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Martínez de Pisón, la familia siempre cuenta

'La buena reputación', con el que ha ganado el premio Nacional de Narrativa, es un caudaloso novelón escrito con un estilo vigoroso pero casi invisible

El novelista Ignacio Martínez de Pisón. Ampliar foto
El novelista Ignacio Martínez de Pisón.

[Ignacio Martínez de Pisón ha ganado el Premio Nacional de Narrativa 2015 por su novela 'La buena reputación'. Esta es la crítica que Babelia publicó de la novela el 3 de mayo de 2014.]

 

Más que larga, La buena reputación es anchurosa; se dilata por los bordes, no por impetuosidad, sino por abundancia. Es la historia de una familia, más netamente de cinco de sus miembros, de abuelos a nietos, que cubren cinco novelas sucesivas dedicadas a cada uno de ellos, las cuales abarcan desde los años cincuenta hasta los ochenta, brindando un variadísimo retrato moral de la clase media española. Un relato como los de antes, declaradamente decimonónico, con personajes ni excesivos ni chocantes, acaso algo inmoderados, pero de tentaciones templadas, y en ocasiones aburridos, en todo caso gente corriente, con malevolencias comunes, cobardías comprensibles, una conducta tan factible que nos exime de juzgarlos. Gente afectada por la historia, pero que se amparan en el ámbito doméstico; y allí moldean el carácter y los sentimientos de pertenencia, y de allí les vendrá a los nietos la herencia anímica y un patrimonio que tendrán que afrontar. Una familia ni infeliz ni desmembrada, pero ejemplar en sus intrincadas simulaciones y ofensas de toda la vida.

Martínez de Pisón, la familia siempre cuenta

Pero, bajo el foco de la narración, una familia no ciegamente anodina, como tampoco resulta anodina la elección de Melilla, origen y culminación del relato, aparentemente desubicada de la historia de la Península, con una inestabilidad que dota a la novela de un marco de relevancia al incluir una operación del Mosad -que contó con el beneplácito del régimen de Franco, pese a no reconocer el Estado de Israel- para sacar judíos de Marruecos y llevarlos a la tierra de sus ancestros. En la operación interviene, muy discretamente, el cabeza de familia, Samuel, judío necesitado de hacerse valer en su comunidad, casado con una gentil de Zaragoza, Mercedes, a donde ella obligará a regresar a la familia, fortaleciéndose ella en su arraigo y desarraigándole a él de su pertenencia. La novela discurre, sobre todo, entre Melilla y Zaragoza, con periodos de tránsito en Málaga, y con los desplazamientos asistimos al crecimiento de las hijas, de caracteres opuestos, Miriam y Sara, a sus amores y frustraciones, a la acomodación a un matrimonio sin complicaciones, a la llegada de los hijos y a la imperiosa influencia de la abuela sobre los nietos, a quienes emplazará, en un bucle maligno, a aceptar una herencia que los devuelve a Melilla, cerrándose así la novela en un círculo un tanto sarcástico que lleva a repetir en los nietos, con variaciones, ciertas experiencias de cobardía y culpa que ya habían padecido los abuelos.

Como en toda saga familiar, es inevitable sentir que o bien el autor se ha demorado excesivamente contando demasiadas menudencias de un personaje, con un notable alarde de cronista adicto al realismo, o bien que no hay razón para que apenas sepamos qué ha sido de aquel otro. Martínez de Pisón ha elegido a Miriam dejando en la penumbra a Sara, y a Elías y Daniel, los hijos de Miriam, para completar el cuadro familiar. La saga resulta así demediada, y si acaso el resultado, con la inclusión de la parte omitida, hubiera dado un relato descomunal, esta novela de por sí dilatada difunde igualmente la curiosidad no satisfecha por lo descartado, a pesar del buen provecho que el autor ha logrado de los cinco protagonistas de sus novelas. Pues no cabe dudar, en efecto, de la excelencia narrativa de La buena reputación, escrita con notable concisión, sin permitirse florituras ni sintaxis rocambolescas, perfectamente adaptada a la fluencia de los hechos, siempre clara y pertinaz, que se va imponiendo de un modo creciente según avanza la lectura (la novela va ganando en intensidad a medida que se acerca a los años ochenta) y prendiendo el interés gracias al espléndido dominio de la peripecia, a la paciente gradación psicológica, al estudio de caracteres. Y todo ello con un vigoroso estilo casi invisible, muy apreciado por los maestros del XIX, a cuya estirpe tardíamente se acoge Ignacio Martínez de Pisón con este caudaloso novelón familiar, confiado en obtener de aquellas sombras una aceptación absolutoria.

La buena reputación. Ignacio Martínez de Pisón. Seix Barral. Barcelona, 2014. 640 páginas. 21,90 euros

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