Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra
¿POR QUÉ CREER EN LOS LIBROS?

“Queremos que con estos libros las nuevas generaciones sean más igualitarias”

Si existe alguna razón por la que creer en los libros, esa radica en la infancia. Con esta fe nació hace cinco años NubeOcho Ediciones

Si existe alguna razón por la que creer en los libros, esa radica en la infancia. Los niños que leen son capaces de imaginar mundos imposibles, universos que después trasladan a sus realidades y los convierten en pequeños demiurgos. Con esta fe inquebrantable por los libros nació hace cinco años NubeOcho Ediciones de la mano de Luis Amavisca y Miryam Aguirre. Para los dos editores -afincados entre Málaga y Madrid- los buenos libros son aquellos que convierte a los niños no sólo en buenos lectores, sino ante todo, en buenos seres humanos. “Nuestros libros promueven una actitud de respeto hacia todas las formas de diversidad”, explica Aguirre. Una transmisión de valores que en modo alguno significa una merma en la condición lúdica y humorística de los textos: los libros de NubeOcho son muy divertidos.

El nombre de la editorial tiene una génesis lingüística: “Proviene de la expresión en inglés to be on cloud nine que es algo así como el estado idílico, casi de éxtasis. Nosotros no necesitamos estar en esa nube número nueve, pero sí en la ocho, en ese paso previo de conciencia que te prepara para lo mejor”, confiesa la editora. NubeOcho trabaja los contenidos y textos que giran alrededor de temas complicados a los que se deben enfrentar los más pequeños: el duelo, el miedo, ecología, solidaridad, empoderamiento femenino, diversidad, etc...

“Queremos que con estos libros las nuevas generaciones sean más igualitarias”

La línea estética también es esencial, gracias al trabajo de ilustradores y escritores excepcionales como Aitor Saraiba, Benjamin Chaud o Noemí Villamuza. Tanto ellos como los editores tienen en sus manos la compleja y apasionante labor de fabricar nuevos lectores: “Nuestra responsabilidad es absoluta. Queremos hacer buenos libros porque la literatura infantil es la primera que te hace engancharte al hábito de la lectura, es la que es capaz de crear sociedades más tolerantes, críticas y educadas”, sostiene Aguirre. En este sentido, el catálogo de NubeOcho es ejemplar, mucho más que el de algunos colegios. Su apuesta por los valores se estructura en cinco grandes colecciones: Egalité (con relatos que fomentan la igualdad y narraciones de amistad cuyos protagonistas tienen dos papás o dos mamás o llegan a nuestro lugar en una patera); Somos8 (donde se incluyen primeras experiencias, sensaciones y dificultades que forman parte del mundo infantil y que implican una superación o comprensión especial); Guisante azul (que recoge obras que abordan la tolerancia y el respeto para jóvenes lectores a través de la fantasía, la intriga, la magia y la acción); Nubeclásicos (historias ilustradas que nos recuerdan al pasado pero desde la perspectiva actual) y, por último, la maravillosa saga de Luci & Pepón (dos amigos de clase a los que el resto de compañeros no tratan muy bien debido a su exagerada estatura, Luci por pequeñita, y Pepón por grande).

“Queremos que con estos libros las nuevas generaciones sean más igualitarias”

Entre esos libros reivindicativos destacan, por ejemplo, El perro negro de Levi Pinfold, que aborda el miedo y que recibió en Premio Kiriko en 2014; La princesa Li, un libro bilingüe de Luis Amavisca y Elena Rendeiro que se enamora de Beatriz, una chica de una tierra lejana; El árbol de los recuerdos, de Britta Teckentrup y que aborda un tema tan complejo como el de la pérdida o el duelo con una ternura y serenidad que reconforta a los jóvenes lectores.

No hace falta preguntar a estos editores por qué creen los libros. Resulta una pregunta absurda viendo el hermoso y emocionante catálogo que están diseñando. Uno que se desvela como vínculo y oportunidad para socializar y potenciar la bondad en los pequeños. “Queremos que con estos libros las nuevas generaciones sean más igualitarias. Los libros son ventanas a la fantasía y a la imaginación sin moverte del sitio y hace a los niños seres críticos, educados y tolerantes”, concluye la editora.