CRÍTICA / ARTE

Línea y color, ni más ni menos

Cuenca dedica una retrospectiva a Max Bill, personaje fundamental en la construcción del arte contemporáneo

'Ritmo en cinco colores' (1985), óleo de Max Bill.
'Ritmo en cinco colores' (1985), óleo de Max Bill.

Max Bill (Winterthur, 1908 - Berlín, 1994) ha sido un personaje fundamental en la construcción del arte contemporáneo. Alumno de la Bauhaus y miembro del grupo Abstraction-création en los años treinta, fue un eslabón de continuidad entre las vanguardias de entreguerras y las nuevas generaciones surgidas después de la contienda mundial, ejerciendo un fecundo magisterio al fundar la Hochschule für Gestaltung en la ciudad alemana de Ulm, escuela de diseño desde la que continuó la tradición moderna iniciada en la Bauhaus. Sus aportaciones creativas y teóricas al diseño industrial, gráfico y tipográfico, a la publicidad y a la arquitectura son esenciales y, en cierta medida, han eclipsado el valor de su trabajo como pintor y escultor.

La exposición que se presenta en Cuenca se centra en una particularidad de esa relación entre el trabajo del diseñador de objetos de producción industrial y el del artista que crea obras únicas, apoyándose en aquella idea de Walter Benjamin sobre el nuevo carácter que posee la obra que se reproduce gracias a los medios técnicos. En este sentido, el título de la exposición es todo un programa: Obras de arte multiplicadas como originales, título tomado de un texto teórico (1972) del propio artista. En esta exposición se han reunido más de un centenar de piezas de obra gráfica (litografías, serigrafías y otras técnicas mecánicas) y siete pinturas al óleo relacionadas con ellas que permiten constatar la coherencia entre su producción gráfica y sus investigaciones teóricas en torno a la noción de forma y color, en las que domina una voluntad casi didáctica de poner en evidencia los procesos y los mecanismos de gestación, al hacer hincapié en las nociones de seriación, variación, desarrollo geométrico, inversión, etcétera.

Sin embargo, esta exposición consigue mostrar algo más: que muchas de las ideas que presumen de originales en el minimalismo norteamericano estaban ya presentes, desde los años treinta, en las investigaciones de Max Bill sobre arte concreto y serialismo. Su mentor, Theo van Doesburg definió en 1930 el “arte concreto” diciendo que “un elemento pictórico no tiene ningún significado más allá de «sí mismo»” y que “una superficie es una superficie, y una línea es una línea, ni más ni menos.” Estas ideas “concretas” han sido desarrolladas por Max Bill extensa y metódicamente en su obra plástica.

Obras de arte multiplicadas como originales (1938-1994). Max Bill. Museo de Arte Abstracto. Cuenca. Hasta el 18 de septiembre.

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