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‘Infiltrados’, los conflictos más crudos del planeta, en primera persona

La primera entrega busca a dos españoles que luchan contra el Estado Islámico

Cuatro abre un hueco en su programación a los reportajes de actualidad con la serie documental Infiltrados, una colección de narraciones en primera persona que se sumerge en los conflictos más crudos del planeta. “Es un producto muy bien elaborado y con mucho riesgo; Mediaset lo quiere mimar”, aseguró en su presentación Manuel Villanueva, director general de contenidos de Mediaset España. Infiltrados, que ya tiene preparadas cinco entregas (de la que esta noche se emiten las dos primeras) es una producción de Cuatro en colaboración con Cuerdos de Atar, bajo la supervisión del periodista Melchor Miralles como productor ejecutivo, y con la dirección de Miguel Toral.

Se trata de un producto que asegura emociones fuertes ya que, además de la importancia de los temas elegidos, cuenta como baza principal con los reporteros que elaboran cada entrega: ellos serán quienes graben con su cámara y vivan in situ los conflictos presentados. “El programa hace periodismo y reporterismo, y cada tema que abordamos merece un tratamiento especial, así que no hay una línea común entre todos ellos. Cada reportero aporta su toque personal a cada tema”, asegura Miguel Toral. Y es que en Infiltrados, la figura del reportero va a ser la clave, como defiende Mariano Blanco, director de Programas de Cuatro: “Los periodistas de Infiltrados demuestran que se puede tener fe en la profesión. Se la juegan para que las cosas que vamos a ver no queden en la oscuridad, es la mejor forma de definir lo que un periodista hace para conseguir la esencia misma de la noticia”.

La actualidad desde cinco puntos de vista

Infiltrados arranca con una doble entrega temática: tras ‘Españoles contra la Yihad’, que se emitirá el miércoles, el jueves se verá ‘Captados para la Yihad’, centrado en las figuras de los compatriotas reclutados por el Estado Islámico, que el Ministerio de Interior cifra en más de cien. La semana que viene llegará ‘Melilla’, una inmersión en el asalto de la valla, además de un estudio de lo que sucede una vez que los inmigrantes pasan la frontera. Las otras dos entregas serán ‘Venezuela, sueños robados’, que recorre la historia del país desde 1959 hasta 2015 e incluye imágenes inéditas de la juventud de Hugo Chávez, y ‘Dinero negro’, un retrato de la evasión de capitales desde España a paraísos fiscales.

El primer contacto con Infiltrados llega con el título de Españoles contra la Yihad, y supone un dramático retrato de la actual situación del pueblo sirio, una denuncia de sus condiciones de miseria provocadas por los ataques del Estado Islámico. Esta entrega nace con la búsqueda de dos españoles en territorio sirio: dos jóvenes pertenecientes al movimiento Reconstrucción Comunista, que se hacen llamar Camarada Paco y Camarada Martos y que han abandonado España para enrolarse en la lucha contra el Estado Islámico en las milicias kurdas conocidas como Unidades de Protección Popular, en las que las mujeres, además, tienen un papel casi fundamental “Los miembros del Estado Islámico creen que si los mata una mujer no entrarán en el Paraíso”, asegura una de ellas en el reportaje (500 de los 800 milicianos kurdos en la ciudad siria de Kobane eran mujeres cuando ésta fue atacada por los yihadistas).

El relato de Españoles contra la Yihad se divide en dos: por un lado, Lluis Miquel Hurtado y Ricardo García Vilanova emprenden la búsqueda del Camarada Paco. Por otro, Antonio Pampliega se lanza a buscar al Camarada Martos. Pampliega es el único periodista español que ha conseguido entrar en Siria en 11 ocasiones: “Sigo yendo porque tengo un compromiso con los sirios. Me han salvado la vida muchas veces y quiero que la gente sepa lo que pasa allí. Si nadie lo cuenta, nadie lo sabe. Y nosotros somos periodistas, así que nuestro trabajo es contar”, defiende con emoción.

Imagen de la primera entrega de 'Infiltrados'.
Imagen de la primera entrega de 'Infiltrados'.

Los dos primeros intentarán cruzar la frontera entre Irak y Siria; mientras, Pampliega hará vivir al espectador sus peligrosas peripecias hasta llegar a la ciudad de Kobane, recientemente liberada por los kurdos del dominio del Estado Islámico. Por descontado, deberá introducirse subrepticiamente en el país (“si este trabajo dependiera de los permisos oficiales, no habríamos hecho ningún reportaje, asegura Melchor Miralles, que añade: “Creemos que estas son cosas que pasan lejos de nosotros, pero en el capítulo que grabamos en Marruecos ni siquiera nos dejaron entrar en el país. En Marruecos, si eres periodista y vas con una cámara, directamente no entras. Y está aquí al lado”).

Kobane, ciudad a la que logra llegar Pampliega, es un lugar en el que aún se recogen muertos debajo de los escombros provocados por la guerra, y en la que, a pesar de todo, los niños juegan a la pelota en las calles y, más dramáticamente, con restos de bombas durante el recreo, en sus derruidas escuelas. De este modo, Infiltrados logrará hablar con dos españoles que han dejado atrás sus vidas para entregarlas a la lucha de las milicias kurdas, y recogerá sus declaraciones (“no contemplo que los yihadistas me capturen; antes tengo la última bala, la última granada, que es para nosotros”, son algunas de sus dramáticas palabras), pero también ofrecerá un durísimo retrato de las condiciones de vida en las ciudades sirias, e incluso la vivencia en directo un ataque del Estado Islámico a las posiciones que defienden el Camarada Paco y sus compañeros. Estos contenidos son los que despliega Infiltrados, cuyas intenciones resume Manuel Villanueva con claridad: “Ir a donde está el huracán, sin intermediarios, sin un conductor al uso, sino guiados por los propios reporteros. Entrar en el núcleo de los temas, encontrar la información y mostrarla”.