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La segunda temporada de ‘Bajo sospecha’, a examen

Analizamos los puntos fuertes y flojos de la segunda entrega de la serie de Antena 3

Yon González (derecha) y Unax Ugalde, en 'Bajo sospecha'.
Yon González (derecha) y Unax Ugalde, en 'Bajo sospecha'.

En el hospital Montalbán todos esconden algo. La segunda temporada de Bajo sospecha llegó el jueves a su fin desvelando los secretos que quedaban por resolver tras diez capítulos en los que se fue enredando más y más la tela de araña que envolvía al personal del centro médico. La serie de Antena 3 se había reseteado tras haber cerrado el caso de su primera temporada para narrar una nueva historia, con un nuevo misterio y ambientada en esta ocasión en un hospital. ¿Cuál ha sido el resultado? Analizamos la segunda entrega de la serie. Ojo, que incluimos spoilers.

- El origen de todo

Empezamos por el final, la resolución del caso. Resulta que al final (insistimos, vamos a hablar del final de la serie, que abandone todo aquel que no lo haya visto aún) el detonante de todo fue una negligencia médica durante una operación no autorizada para ayudar a un hombre sin papeles. Como suele ocurrir en las series y películas, los implicados hacen cualquier cosa antes que contar a la policía lo que ha sucedido, incluso cuando sería la opción más natural y sencilla. Eso sí, si lo hicieran, no tendríamos historia. En cualquier caso, toda la explicación final suena un poco desmesurada para el origen. También se ha echado de menos alguna sorpresa: todo demasiado previsible. Aunque si hubiera sido demasiado sorprendente, podíamos estar diciendo exactamente lo contrario.

- Diez capítulos de 70 minutos

Diez capítulos de 70 minutos con el nivel de intensidad que requiere un thriller no es sencillo. Se necesita manejar bastantes tramas entrecruzadas, además de la principal, para conseguir mantenerlo en pie. Con dos capítulos más que la primera temporada, a la segunda entrega de Bajo sospecha le sobraban episodios y tramas, un fallo habitual tanto en la ficción nacional como en la internacional.

- Policías franceses vs. policías españoles

Sobre todo al principio de la temporada se explotó el choque cultural entre franceses y españoles (con todos los tópicos y clichés posibles) al tener que colaborar juntos en la investigación. Era llamativo ver cómo los franceses hablaban entre sí en castellano incluso cuando no había ningún español delante (aunque no menos raro era que todas las cortes de Europa hablaran perfecto castellano en Carlos, Rey Emperador). Una de esas convenciones extrañas que no queda más remedio que aceptar. Uno de los comentarios más frecuentes en las redes sociales era la tensión sexual entre Víctor y Alain, el policía infiltrado español y el francés. Habría sido un giro gracioso. Por cierto, es un verdadero milagro que no les descubrieran sus compañeros, con todas las carreras por los pasillos del hospital y las reuniones clandestinas que tenían.

La segunda temporada de ‘Bajo sospecha’, a examen

- Ambiente agobiante

Si la primera temporada transcurría en el pueblo de Cienfuegos, un espacio al aire libre pero rodeado por un bosque que aportaba la pertinente sensación claustrofóbica, la acción de la segunda temporada ha tenido lugar en un hospital. Prácticamente todo transcurría dentro de sus muros (o en su azotea) o dentro de las paredes de la comisaría. Espacios cerrados frente a los abiertos de la primera temporada. Una sensación mucho más agobiante todavía.

- Reparto equilibrado

La segunda temporada de Bajo sospecha tenía un reparto lleno de grandes nombres (Lluís Homar, Concha Velasco, Marcial Álvarez, Luisa Martín, José Luis García Pérez...). Un casting potente que, aunque ha tenido personajes que han brillado más que otros, a los que se les podía haber sacado más partido, en general no ha tenido importantes carencias, como la que sí padeció el año pasado con la presencia de Blanca Romero.

La segunda temporada de ‘Bajo sospecha’, a examen

- Vidal

Ha sido una de las principales diferencias en cuanto a tono respecto a la primera temporada. El personaje de Vidal no fue creado para tener tanto protagonismo como finalmente ha tenido, pero funcionó bien y en esta segunda entrega ha estado mucho más tiempo en pantalla. A través de él entraba el humor en la serie. Tanto que en ocasiones parecía que solo abría la boca para decir alguna gracieta. Eso sí, cuando las dosis de chistes estaban controladas, se ha agradecido que alguien destensara el ambiente.

- El efecto del cambio de día en la audiencia

Cuando la temporada ya había pasado su ecuador y Bajo sospecha estaba asentada como líder de la noche de los martes, Antena 3 decidió moverla de día y pasarla a los jueves. Así despejaba los martes para la Champions League y los especiales de El hormiguero posteriores. El movimiento hizo daño a la serie, que pasó de ser la opción favorita de la noche a ser tercera opción y perder aproximadamente medio millón de espectadores en el camino. Y es que las series españolas muchas veces no solo tienen que luchar contra los programas de la competencia, también tienen que hacer frente a las piedras que se encuentran en su propia cadena.