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El cuerpo de la corrupción

Investigación, crónica y violencia asfixiante se cuecen en las páginas de la novela ganadora del último Planeta. Zepeda maneja una prosa sin tersura, pero eficaz

 Pista de baile del Club Dallas en Agullana
Pista de baile del Club Dallas en Agullana

Ya que no sirve como revelador de excelentes obras literarias (con la excepción que el lector quiera poner), el Premio Planeta sí suele reflejar y encauzar —cuando no despunta con alguna efigie de relumbrón mediático— ciertas temáticas dominantes, de manera que pueda presentar a sus seguidores un producto con credenciales que favorezcan su consumo. Pues de consumo se trata, y en no pocos lectores, por lo que se oye por ahí, del único consumo. En cualquier caso, una novela tan ricamente premiada, con una tirada de 200.000 ejemplares de salida, se diría blindada contra toda valoración crítica. No se trata de lamentar la inoperancia, pero acaso no esté de más señalar, de pasada, que un premio tan tonante ensordece los matices que no combinan bien con la semblanza.

El cuerpo de la corrupción

Este año la fortuna editorial ha recaído en Milena o el fémur más bello del mundo, título casi de cartel de circo, pasen y vean, que celebra la belleza del personaje, pero no su desgracia, del periodista mexicano Jorge Zepeda Patterson (Mazatlán, Sinaloa, 1952), analista de la política mexicana que se adentró en la novela el año pasado con Los corruptores (Planeta). De esa novela deriva de algún modo la novela premiada, y a ella remiten las páginas donde se presentan a los personajes que conforman el grupo los Azules: Amelia, dirigente política; Tomás, periodista, y Jaime, especialista en seguridad. Esta asociación amistosa, con rémora sentimental y recelo entre ellos —se conocen desde la infancia—, propicia tres formas distintas, y complementarias, de intervenir sobre el tejido social, lo que permite ofrecer una panorámica muy diversa de la realidad política, aquí de la intervención de las mafias ucranianas que desde la Marbella de Gil y Gil extienden su influencia a la gobernación de México a través de una compleja red de prostitución.

La novela se abre con una fatalidad: la muerte, de un ataque al corazón, mientras hacía el amor, del dueño del diario El Mundo de México. La escena es digna de un comienzo de serie, pues la amante del magnate, la Milena del título, se ve obligada a huir por temor a las represalias de sus anteriores proxenetas de la mafia ucraniana, con la única protección de una libreta negra con información que compromete la política rusa en operaciones en territorios de Europa occidental. La libreta actúa como MacGuffin, ya que no se verifica el modo en que Milena consigue los datos de operaciones bancarias que vinculan a las mafias con Moscú, pero sirve para diseminar, a lo largo de la novela, una serie de retratos de prohombres, adictos a la prostitución, que justifican la patología que los lleva a abusar de una mujer. Son textos, presumiblemente escritos por Milena, que se oponen, por su pretensión literaria, al resto de la novela, toda ella escrita con una prosa explicativa, de escasa tensión narrativa, a pesar de las intrincadas persecuciones y la asfixiante violencia.

La novela sigue, fundamentalmente, la peripecia de humillación y complicidad criminal de la bella Milena, de origen croata, secuestrada a los 16 años, que durante 10 años ha sido obligada a ejercer la prostitución en las altas esferas, y cuya experiencia sirve de hilo sangriento de los métodos más expeditivos y crueles: "Matar toda esperanza en el alma sin destruir el cuerpo", como dirá uno de los mafiosos. Pero la narración se abre a un testimonio más complejo con la investigación simultánea de los Azules, lo que proporciona una visión contrastada, y a veces tan enmarañada como una novela de Le Carré, de las implicaciones de la ilegalidad con la oposición política mexicana, con la siempre amenazada ética periodística y "el combate a la podredumbre del sistema" desde una agencia de seguridad, asociada secretamente al Gobierno, que no duda en la práctica de procedimientos categóricos, semejantes a los de las bandas criminales.

Zepeda Patterson ha puesto en esta novela, sirviéndose de una prosa sin tersura pero eficaz, una investigación de la que ha ido dando cuenta en sus crónicas periodísticas. El resultado tiene la apariencia de un informe muy elaborado, donde la corrupción se muestra intrínseca al poder, y adscrita siniestramente a las clases millonarias. Algo que no sorprenderá al lector, aunque sí el grado de envilecimiento que pueden alcanzar sus víctimas.

Milena o el fémur más bello del mundo. Jorge Zepeda Patterson. Planeta. Barcelona, 2014. 480 páginas. 21,50 euros

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