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“España ha sido un ‘Sálvame’ político”

La humorista vuelve a Cuatro para estrenar un especial de cámara oculta y actualidad

Eva Hache en el plató de 'Guasabi'. Ampliar foto
Eva Hache en el plató de su nuevo programa 'Guasabi'.

"Coloqué las primeras piedras de los cimientos en Cuatro, y ahora voy a retejar". Eva Hache (Segovia, 1971) vuelve a casa, aunque sea solo por una noche. Guasabi, un programa de cámara oculta "original", la reúne con el canal esta noche a las 22.45. El éxito del piloto marcará su continuidad. De momento, para asegurarse no ir a la cola del paro, permanecerá en El Club de la Comedia (La Sexta). "Tengo compatibilidad de horarios"

Pregunta. Guasabi mezcla humor con política ¿Pensamos demasiado en política o nos la tomamos demasiado en broma?

Respuesta. El sentido del humor define a nuestro país. Nos ayuda a sobrellevar la imperfección de esta España que nos toca, pero con él perdemos un poco de fuerza. Somos un poco bocachanclas. El chiste nos sale tan rápido que nos sirve como catarsis, y luego nos olvidamos de lo importante. No terminamos de creer que como ciudadanos tenemos responsabilidad. El día de las elecciones, hará bueno y acabaremos yendo al campo.

P. Siempre parece obsesionada por el lenguaje, por sus estudios de Filología. ¿Cómo hablan los políticos?

R. Estamos en un momento que va a marcar un antes y un después. Me hubiera gustado que los últimos años los políticos hubieran tenido más nivel de oratoria. Nos engañan, pero además sin ningún gusto lingüístico. Las carencias han sido horribles, pero solo reflejan las carencias de sabiduría. Prefiero que, por lo menos, nos engañen con palabrería bien usada.

P. ¿Los nuevos hablan mejor?

R. A Pablo Iglesias se le nota que es muy universitario y a Alberto Garzón de IU se le ve preparado. Es de agradecer, porque habíamos entrado en un Sálvame político donde todo son insultos. Me da vergüenza.

P. La palabra es fundamental en la política y el humor.

R. Ambos discursos se basan en la matemática, el ritmo y hasta en cómo se coge aire.

P. ¿Es posible hacerse un hueco en el humor en España?

R. Yo empecé de bar en bar y de local de conciertos a local de conciertos. Tenían mala acústica, y se volcaron con los monólogos. Iba peregrinando. Cuando empezamos, nadie sabía lo que era. Si quitaban la música, se quejaban. 'Oye que he quedado con mis amigos para charlar, no para escuchar a nadie'. Ahora hay una exigencia mayor. Paramount Comedy tuvo la valentía y osadía de darnos un espacio Gracias a ese atrevimiento, estamos donde esa cantera.

P. ¿Ser humorista y mujer es más difícil?

R. Si tuviera respuesta me forraría. A lo mejor en algún momento, sí que el público fruncía el ceño de ver a una tipa. Pero yo no hablaba de hombres y mujeres. Incluso me vino bien por discriminación positiva.

P. La política te acompañó durante tres años en Noche Hache, ¿cómo fue el reto?

R. No tenía fe. No sabía si tenía entidad para ser presentadora. Pero estaba muy cómoda. Hacer un falso informativo, me dio la tranquilidad de que estábamos haciendo humor sobre temas de interés. Pero tengo un carácter basado en la pereza. Los cuatro años de madrugada no iban con mi estilo de vida. El equipo era como el de un informativo. Salir al ruedo todos los días es mucho trabajo. Tienes que administrar la energía, para darlo todo a la noche.

Una de las cámaras ocultas de 'Guasabi'.

R. Luego llegó Saturday Night Live, en Cuatro, pero no triunfó.

P. Me sentí como una estrella del rock&roll por primera vez. Una hora de tele en directo era trepidante y absorbente. No era para el prime-time. De noche habríamos sido más macarra. Deberían haberlo enfocado a un público friki, no a uno familiar.

P. Guasabi cuenta con Diego San José, guionista de Vaya Semanita y Ocho apellidos vascos. ¿Por qué siguen haciendo gracia los tópicos?

R. Todo el mundo se reconoce. Identificarse como protagonista es el huevo de oro del entretenimiento.

P. ¿De dónde sale el nombre de Guasabi?

R. Lo han decidido unas personas sesudas. Empieza con guasa, que es lo que nos mueve. A mí, además, como comida el wasabi me gusta. Es picante pero pica bien, no te destroza pero despeja la nariz y casi hasta las ojos.

P. Un hombre vestido con la bandera catalana en Madrid, el coche de Wert en la Autónoma, euros de Podemos, una frontera entre Aragón y Cataluña... ¿Quiere provocar?

R. Es un programa más social que político. Queremos sacar la risa incómoda. Al final se descubre que la gente es buena.

Uno de los monólogos de Eva Hache en 'El Club de la Comedia'.