Y para que nadie dude de los playback piden a los intérpretes algo a cappella. Gana el playback.

23.55 horas. Balcón de Puerta del Sol. Sobera y Lara Álvarez nos hablan del amor, mucho amor. Se asoman a la barandilla y piden a los de a pie que griten con ellos ¡Viva el amor! Los de a pie gritan lo que haga falta. Para eso están, para gritar y para dar la tabarra con los punteros láser. Carillón, cuartos y 12 campanadas. Todos somos felices y Sobera nos presenta a su esposa. El amor ha vuelto a triunfar.

-TV3 y el chocolate, por Tomàs Delclós.

Ya hace unos cuantos años que la cerveza ha entrado en las retransmisiones de las campanadas de más de una tele. Este año, TV3 ha añadido otro bebible, supuestamente idóneo a la circunstancia mencionada: el chocolate. En un momento de la retransmisión, el pobre Carlos Cuevas, vestido con elegancia tradicional, tuvo que sostener una botellita de refresco de cacao con su pajita y la marca muy visible. El cava estaba en un discreto segundo término. Cuevas y Elisabet Casanovas fueron una pareja presentadora que pusieron mucho entusiasmo, excesivo incluso, en rejuvenecer esta tradicional escena. Las campanadas municipales acabaron con fuegos de artificio, un gran espectáculo en vivo pero nada, nada, nada, televisivo.

La noche se redondeó con un show que recordaba, a la audiencia más abuela, Escala en Hi-Fi. Una serie de amigos y conocidos de TV3 hacían el playback de un tema que habían escogido ellos mismos. Tenía la gracia de ver periodistas, meteorólogos, actrices o cocineras haciendo una cosa muy diferente de aquella por la cual son conocidos. Dos anotaciones: la abundancia del repertorio en castellano y la pobreza escénica. El presentador, Bruno Oro, los iba dejando en el teatrillo y el pobre invitado lo tenía que hacer todo a solas, todo. No había ni cuatro bailarines de compañía. Tampoco se complicaron la vida. Total, como dijo uno de ellos, TV3 no pagaba. Quién más convicción puso fue Ivana Miño. En fin, para ir tirando.